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Hablemos hoy de... Amor y sexualidad

martes, 02 de marzo de 2021
El instinto sexual, tiene una de sus principales raíces, en el temor a la soledad y al aislamiento. En la rebeldía natural contra esa soledad, su resultado ha sido, una búsqueda constante de simbiosis con el otro sexo y, de esta forma, llevar adelante a la especie, mediante la persistente propagación de las formas humanas, por las cuales las razas pueden venir a la manifestación física.

El concepto de sexualidad, engloba un amplio abanico de eventualidades; desde el amor libre, pasando por la promiscuidad más absoluta, hasta la estrecha y fanática ortodoxia que, considera el sexo un misterio lascivo, pecaminoso e indeseable, que debe ser sometido y dominado, cual fiera voraz.

Pero, qué ocurriría, si el hombre y la mujer, se quedasen fríos? Si, uno ante el otro, se hallasen sin instintos e impulsos? Todos sabemos, que la humanidad, no tendría posibilidad de ser.

En principio, existe cierta dificultad en separar amor de sexualidad. Pero, partiremos del preámbulo de que toda la energía existente, que es única, procede de un singular principio creador. De una Gran Causa Primera. Cada cual, nómbralo como quiere...
Y, claro, esa energía se expresa, de acuerdo al conducto o vehículo que utiliza para su manifestación. Pensemos por ejemplo, en la energía eléctrica. Innecesario y trivial, escribir aquí sus efectos, de acuerdo a esa misma causa.

Del mismo modo, esa fuerza universal, cósmica y original, se evidencia en el hombre, de acuerdo al órgano que utilice para su expresión en este plano físico. Esto es, inteligencia y pensamiento en el cerebro, sensación y sentimiento, en el plexo solar, movimiento, a través de energía muscular y, en atracción hacia el otro sexo, excitación, acercamiento, cuando transita a través de los órganos genitales. Pero, condicionada de forma categórica en el hombre, por la mente; ya que "La energía, sigue al pensamiento".

Es entonces en esta última expresión, amor? No, sencillamente es sexualidad que, como descarga tensional y funcional de las especies, es totalmente saludable y natural. Pero, una vez saciado ese instinto, vuelve el conflicto sin restricción; hasta que de nuevo, la carga vuelve a aparecer y rápidamente se vuelven sonrientes y tiernos...

En estos casos, no se cuenta para nada con la pareja. Todos sabemos cómo la mantis, devora al macho mientras consuma su cópula. Al fin, por encima de todo, predomina su instinto depredador para la obtención de las proteínas necesarias, que habrá de transformar en energía, y así tributar "a futuro", a su nueva descendencia.

En el hombre, la sexualidad, se transforma en amor, cuando esa energía, se equilibra a través de tres premisas básicas; a saber.

En primer lugar, la no búsqueda de estímulo continuo a partir de motivaciones y comportamientos deshonestos, sino aguardando que la propia naturaleza, propicie el impulso natural.

En segundo lugar, el deleite y la dicha que proporciona el acercamiento a la persona con la que se comparten medios, objetivos y finalidades.

En tercer lugar, la no existencia de una satisfacción exclusivamente egoica, sino compartida, respetando el sentir del otro, en cuanto a una confluencia de sensibilidades como correspondencia, no como dependencia; buscando siempre la felicidad del compañero. Cuando el amor, vence a la sexualidad, estamos honrando el camino para la evolución superior.

Entre el amor y la sexualidad, tal como lo entiende el hombre en general, no existe ciertamente diferencia. Pero, sí existe, si lo observamos bajo el prisma de, "en qué dirección circulan las energías puestas en funcionamiento...".

Cuando solamente somos impulsados por la sensualidad, no nos preocupa la otra persona; mientras que si nos preocupamos por el otro, si la amamos y sobre todo pensamos en hacerla feliz; amor y sexualidad, no se diferencian mucho.

Esto, al fin, podría acercarse a un amor humano ordinario y habitual. Un amor con minúscula, ya que el "Amor", con mayúscula, es tema de una posterior opinión.
Méndez, Ricardo S.
Méndez, Ricardo S.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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