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La vieja Britonia

jueves, 10 de abril de 2008
Recientemente, unos frescos del siglo XII, han vuelto a poner de moda, ese misterio que supone, la existencia de dos basílicas, con antecedentes históricos de Catedral, muy próximas, la una de la otra. Me estoy refiriendo a la Catedral de Mondoñedo, y a San Martiño, perteneciente al Concello de Foz.

Para muchos de nosotros, mariñanos de vocación paisana y sobre todo, paisajística, es un orgullo la majestuosa presencia del templo de San Martiño, pero lo es también la historia de la antigua Diócesis de Britonia, esa que iba, desde Ortigueira hasta Navia, cuya presencia, es más que probable, a finales del siglo IV, cuando en el Concilio de Toledo, contra el Priscilianismo, muy extendido por Galicia, el Obispo de Britonia, tiene que defenderse, de las acusaciones de pertenecer y practicar la herejía del Obispo ajusticiado en Tréveris. Estos cristianos, eran la consecuencia de la llegada por mar, de habitantes de la Bretaña francesa, enviados por el emperador cristiano Máximo a combatir el Priscilianismo, y que erigieron en el castro de Mindonio, como sede, un Monasterio que dedicaron a su emperador.

Pero, será en el siglo VI, cuando los suevos, que practicaban el arrianismo, son convertidos a la fe cristiana, por San Martín Dumiense, apóstol de Galicia, procedente de Pannoonia, quienes reciben una segunda expedición, esta vez de cristianos que huían de la persecución religiosa en las Islas Británicas, encabezados por su Obispo Mailoc, que toma como sede, lo que hoy es San Martiño, y que estará presente, en representación de la Diócesis de Britona, en el Concilio Bracarense II del año 572.

La basílica de San Martiño es un lujo de nuestro patrimonio histórico-religioso. Fue Monasterio sobre el que asentó un Obispado, mas tarde, cuando en el siglo XII tal sede episcopal, se traslada a Mondoñedo, vuelve a ser Monasterio, con Hospedería hospitalaria para los peregrinos del Camino de Santiago.

De esta manera, la que fue, hasta mediados del siglo XIX, provincia de Mondoñedo, disfruta de todos los ingredientes, entre el misterio de los seguidores de Prisciliano, la llegada de Cristianos del otro lado de la mar, fieles al papado, que declaró hereje y martirizó a Prisciliano, que fundaron un templo, desde el que, según la leyenda, sale el Obispo Santo, San Gonzalo, en el siglo IX, para, en procesión y oración, desde alguna de las atalayas próximas, provocar una tormenta que evita la invasión de una escuadra de Normandos.

Hoy, San Mariño es, habitualmente, un lugar donde la vida transcurre plácidamente, y dónde se celebra una hermosa Semana Santa, en la que los salmos religiosos, interpretados por las voces de gentes de Foz, suenan de una manera especial en las paredes graníticas del templo.

Así como siempre, hubo una cierta rivalidad, entre Mondoñedo y Ribadeo, que llegó a ser, sede episcopal en el 1182, y que trató de constituirse en provincia por las desavenencias antes referidas, San Martiño, aceptó siempre el mandato de la Catedral de Mondoñedo, hoy envuelta en un pleito de un canónigo con el obispado, por el reconocimiento de la propiedad de piezas donadas al museo episcopal, y que parece regirse, por aquello tan popular de, “santa Rita, Rita,… lo que se da, no se quita”.
Mosquera Mata, Pablo A.
Mosquera Mata, Pablo A.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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