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La Asamblea del Fluvial y su caza de las brujas equivocadas

viernes, 22 de enero de 2021
Hoy el Club Fluvial celebra una asamblea en que hablarán del estado de las cuentas y de cuatro expedientes de expulsión abiertos contra otros tantos socios por haber difundido en redes sociales críticas al presidente y la directiva de la entidad.

Es curioso que en la web de la entidad no se menciona ni una sola palabra del asunto. Ni de las cuentas (que por la Ley de Transparencia tendrían que exponer en la página dadas las ingentes subvenciones que reciben, aunque si no la cumple el Ayuntamiento... ya me dirán cómo exigírselo a una sociedad privada), ni de la reunión, ni de las propuestas de expulsión, por lo que parece que se pretende cerrar el tema internamente lo que, hay que decirlo, me parece razonable siempre y cuando se cumpla con los estatutos de la sociedad.

El problema es que si se molestan en leer los Estatutos del Fluvial verán que el artículo 65 titulado "infracciones muy graves" es más aplicable a la propia directiva a que a los socios "rebeldes". Dice ese artículo en su apartado 3 que es una infracción muy grave "La acción u omisión, de hecho, de palabra, o negligencia que produzca perjuicios graves de tipo moral o material a algún socio o personal del Club o sean contrarias a los intereses del Club". ¿No les parece más que demostrada la negligencia de no presentar a la Confederación la documentación exigida para un tema tan vital para el Fluvial como la concesión del aprovechamiento del río? ¿Cómo calificamos las obras en el aparcamiento si se demuestra (como parece que la cosa va encaminada) que son ilegales y que carecen de los permisos necesarios?

Si se demuestra que eso es así, hay otros artículos aplicables como el punto 8º "El uso indebido de las ayudas o subvenciones recibidas por el Club" si se utilizaron esos fondos para las obras que son presuntamente irregulares.

Por otro lado, si se saltan el procedimiento sancionador que reflejan los Estatutos también se les podría aplicar el punto anterior, que penaliza "la acción intencionada y reiterativa que obstaculice y quebrante el funcionamiento de los órganos de Gobierno y Gestión del Club". Teniendo en cuenta que la asamblea general es el principal órgano, intentar escamotearles sus funciones en el proceso parece que entra directamente dentro de lo que figura en este artículo.

Verán, no pretendo ponerme del lado de los socios rebeldes ni lo contrario, pero francamente, una cosa es abrir un expediente a alguien por poner a parir a la directiva porque no le han dado a tu niño el puesto principal en el equipo de natación cuando sólo flota con manguitos y otra muy diferente hacerlo por poner en duda la gestión más que discutida y discutible de los asuntos que han saltado a las primeras páginas de los periódicos en lo relativo a la gestión del Fluvial. Hablamos tanto de las chapuzas ante la Confederación Hidrográfica de las concesiones del Club (que se archivaron porque no presentaron la documentación que les pedían) como de la barbaridad de obra del nuevo aparcamiento.

Que se haya hecho esa monstruosidad de asfalto en una zona protegida por todas las normas posibles ya que se junta el estar en el margen del río (de hecho técnicamente se puede considerar que está en el cauce si se inunda en las crecidas) y además está en pleno Camino Primitivo de Santiago, con lo que eso supone como bien sabe cualquier propietario que tenga una finca en ese entorno.

Así que si un asociado quiere criticar la gestión de un asunto que hasta donde todos sabemos está ahora mismo investigado por la Confederación Hidrográfica y el Ayuntamiento de Lugo (y me falta que Cultura de la Xunta meta mano por el tema del Camino) me parece razonable. Y abrirle un expediente de expulsión sólo sirve para intentar acallar unas críticas legítimas y razonables.

De hecho, se aprecia una particular persecución contra estos socios, ya que si recuerdan en redes sociales se montó un buen pifostio cuando siguieron cobrando las cuotas a los socios durante el confinamiento, una medida que también aplicó el Círculo de las Artes con buen criterio en ambos casos, porque aunque los gastos se reduzcan no desaparecen. En esa ocasión un buen número de socios puso a caldo a la directiva y les acusó de diversas barbaridades. Ni un solo expediente de expulsión fue abierto por ese motivo según lo que sabemos, únicamente se han centrado en quienes han criticado una obra que, si acaba con una reposición de la legalidad o si se demuestra que faltan permisos, debería suponer la dimisión por vergüenza torera o, en caso contrario, la moción de censura de la directiva del Fluvial.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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