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Filósofo fracasado

viernes, 13 de noviembre de 2020
Quizás, posiblemente, pocas personas se planteen en sus vidas, ni siquiera alguna vez, si existe la categoría o concepto o realidad o experiencia de una persona, que se considera filósofa, es decir, aborda una serie de problemas con la metodología filosófica, pero que se considera fracasada, es decir, que es un filósofo o filósofa fracasado.

La filosofía como saber racional, es decir, la utilización de la razón humana, de las fuerzas humanas, para intentar dilucidar una serie de problemas, que al ser humano le abordan, siglo tras siglo, y que todavía, al menos, de momento, no han sido solucionados con la metodología científica o técnico-científica.

Por lo general, un pensador de la filosofía, un pensador en general, un filósofo, tiene por lo general una profesión o puesto de trabajo, la enseñanza, sea en Secundaria o en Terciaría, es decir, en la Universidad. Por lo tanto, al ocupar una posición-puesto-cátedra-asiento, va ocupando, como en casi todas las jerarquías, dicha carrera profesional. Y, con una serie de artilugios que los seres humanos hemos inventado o descubierto, no solo, diríamos el puesto de la enseñanza, sino la titulación que dispone, va asistiendo a congresos, conferencias, escritura de artículos académicos, libros sobre la temática y se va especializando en alguna rama, y por lo general, el círculo-estrato del resto de los pensadores-filósofos de un territorio, lo van considerando de los suyos. Y, ya después, depende de multitud de factores-variables-ponderaciones-valoraciones, pueden ser valorados en esa escala-escalera, de más o menos nivel.

Pero existen otros, que por vericuetos-circunstancias-ponderaciones-estratos de la existencia, teniendo las titulaciones mínimas oficiales pertinentes, al oficio o profesión de filósofo o de la filosofía, no han entrado en el cuerpo-campo de la Enseñanza, ni en la Universitaria, ni en la Secundaria. Por lo tanto, aunque, gran parte de su existencia, la hayan atravesado el interés, no solo por el estudio de todas esas temáticas propias, sino incluso de la búsqueda de nuevas razones, argumentos, cuestiones, demostraciones, datos, concepciones, etc.

Y, si además, la escritura y, el paso siguiente, de la publicación o darlo a conocer al público, es en “medios no universitarios o no estrictamente académicos”, por tanto, diríamos se queda en las afueras del torneo-campo de fútbol-plaza de toros.

En este caso, este pensador-filósofo, que puede haber combinado, el pensar-repensar-observar-analizar-sintetizar, de una diversidad grandes de temas, utilizando, un gran espectro de metodologías, desde las literarias y artísticas, pasando, por las filosóficas estrictas, pero también, valiéndose de otros materiales de la cultura en general, de las teologías, de las tecnologías, y, en la medida de lo posible, también de las ciencias, o al menos, algunas catas. Porque nadie, nadie hoy, puede abarcar la inmensidad de la riqueza cultural, cierta o menos cierta, que los humanos han procesado-creado-inventado-diseñado-creído-estimado-ponderado-valorado-etc.

En este caso, estos filósofos, que quizás, en este subgrupo, no existan tantas personas de la población, que no solo es tener conocimientos mínimos o suficientes de la realidad de este saber, se admita o no, esta disciplina. Sino, que utiliza la metodologías de estas concepciones, más la diversidad de posibilidades y concreciones. Cómo además, realiza publicaciones, es decir, dar a conocer al público, sus “búsquedas, no nos atrevemos a indicar investigaciones”, y, pueden ser en ediciones modestas, o en los diversos sistemas de Internet.

Pues a este grupo de pensadores-filósofos, que pueden haber dedicado a este menester, no uno o diez o veinte años, sino treinta o cincuenta. Decíamos, este conjunto de pensadores-filósofos, nadie les hace caso, apenas, leen sus ideas o concepciones o preguntas, nadie o casi nadie. Es decir, están en el silencio del resilencio de la Academia y del Saber Académico.

Si todo ello, lo expresa, no siempre, con el tecnicismo filosófico, ni, como hemos indicado con los cauces académicos, de libros universitarios o revistas especializadas, sino muchas veces, en formas literarias o en problemas plásticos o creaciones del arte plástico o similares. Pues, diríamos, que está fuera de todos los desiertos, no solo ya de todos los vergeles.

Por tanto, existen y pueden existir pensadores-filósofos fracasados. Y, es más, y ésta es la tragedia, nadie o casi nadie conocerá sus producciones, porque quién va a gastar su tiempo, en leer mil páginas de sus escritos. Al final, a cierta edad, sabe que si ha descubierto algo, algo puede ser entre miles de páginas está condenadas a la desaparición, otra persona, con otras palabras, tendrá que volverlo a descubrir, dentro de diez o cien años.

¡Qué menos se merece la humanidad, nos preguntamos, un Archivo o Centro Documental o Repositorio o Directorio, dónde estuviesen, quizás, cientos de nombres, miles de nombres, de autores pensadores y filósofos, que de otra forma, todo su trabajo se perderá, empecemos, con curriculum, después, sus obras y producciones informatizadas…! ¡Archivos que podrían sustentarlo alguna universidad, alguna biblioteca, alguna fundación, algún museo…!

¡Quién, sabe, si entre algún pensador o pensadora filósofa perdido y olvidado, pueden existir claves, en algún problema, que abra nuevas soluciones, en definitiva, nuevas esperanzas al vivir de lo humano, al pensar filosófico, que es el fin de esta rama del saber, hasta que dichos problemas la ciencia los aborde con sus metodologías…! ¡Paz y bien y verdad…!
Caminero, Jmm
Caminero, Jmm


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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