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Feijóo arrasa, el BNG renace, el PSOE se mantiene (y mandamos a su casa a Podemos y Vox)

lunes, 13 de julio de 2020
La indiscutible victoria de Feijóo no por esperada es menos llamativa. Cuatro mayorías absolutas seguidas en el escenario político que vivimos hoy es una rareza única en España y yo incluso diría que en Europa no hay demasiados casos. Recordemos que el antecedente directo que todos tenemos en la cabeza, Manuel Fraga, logró el mismo objetivo pero en una situación totalmente diferente ya que no existían más que tres opciones “grandes” de voto y los demás partidos eran prácticamente residuales, algo que en Galicia vuelve a suceder.

El regreso al tripartidismo, que es la versión autonómica del bipartidismo nacional, es para mí una buena noticia. Los gallegos somos gente pausada, mesurada, y los mensajes extremistas aquí no calan demasiado. Incluso el BNG ha renunciado (de aquella manera, pero renunciado) a las posturas maximalistas de independencia, diciendo expresamente que no son parte de su programa. Se han dado cuenta de que en esta tierra no hay margen para ese posicionamiento.

Sinceramente, ayer respiré aliviado al ver que se liquidaba a la marca de Podemos y se cerraba en las narices a Vox la puerta del Parlamento de Galicia. La extrema izquierda (que desaparece pasando de 14 diputados a ninguno, algo que nadie había previsto) y la extrema derecha son en esta zona excepciones que producen alergia, y los votantes han vuelto a sus casas: PP, BNG y PSOE. Nos gusta poder predecir las cosas, votar a quienes sabemos más o menos lo que van a hacer, y que las cosas sean como cada uno considera que han de ser, sin experimentos extraños. Esto no quiere decir que no haya terreno para nuevas formaciones, no me entiendan mal, pero esos partidos que pretendan abrirse paso en Galicia tendrán que enfocar su futuro con mesura, sentido común y huyendo de mensajes de máximos y de palabas huecas.

Me sorprendió favorablemente un elegante Feijóo en su discurso de victoria, alabando la campaña hecha por Ana Pontón, que calificó de “extraordinaria”, y agradeciendo a Caballero sus buenos deseos para la legislatura. Un buen inicio, tender puentes e intentar relajar las tensiones que toda campaña electoral genera siempre, y más ésta, en que la gente estaba histérica.

En clave nacional esto es un serio aviso a Casado. Su estrategia de confrontación en todas y cada una de las parcelas políticas con el Gobierno de España no es el camino acertado y Feijóo le ha marcado la senda a seguir: la de la lealtad, los acuerdos, la discrepancia dentro de unos márgenes competenciales y la mesura en el tono. Ha tenido más sentido de Estado y más “sentidiño” que el presidente nacional del PP, que se ha cegado a pelear los votos con Vox sin tener en cuenta que la gente de la extrema derecha es un caso perdido y que la mayoría de la población busca la tranquilidad y la seriedad. Esperemos que tome nota y se vaya relajando un poco el panorama estatal.

Desde el punto de vista de Lugo, que ya saben que es lo mío, es notable ver que el PP supera el 50% de los votos (50,98%) subiendo más de un 9%, que el BNG (23,41%, disparando sus votos un 264%) sube seis puntos por encima del PSOE (17,52%, el único de los tres grandes que baja su porcentaje un 5,19%). Ciudadanos pasa de 2025 votos a unos marginales 272, y la confluencia de Podemos baja de 10159 a 113, dándose un bofetón épico como nunca se había visto.

En Lugo, pues, se refleja más o menos la tendencia autonómica, y aunque no es razonable extrapolar los datos tal cual sí deberían preguntarse en algunos partidos por qué pasa lo que pasa en la ciudad. El PP, por ejemplo, que en Lugo arrasa prácticamente en todas las elecciones autonómicas y nacionales (hay excepciones pero es la norma), en las locales gana de aquella manera, lejos de los porcentajes de las demás convocatorias. Es algo a mirar con calma, analizando el motivo de tal disparidad y por qué se falla en el ámbito local.

En cualquier caso, queda claro que todas las agoreras predicciones sobre la caída del voto con un aumento de la abstención a causa del COVID, y demás barbaridades que llevamos leyendo estos días, han quedado en nada. Era la venda antes de la herida de algunos partidos, que pretendían alegar “juego revuelto” antes incluso de sentarse a repartir las cartas, porque preveían el batacazo que se iban a meter. Lo que no se dieron cuenta es que ellos mismos han provocado ese bofetón por decir cosas que la gente no comparte, por pretender asustar a nuestros mayores, por hablar de una crisis sanitaria “terrible” cuando, a pesar de rebrotes puntuales, la situación en Galicia está razonablemente controlada… Han obtenido el resultado que han pedido a gritos.

Felicidades a Feijóo, que supo hacer una campaña en que minimizó la marca para lanzar el producto (que en este caso era él mismo), felicidades a Pontón, por una campaña alejada de estridencias y basada en mensajes y propuestas en positivo (algo que se echaba mucho de menos, la verdad) e incluso felicidades a Caballero por haber mantenido el tipo a pesar de lo difícil que lo tenía (podía perfectamente haberse descalabrado, y no).

Y felicidades a Galicia. Hemos dado una lección ejemplar de mesura, echando o cerrando nuestro Parlamento a los extremos de uno y otro lado, votando con civismo, acudiendo a las urnas y respetando las medidas de seguridad en todo momento.

Si les digo la verdad, estoy orgulloso de nuestra gente.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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