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Medicina Rural: Atilano Castrillón

martes, 13 de abril de 2021
En 1919 Franz Kafka publica un relato que lleva por título "Un médico rural", basado en sus propias experiencias como paciente que padece desde 1917 la Tuberculosis y será causa de su muerte en 1924. Es una forma de señalar el deber y la importancia que tales facultativos tuvieron para la sociedad.

Por estas fechas ejercía en el Ayuntamiento de Cervo el médico Atilano Castrillón Sánchez, natural de Fonsagrada, alumno de la Facultad de Medicina Compostelana con título del 24 de Noviembre de 1887, colegiado con la célula 2089, y que toma posesión de su plaza como médico en Cervo el 1 de julio de 1893.

Desea vivir en San Ciprián y lo hace en una casa sita en la actual rúa de Xosé Murados, hasta que el Concello le obliga a trasladar su residencia a Cervo en 1896. Durante sus veintisiete años prestando servicios en Cervo, asumirá las medidas de asistencia integral enfrentando hasta cuatro brotes epidémicos graves: Cólera, Tifus, Viruela y Tuberculosis.

Ya en ejercicio y de alta en la matrícula industrial, cuarta categoría, recibe el nombramiento que realiza el Gobierno Civil de Lugo con fecha 31 de enero de 1900 nombrándole médico habilitado pata la Inspección Local Sanitaria en el puerto de San Ciprián y con arreglo a lo dispuesto en el Reglamento de Sanidad Exterior.

En ese mismo año, se recibe la oferta del Sanatorio Porta-Cali sito en Valencia, para el ingreso y tratamiento de enfermos pobres afectados por la Tisis, con una doble colaboración: derivar enfermos con tales padecimientos, y contribuir solidariamente a los ingresos económicos de tal Institución que figura entre aquellas sostenidas por "limosnas públicas". Todavía quedaba lejos el Servicio Obligatorio de Enfermedad.

A diferencia de lo que acontece en el primer cuarto del siglo XXI, con las enfermedades degenerativas, las dotaciones avanzadas para técnicas diagnósticas y terapéuticas, trasplantes de órganos y las mejores comunicaciones que permiten saber a distancia y en tiempo inmediato, la situación sanitaria de cualquier comunidad; por aquellos años ente finales del XIX y comienzos del XX, la medicina tenía mucho de épica, los médicos actuaban en solitario, con métodos empíricos y asimilando paisajes y paisanajes con sus distancias y costumbres, a veces muy insalubres. Siempre me he preguntado, si los actuales facultativos serían capaces de prestar asistencia en medios rurales por tales fechas, lo mismo que cualquier de aquellos colegas de antaño "alucinarían" viendo los recursos con los que cuentan ahora los Galenos, sea en Centros de Salud hasta Hospitales.

Atilano Castrillón, amén de conocer por su nombre de pila a cada paciente, su familia, las condiciones de vida, la salubridad de aguas, ganado, vivienda y trabajo, lo mismo atendía un parto, que extraía una pieza dental, o realizaba pequeñas intervenciones quirúrgicas y desde luego, ordenaba las medidas para el saneamiento -desinfección, desratización, desinsectación- tanto preventivas como tras casos de enfermedades infecto contagiosas. Y desde luego, establecía con rigor, medidas de cuarentena, especialmente en puertos marítimos. Aplicando y dando cuenta, con respecto a las vacunaciones y revacunaciones.

Con el paso del tiempo hubo otro médico rural en Cervo, que dejó huella, y me hablaban en la cocinas de las casas en todas las parroquias de Cervo. Se trataba de Francisco Rivera Franco. Desde la casa paterna -Don Francisco el maestro y Elena- salía cada día, o de madrugada, primero en moto y después en un utilitario, para acudir a cualquier punto-casa-barrio-lugar del Concello dónde había nacido para ser útil, desempeñando todas las tareas, servicios y habilidades, propias de una persona comprometida con su gente. Desde extraer una muela, hasta atender un parto, pasando por hacer de transporte sanitario hasta los sanatorios y hospital de Lugo.

No comprendo el recuerdo beatífico profesado a médicos urbanos y el olvido de esos médicos rurales, que además fueron antenas sociales sobre la vida en lo que hoy se denomina como España "vaciada". No estaría de más, visto el regreso de las enfermedades infecto contagiosas, ponderar la actual asistencia primaria en territorios ruralizados, dotar a sus sanitarios del reciclaje preciso, estableciendo una mejor conexión y apoyo, para enfrentar lo que se ya nos ha llegado: envejecimiento poblacional, movimientos migratorios, nuevas o viejas enfermedades infecciosas, capaces para provocar gravísimos problemas sanimétricos y sociales.
Mosquera Mata, Pablo A.
Mosquera Mata, Pablo A.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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