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Museo de la vida cotiana

lunes, 11 de enero de 2021
Visité el Museo de la Porta Miñá, situado junto a la muralla y al borde del Camino de Santiago según sale de la ciudad, con la idea de encontrarme con bienes patrimoniales nuestros.

El edificio, chiquito, en su origen fue Matadero Municipal. Hoy, después de restaurado, alberga ese Museo que comento y que, para mi entender, presenta un relato sobre el modo de vida cotidiana en el Lucus Augusti de entonces. En él se exponen más objetos de los que se esperaría ver y que, en su conjunto, nos hablan de una sociedad, la lucense, amante del buen vivir (con criterios de entonces, claro).

Considero una suerte para la ciudad que se haya conservado este edificio pues, en circunstancias diferentes, se habría deteriorado o destruido para destinar su solar a otro uso. Por suerte no ha sido así y hoy podemos disfrutarlo. Es curioso, pero su planta me recuerda a una iglesia con tres naves, la central más alta, y separadas por arcos que se apoyan en pilares de sillería con sección cuadrada. Sin ábsides, las tres posibles naves rematan en un mismo plano, como muchas iglesias que tienen la misma planta. El techo es una hermosa y acertada reconstrucción de una estructura de madera sosteniendo tejados de este tipo en Lugo. En fin, una maravilla de protección y conservación, cuya sola observación justifica la visita.

En este acogedor local, las luces adecuadas así como una buena disposición de los objetos, propician una visita agradable y, fundamentalmente, instructiva. Antes de la pandemia, la visita comenzaba viendo un corto vídeo que explicaba a grandes rasgos las fases que median desde la creación de la ciudad romana hasta su destrucción, pasando por la época de mayor esplendor, con sus lujos asociados. Hoy no es posible esta proyección, cosas de la seguridad.

Me gusta que toda la información que encontramos, la ofrece el Museo como sin darle importancia, sabiendo que su finalidad principal es esa, ofrecer información que debe ser comprensible para el visitante. Junto a cada vitrina con objetos expuestos hay paneles explicativos breves, concisos y acertados.

¿Que qué hay en este Museo? Todo cuanto se expone son objetos encontrados en yacimientos lucenses, eso para empezar y a mí me ha gustado mucho encontrarme con una máscara de teatro. Es el mayor exponente de que en Lucus Augusti existía vida cultural. En realidad, aquella antigua idea de una ciudad cuartelera va quedando olvidada gracias a los numerosos hallazgos que nos permiten hablar de una gente refinada, habitando casas con mosaicos, calefacción y disponiendo de edificios de cierta altura, como nos lo indican los diámetros de las basas y columnas encontradas en diversos lugares ciudadanos. Las termas romanas presentes en el balneario, que aún sigue en uso, corroboran esta idea. La máscara de actor también nos hace saber que a Lucus Augusti llegaron tragedias, comedias y todas las historias que se representaban en los escenarios y a las que tan aficionados eran los romanos. En realidad, hay dos máscaras en muy diferente grado de conservación. Bastaría con una sola como testimonio de vida cultural en la ciudad. Pero hay dos a falta de una.

Pero hay de todo lo referente a la vida cotidiana de una familia acomodada. Recipientes de cristal, o lo que queda de ellos, objetos de tocador y de vestido, vajillas de diario y de fiesta, juegos. Hay un dado con los valores de las caras tal como se distribuyen hoy. Todo eso y más lo encontramos en ese Museo capaz de encantarnos si pensamos que eran los lucenses de entonces quienes los utilizaron. Y, claro, mosaicos, y algún enterramiento, pues también forman parte de lo que llamo vida cotidiana.

En pocas palabras, me ha gustado mucho esta visita y me ha abierto los ojos a una nueva perspectiva acerca de Patrimonio. En este Museo tenemos Patrimonio Histórico, romano y anterior, guardado en un edifico que considero que forma parte de nuestro Patrimonio Industrial, más reciente, pero que nos informa acerca de cómo vivíamos (y comíamos) los lucenses de la época romana.

Una información que nos conviene conocer e incrementar siempre que nos sea posible, pues nos hace sentir orgullosos de nuestro origen.
Valadé del Río, Emilio
Valadé del Río, Emilio


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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