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Lugo, Sierra verde Mar azul

jueves, 15 de octubre de 2020
Las altas cumbres y el mar bravo. En medio, fragas, soutos y valles. La campa y la playa. Inviernos de nieve y cálidos veranos. Primaveras de flores y otoños de hojas secas. A veces llueve para que se alimenten los cien ríos. Lugo, augusta capital de la Lugo, Sierra verde Mar azulGallaecia, es también naturaleza viva en su provincia, azul cantábrica y mil verdes en sus dos sierras.

Su mar baña el norte más al norte. Esculpe catedrales sobre la playa bonita y yace y se deshace en el albor de su arena. También trae cantos cantados por los celtas en la rompiente de Irlanda, más allá de su infinito. Los escucharás al lado del castro, donde late el corazón de tu vieja estirpe.

El sol nace detrás de las montañas. Del oriente al altiplano se extienden sus dos sierras: Ancares y O Courel. El bosque y la devesa. Fragas de carballos con líquenes misteriosos y soutos de castaños centenarios. Pallozas de la era prerromana y aldeas de pizarra, coronadas por cumbres famosas que las protegen de todo mal.

Por el sur, más allá del noble valle de Lemos, discurren los dos grandes ríos de Galicia: El Miño y el Sil pintan de plata sus sagradas ribeiras, en las que buscan equilibrio las cepas del Amandi tinto y del tinto Ribeira Sacra, dos vinos tan antiguos como el románico que se conserva en sus iglesias y en sus medievales monasterios.

Sin embargo por el poniente Lugo es tierra llana. Cuna de poetas y bardos capaces de convertir el infierno en un cuento de hadas. Un paisaje pleno de belleza, donde la lluvia creó legendarias lagunas y donde los ríos son reserva de la biosfera…

Para conocer tanta maravilla natural quiso la historia que, además de confluir aquí todas las vías de la Gallaecia romana, por las tierras de Lugo discurrieran tres caminos de peregrinación y cultura en dirección a Compostela:

El Camino del Norte por el que aún llegan marinos o simples caminantes que gustan de hacerlo por la frontera marítima del Cantábrico.
Lugo, Sierra verde Mar azul
El Camino Primitivo, de bosque y agua, que desde Asturias entra por A Fonsagrada para que nadie se olvide del rey Alfonso II, aquel que mandó erigir la catedral compostelana.

Y el Camino Francés, la más popular de todas las sendas xacobeas, de la que nos habla ya el Códice Calixtino y el que siguieron Dante, Goethe y Lorca, que así lo contaron en bellos relatos para que todo el mundo supiera cual era la realidad de la ruta de las estrellas.

Por todas estas cosas, medio millón de hectáreas de Lugo provincia configuran la Reserva de la Biosfera más grande de España, de la que se benefician 26 municipios; es decir, un cuarenta por ciento de su territorio. Ríos… Lagos… Bosques…

El bosque es un tapiz de vida, apretado contra las arrugas de la Tierra que está animado por grandes y pequeños seres… Solo las meigas aquí nacidas los conocen. El lago, habitado por aves y reptiles curiosos, te emociona por su fragancia sana. Y el río dibuja rincones perfectos al mismo tiempo que mueve aún molinos viejos, mientras crea lava de plata en su trayecto.

Así es este Lugo. Mar azul y sierra verde menos en otoño, estación policromática. Calma húmeda de agua y valle. Espacio de vida tranquila… distante, lo justo, de la ciudad romana, que vive estos días su San Froilán.
Rodríguez, Xerardo
Rodríguez, Xerardo


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