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El silencio del corazón

jueves, 25 de marzo de 2021
Encontrarse solo no es renunciar al mundo. Vivimos en un momento en que nos ha gustado etiquetar todo aquello que realizamos y todas las personas sin excepción tenemos o tienen un título que llevan a gala en un momento o en otro. Es cierto que no podemos generalizar. Pero la vida de una persona surge como una distinción que hacemos entre la Vida y la Muerte. Esa vida es vivida con mayor o menor atención para al final acabar llegando a la Muerte. Nos apoyamos en escritores o en científicos que de alguna manera nos sirven o han servido para llevar mejor esa vida que realmente dentro de nosotros pensamos que estamos viviendo. ¿Es cierto?

Muchos han ido a otros países pues en su lugar de nacimiento no se sentían felices o no estaban contentos y eso les ha hecho marchar a otros lugares con mayor o menor acierto. ¿Es ese el camino que debemos de seguir? Desde jóvenes somos niños que nos convertimos con una «cierta madurez» en mayores y conseguimos unos bienes tanto materiales como espirituales y así lo hemos hecho a lo largo de la Historia.

Es como si a través de unos viejos prismáticos viéramos pasar el mundo pero sin estar en él. Esos mismos filósofos que hemos denominado de Oriente y de Occidente acaban dando lugar a esas distinciones aunque los mismos piensen exactamente lo mismo y no lo digan claramente. En un momento en que vivimos una pandemia y las calles de Madrid se encuentran llenas de nieve por todas partes parece que hemos retrocedido en el tiempo y vivimos enclaustrados en nuestras casas. Existe algo con lo que «sin saberlo» nos identificamos: la enfermedad, la vida de nuevo y la muerte. Se necesita un trabajo para poder vivir y poder establecernos con ese «algo» que consideramos correcto. Ahora ¿Qué sucede cuando nos encontramos en una habitación totalmente solos, como decimos no aislados, y nos vemos con esa televisión que encendemos todos los días o esa radio que nos «ilumina» con nuestro locutor favorito?. Estamos totalmente en silencio en esa pequeña habitación la cual tiene un pequeño rincón que sin darnos cuenta nos hace observar sin ver (por los ojos) todo lo que sucede a nuestro alrededor...

El humano conocimiento sólo es re-conocimiento. Son muy pocos los seres humanos para quienes cada percepción es un nuevo amanecer. Unimos estas palabras del Doctor en Filosofía Ernesto Ballesteros autor de Ramana Maharshi con nuestro texto sobre el Silencio del Corazón.

Editoriales
En los últimos años el mundo de la edición ha crecido y lo ha hecho a grandes pasos. Esperamos que sean los correctos. Dos idiomas importantes son el inglés y el francés y también el castellano. En nuestro idioma existe un cierto vacío al hablar de obras denominadas de Sabiduría y en Chinmayan Ediciones se han puesto con mucho ánimo a dar a conocer como ellos mismos apuntan esas «joyitas» que por una razón o por otra no se han vertido en lengua castellana. Enlazándolo con lo escrito anteriormente si dejamos a un lado esa «vida» llegamos al corazón de cada uno de nosotros. Desde muy joven nuestro «protagonista» sintió algo en su interior que acabaría dando lugar a frecuentes viajes para más tarde instalarse en una zona en donde se reunia una y otra vez con distintas personas y hasta recibía llamadas telefónicas.

Robert Adams
Nació un 21 de Enero de 1928 concretamente en el Bronx (Nueva York). Su madre era judía y su padre católico. Adams dejó su cuerpo un 2 de Marzo de 1997. Se marchó de casa a los dieciséis años y haciéndose con el tiempo discípulo de Paramahansa Yogananda (1893-1952) autor del celebrado «Autobiografia de un Yogui» quién lo enviaría a encontrarse con un Ser Humano (Sri. Ramana Maharshi) en una aldea totalmente desconocida llamada Tirunvanmalai en la sagrada montaña de Arunachala. Vió físicamente a aquel sabio que en sus años de niño aparecía acompañandolo en todos los sentidos. Su nombre era Sri Ramana Maharshi conocido por su «¿Quién soy Yo?» Adams llegaría a decir sobre Sri Ramana Maharshi «Fue el contacto con Sri Ramana lo que me abrió los ojos al contacto de mi experiencia» Y sus últimos días los pasó en Sedona Arizona.

Cuentan sobre él que era totalmente contrario a la notoriedad (algo que actualmente nos haría pensar si es que realmente queremos hacerlo) Quizás hizo de pedagogo en un mundo en donde no se sabía aún que era eso de la Pedagogía o pudiendo ser profesor sin tener el título. El resultado de esos encuentros acabó tomando la forma de libro que ahora bajo el título de «El silencio del Corazón. Diálogos con Robert Adams» www.silenciodelcorazon.com acaba de ser traducido al castellano. Lo notable del mismo y de la editorial es que son pocas las obras en este sentido que se dan a conocer a los lectores en castellano. Una traducción de Álex Arrese con un diseño de portada de Belinda Tozer (Devika) hacen de ella una obra que llena ese vacío. Con dos prólogos resaltando (por nuesta parte) el de la quinta edición en Inglés y uno de Luis de Santiago.. quién en su momento conoció a este Sabio www.luisdesantiago.com

¿De Corazón a Corazón?
¿Quien soy yo?

Siente tu realidad
en la quietud,
en el silencio,
donde no existen ni mente,
ni pensamientos, ni palabras.
¿Quien eres entonces?
Simplemente, eres.
Soy. Soy.
No soy tal
ni cual cosa
Soy
Soy eso que existe desde siempre.
Soy Eso que siempre existirá.
Yo soy El que soy.

En el «Silencio del Corazón» nos acercamos a una selección de las charlas semanales que el mismo Adams ofrecía y han sido recopiladas por Ánanda Devi y las mismas son los seís últimos años de las tres décadas durante las cuales Robert impartió enseñanzas explicándolas con suma claridad. Tenemos que destacar que en ocasiones como es el caso los Maestros ni siquiera son importantes pues lo realmente importante y claro son aquellas obras que nos han dejado como le ha sucedido por ejemplo a Patañjali con su Yogasutras... Prima más la enseñanza que el nombre o nombres de estas altas personalidades. Al leer sus distintas letras nos vienen muchos nombres a la cabeza que son como un hilo conductor invisible más o menos conocidos sobre todo por ciertos lectores. Son nombres que como el mismo Adams al ir poco a poco sumergiéndose en este mar de la Conciencia, del Ego o del Yo como una ola forman parte de nuestras lecturas amenas por emplear un término. Algunos no han firmado sus trabajos y otros no se han movido de los distintos lugares en donde han nacido pero su Mensaje algo tendrá cuando al pasar los años y estar llenos de redes sociales han llegado hasta nosotros. No sabemos si son buenos los métodos Sedona o tal o cual artículo sobre Yoga o Sufismo. Lo que sí está claro como demuestra esta obra es que su Mensaje llega a nosotros y lo hacen en el tiempo y en cada uno de nosotros parece como si esa persona lo lee en el momento en que lo tiene que leer y hace de ello algo con verdadero sentido y actualidad. La esencia del Ser Humano yendo a estas páginas es la misma aunque hayamos nacido en lugares geográficamente distintos y aunque abracemos - por llamarlo de alguna manera- otras creencias, otros credos y esas charlas dialécticas se convierten en algo intectual lo cual hace que en vez de juntarnos nos separan unos de otros hasta llegar al final siendo algo muy personal a un cierto entendimiento. Muchos no han viajado a la India ni a los Estados Unidos y aún menos a Japón pero en su corazón sí han quedado los ojos claros de un Sri. Ramana Maharshi o del mismo Robert Adams que es como si estos aún estando en el Otro lado no hubiesen muerto. Por eso insistimos ha sido muy importante traducir este trabajo del Corazón. El sentimiento nos ayuda a interesarnos y llegar a eso que se ha denominado Realización y quizás estos coloquios con Robert Adams tratan de eso mismo.

Todo Libro
Es importante sobre todo descubrir a cada uno de sus protagonistas en estos encuentros que es el Yo y cuales son las diferencias si las hay entre el Ego y el propio Yo. Todo es un producto de la mente y de sus enfrentamientos con ella. ¿Que hay más allá de la mente? Según apunta el profesor Óscar Pujol «Cuando se afirma que la tradición occidental ha prestado poca atención a la mente, no se trata de que se hayan realizado pocos estudios sobre la mente como objeto de investigación, sino que se ha prestado escasa atención a la misma como instrumento cognitivo y afectivo susceptible de mejora mediante un entrenamiento especial» Pero aún así en este libro más que hablar de las experiencias de los demás o dar nombres - sólo utilizados como ejemplos de un lado y de otro, no hace distinciones entre Occidente y Oriente. Robert Adams hace una invitación a la Sabiduría y a pensar que de alguna manera todo pasará aunque miremos para otro lado y no podemos perder el tiempo. Palabras como apego o nombres como Ramana Maharshi o Nisargatta Maharaj son utilizados en este texto pero siendo en todas y cada una de sus páginas un encuentro entre seres humanos con las sonrisas utilizadas para llegar al interior de cada una de estas personas que estuvieron y se reunieron con él. Figuras importantes en ese momento que como ha dejado escrito Antonio Plana en unos de sus trabajos ha sido y nos ha llamado la atención Jean Dunn quien en palabras de Plana «Escribió el artículo titulado ‹Sri Nisargadatata Maharaj› que llamó la atención del público interesado en las enseñanzas más elevadas que pudieran encontrarse trasmitidas por un gurú vivo. Jean Dunn supo hacerlo, supo escribir, supo lo que tenía que decir porque había sido periodista. La contribución de Jean Dunn sirvió para extender el interés y la fama del libro más allá de la India» Hasta un desconocido para muchos Maurice Frydman siendo uno de los responsables de haber dado a conocer «I Am That» (Yo soy eso) de Nisargadatta Maharaj quién había conocido a Robert Adams en su largo peregrinar. Frydman dió a conocer a estos Sabios pasando su figura totalmente desapercibida e incluso en algunos de sus distintos artículos y empresas no llegó a utilizar su nombre. Falleció un 9 de Marzo de 1976 con Sri Nisargadatta Maharaj a su lado. O más recientemente Juan Carlos Ramchandani en su «Gita Dípika. La Luz sobre la Bhagavad -Gita» en donde se ha dejado de «dogmas sectarios y comparte con los lectores sus años de estudio de un texto que a medida que pasa el ‹tiempo› sigue vigente todavía» De quien el Mahatma Gandhi (1869-1948) llegaría a decir «Todas las mañanas baño mi intelecto con la estupenda y cosmogónica filosofía de la Bhagavad Gita. En comparación con estas enseñanzas, nuestra civilización y literatura modernas parecen mezquinas y triviales» Pero... Robert Adams se basa -como decimos- en ejemplos para explicar algo a otros que estos no entienden e incluso utiliza un lenguaje no para todos los públicos sino - al leerlo con la sensación de que este Sabio de nombre Robert Adams ya sabía de las inquietudes o dudas que tenía esa persona o personas que hacían dicha pregunta. «Pero, Robert, ¿debo quedarme en un matrimonio en que mi hijo y yo somos víctimas del maltrato?» Robert: «Obviamente eso no es de lo que estoy hablando. Debes salirte de esas condiciones tan horribles. A lo que me refiero es al ciclo de pasar de una cosa a la siguiente sin haber cambiado uno mismo internamente» Interpretamos las cosas de una forma intectual y nos olvidamos, no queremos introducirnos en lo interno. Al verlo de esa manera (cada uno lo ve a su forma) lo interno nos hace dejar el sujeto y objeto a un lado y a conectar con el Todo y de hecho se cuentan las diversas historias en donde tenemos (todas y todos) muchas preguntas pero al llegar al Silencio al Corazón ya no existen preguntas que realizar.

La Segunda Parte
Hay textos que se deben leer de un tirón. En este caso no es así y estamos ante una obra que hay que leer en silencio intentando hacerlo a modo de reflexión particular y medir cada una de sus palabras aunque éstas en ocasiones sean más un problema que una solución. En palabras del propio Adams «Nos inventamos palabras y les inyectamos sentimientos. Escucha la palabra matar... suena ridícula. El único poder de esa palabra es el que tú le des. Cuando la mente está en silencio, la Realidad aparece por voluntad propia pero, mientras pienses y pienses sin cesar; el mundo te tiene atrapado y te vuelves mundano. La autoindagación es lo que hace que la mente se aquiete» Cada capítulo y hablamos de veinte darían para un ensayo individual. Eso es lo tiene algo cuando uno se pierde con lo de fuera pero «algo» sucede al volver de nuevo a nuestro interior. «Debemos preservar la vida. Ni la hemos creado nosotros ni tampoco podemos quitarla. Sin embargo, en el fondo sabemos que nada muere» Robert Adams.
Mirás, Roberto Carlos
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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