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La dura vida de los emigrantes en Alemania durante el coronavirus

martes, 10 de noviembre de 2020
Despedidos, confinados y sin poder regresar a casa .Decenas de miles de Emigrantes asiáticos , africanos , polacos, portugueses o españoles han quedado atrapados en Alemania por la suspensión de vuelos a causa de la pandemia.

Sin trabajo, sin ingresos y sin vuelos para regresar a sus lugares de origen, son apenas la punta del iceberg del problema que afrontan los emigrantes en Alemania a causa de la covid-19. los más afectados por las consecuencias económicas. Millones de ellos se han encontrado de un día para otro despedidos, confinados y varados lejos de sus hogares, algunos sin siquiera asistencia médica.

La pandemia ha supuesto la pérdida de muchos trabajos, pero aún es difícil estimar su alcance. En Alemania , las medidas de ayuda a la población no se extienden a los emigrantes que no tengan cotizado al menos un año , que son el grueso de la fuerza laboral en los sectores más afectados.

Los emigrantes levantamos sus modernas fábricas gracias a un ejército de obreros baratos procedentes de medio mundo, pero sobre todo asiáticos y africanos, portugeses, españoles, polacos y turcos Al menos un tercio de quienes vivimos en Alemania somos trabajadores extranjeros.

Los trabajadores extranjeros estamos bajo una gran presión porque no podemos enviar dinero a nuestras familias y algunos apenas tenemos para comer, ya que la mayoría trabajamos en sectores que han paralizado su actividad.

Alemania decretó una amnistía para quienes han excedido su estancia legal y ha ofrecido vuelos gratuitos de repatriación. Ha extendido hasta fin de año los permisos de residencia, pedido a las empresas que no echen de sus alojamientos a los empleados que despidan y eliminado la autorización para cambiar de trabajo. Aun así, son decenas de miles los que en estas circunstancias prefieren volver a sus lugares de origen, pero se han encontrado con las puertas cerradas.

Y muchos, simplemente, tenemos miedo. Las actividades esenciales recaen sobre nuestras espaldas. Somos extranjeros la mayoría de los empleados en hospitales (en todos los niveles), servicios de limpieza y desinfección, supermercados, empresas de entregas a domicilio, basureros o en las obras que no han parado tenemos trabajos de máximo riesgo que los propios alemanes no quieren realizar.

Mi amigo Gül de origen turco me cuenta:

"Nos toman la temperatura a diario, pero somos ocho en la habitación y si uno se contagia caeremos todos enfermos. Veo en las noticias que se muere mucha gente y preferiría estar con mi familia, pero mientras tenga trabajo…".

Con pequeñas diferencias, en todos ellos el permiso de residencia está vinculado al de trabajo y a la conclusión de este, el trabajador debe abandonar el país alemán; no hacerlo se penaliza con multas. No existen seguros de desempleo y, en ausencia de sindicatos, no es infrecuente que los despedidos tengan dificultades para cobrar las magras indemnizaciones previstas, e incluso los últimos sueldos."Somos el eslabón más débil ante el parón económico".

El intento de deportar en masa a los despedidos e indocumentados pone de relieve que los gobernantes ven como desechables a los hombres y mujeres que sustentamos la economía alemana.
Mateos Mariscal, José
Mateos Mariscal, José


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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