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La gracieta de Simón no es para tanto

miércoles, 04 de noviembre de 2020
La ceremonia de la confusión no sólo no se disipa sino que aumenta. Cuando el Gobierno de España quería cerrar Madrid a cal y canto se vio enfrentado a la oposición de la Presidenta de la Comunidad Autónoma, que incluso llevó al juzgado las medidas tomadas para tumbarlas. Ahora que algunas autonomías reclaman un confinamiento domiciliario (Asturias o Melilla por ejemplo), es el Gobierno a través del Ministro de Sanidad quien dice que nones, que es una exageración.

Esto es el despiporre nacional, en que nos entretienen con una frase de Fernando Simón sobre las "enfermeras infecciosas", que además fue dicha en un contexto humorístico e informal en una entrevista en que la gracieta no salió de él sino de uno de los escaladores con los que hablaba (por cierto, ¿qué pintan dos escaladores entrevistando a la cara visible del Gobierno en la pandemia? ¿no sería más constructivo un debate con Matías Prats, por ejemplo?). Con todas las meteduras de pata de los "uno o dos casos aislados" que dijo al principio de todo este rollo, o el "estamos estabilizando la situación" justo cuando comenzaba la segunda ola, pedir su dimisión por esta chorrada es como juzgar a Capone por evasión de impuestos: podrá ser efectivo (esta sociedad de chichinabo en la que vivimos funciona así) pero es inmoral. De hecho me parece mal, y tener a la Oposición pidiendo su cabeza por eso les rebaja a la categoría de tertulianos del Sálvame.

No me considero un defensor de Fernando Simón, pero tampoco envidio el papelón que le está tocando hacer ni tampoco creo que la tontería de las "enfermeras infecciosas" dé para más. No es para tanto y no es de buen gusto, pero vamos, tampoco podemos elevarlo a la categoría de crimen de guerra, aunque por cosas menos relevantes hayan crucificado desde el Ministerio de "Igualdá" a otras personas, pero porque eran enemigos del pueblo, ya saben.

Este país es un continuo chiste. Estamos inmersos en una broma macabra tras otra. Ahora se rumorea que están preparando una nueva normativa para poder confinar por zonas a partir del jueves, una cuestión que puede ser cierta o no, pero que en caso de que sea real me chirría por el "están preparando". Se ve que desde marzo hasta ahora no se les había pasado por la cabeza lo de escribir una normativa que se pudiera debatir con cierto grado de tranquilidad y mesura. Y no será porque no se pidió, porque diversas autonomías, entre ellas Galicia, llevan hablando de eso meses. Pero insisto es un rumor nada más.

En esta segunda ola, en que los contagios se producen mayoritariamente en las reuniones familiares y de amigos, se cierran los pubs y se declara el toque de queda, pero se mantienen los buses y metros llenos de gente que viaja como sardinas en lata, ajenos a cualquier distancia de seguridad que en cualquier otro aspecto es poco menos que dogma de fe. Y así todo.

La coherencia de las normas no es necesaria para obligar a su cumplimiento, pero ayuda enormemente.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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