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Tendencias evolutivas

martes, 01 de septiembre de 2020
Reiteradamente digo que la selección natural actúa de modo ciego, que carece de planes que van más lejos de la generación siguiente a aquella de la que estemos hablando.

Decimos que siempre ha sido así, desterrando toda idea de lo que pudiésemos entender como un proyecto evolutivo.

No obstante, el registro fósil nos permite ver cómo existieron tendencias evolutivas a lo largo del tiempo, como la formación de la pezuña de los caballos o nuestra misma dentición. ¿Existió en estos casos algún tipo de proyecto que convenía alcanzar?

Progreso de nuestra verticalidad.
Abajo: perfil del cráneo

Verdaderamente ambos datos, ciertos, parecen contradictorios y voy a intentar aclarar cómo no lo son. En primer lugar, estamos acostumbrados a hablar de genes solitarios cuya presencia o ausencia provocan caracteres perfectamente detectables. Por ejemplo, el gen que regula la posibilidad de enrollar o no nuestra lengua. Todo depende de un gen con dos alelos, uno permite enrollarla y el otro, no. Algunos genes que determinan colores de flores siguen esta misma pauta, en la que un gen regula un color y su alelo otro alternativo.

Estos son los llamados genes “cualitativos”, cuyos efectos se definen por poseer o no una cualidad. Son sencillos de estudiar y se utilizan como ejemplos, pues son útiles para mostrar cómo los genes van pasando de una generación a la siguiente. Los caracteres estudiados por Mendel fueronde este tipo, lo cual no dejó de ser una suerte desde el punto de vista científico. La selección natural es muy drástica con ellos, haciendo que las poblaciones sean muy uniformes en los caracteres que determinan, a no ser que sean indiferentes para la selección, y les llamamos genes “neutros”.

Posible antepasado del trigo: Aegylops

Pero la mayoría de caracteres no son cualitativos, más bien son caracteres que se expresan por intensidades y se califican por cantidades, medias y varianzas. Son caracteres que no se refieren a un individuo, sino a la población a la que pertenece. Color de piel, de cabello, de ojos, estatura, peso y muchos más se definen como caracteres de una población como el valor medio entre sus componentes y la varianza, que nos viene a indicar la variación de ese valor concreto entre los mismos componentes.

En estos casos de caracteres, llamados “cuantitativos”, son muchos los genes que intervienen para determinar cada carácter. Así, un individuo es alto porque muchos genes determinan su elevada estatura. Otro tanto ocurre con coloración, peso o número de flores.

Como son muchos los genes responsables de cada carácter, diferentes combinaciones suyas pueden provocar los mismos fenotipos.

Por otra parte, en períodos geológicos de ambientes constantes, la selección pudo haber sido muy uniforme a lo largo de mucho tiempo debido a esa constancia ambiental, de modo que durante un amplio número de generaciones pudo haber favorecido los mismos caracteres que, por tanto, fueron acentuando su manifestación fenotípica y hoy, cuando disponemos de registros fósiles adecuados, y establecer series con ellos, podemos ver como una tendencia evolutiva que no está reñida para nada con la ceguera ni la aleatoriedad, dos características que atribuimos a la actuación de la selección natural.
Valadé del Río, Emilio
Valadé del Río, Emilio


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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