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Peligros para Mariñanos

miércoles, 28 de mayo de 2008
No tengo encuestas técnicas, pero dispongo de dos pruebas. La repetición de las noticias, en los medios de comunicación que frecuentan los mariñanos. Los comentarios de los habitantes del norte de una provincia de la España húmeda. Las esperas de la sanidad pública y los accidentes de carretera, son los dos grandes temas, a los que coyunturalmente, añadimos, lo que pasa en el momento, y que hoy, tiene mucho que ver con las posibilidades de derribos de viviendas por obra y gracia de la falta de normativa urbanística, en unos casos, y en otros, por la cara dura de quienes se han creído señores feudales en su territorio, y cuando los pillan con las manos en la masa, recurren al victimismo de los terceros, que son, los afectados de Lodeiro, o al uso de caudales privados que se transformen en caudales públicos.

De la sanidad que gobierna el Sergas y pasa por un Hospital da Costa, cada vez más deteriorado, y al que vuelven a prometerle, la correspondiente ampliación, hablaremos largo y tendido, se lo prometo. Pero hoy, quiero centrar su atención en la N-642, una vía que soporta más de cinco mil vehículos diarios, con un trazado anticuado, con cruces “criminales” por los que uno puede encontrase, sin visibilidad, con otro vehiculo, conducido por uno de esos veteranos conductores que conforman una de las poblaciones más envejecidas de Europa.

Pero lo peor es la conducta de la DGT. ¿Cuántos accidentes, con víctimas tuvo que sufrir la Mariña para que hicieran cambios horizontales, y de pavimento, en lugares malditos como la subida al Cruceiro o la de Mañente? Que nos vendan como un favor eficaz, el uso de un pavimento antideslizante, en una carretera que está casi siempre mojada, que en cuanto llueve produce una película deslizante, que forman la grasa procedente de camiones y tractores, con el agua, es una desvergüenza propia de un país tercermundista. Que tengan la desfachatez de echarle siempre la culpa a la locura” de los conductores, como si los españoles fuéramos más inútiles, bárbaros y borrachos que los demás europeos, es un atentado contra la inteligencia, algo así como lo del chiquilicuatro en Eurovisión. Y es que tiene razón Torrente. El brazo tonto de la Ley, cuando afirma que “semos diferentes”.

Han destrozado el radar del Cruceiro. De la misma manera que otros, situados en lugares de dudosa intencionalidad. El de los límites entre Xove y Viveiro, tenía muy mala idea. Marcaba límite de velocidad a 60, y justo un metro antes del aparato, cambiaba a 50, con lo que el que subía al alto, no se enteraba, hasta que estaba encima, razón por la que la recaudación a golpe de multas estaba felizmente asegurada. Y eso, después de miles de accidentes, por falta de adecuación del trazado y el pavimento, sin que nadie respondiera del peligro de aquel punto oscuro de una carretera, transitada por los habitantes de una comarca con un tren inservible, y sin apenas otras alternativas, que competir con miles de camiones que se dirigen con eucaliptos a la celulosa de Navia, soltando toda clase de residuos procedentes de su mecánica.

Y es que los de la DGT, con la ausencia de los Alcaldes, que piensan en otras cuestiones, como salvar las barbaridades urbanísticas, permitidas por razones inconfesables, entre anuncios para nuestra vergüenza, miedo a quedarnos tetrapléjicos, y amenazas de cárcel, van cobrando la nómina, mientras las gentes no tienen más remedio que seguir sufriendo las peores carreteras de Europa, un país, dónde el peligro no es la hipertensión, ni el tabaco, ni los tumores, basta con hacer el recorrido, entre Ribadeo y Viveiro, todos los días del año.
Mosquera Mata, Pablo A.
Mosquera Mata, Pablo A.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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