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Tendencias centralizadoras

sábado, 25 de abril de 2020
Obvio, pero la pereza o algo peor les impide ser consecuentes. ¿Alguien puede ser tan torpe que no distinga la vida rural de la urbanita?. ¿Cómo explicarles a los mandarines en qué consiste la vida en una parroquia gallega?. ¿ Cuantos momentos y espacios hay en tales lugares, de la hoy descubierta como España vaciada, dónde las proximidades entre seres humanos promuevan contagios víricos?.

Resulta más fácil para el de los dicterios, unificar órdenes sin pensar en las consecuencias. Y es que la inteligencia y la diligencia sólo las encuentra la clase dirigente cuando controla sus intereses pecuniarios.

Pero, ¿en qué quedamos?. Es la pregunta más educada que oigo en consecuencia con cuatro escenarios cada día más confusos. Las opiniones de los epidemiólogos con sus cifras bailarinas. Las homilías del Presidente, a modo de misa dominical -sábados- Las broncas del Congreso de los Diputados y los dicterios que de ahí emanan. La letra pequeña del BOE con toda suerte de medidas que o no hay quien las entienda o son patente de corso para la voluntad del ejecutivo que son dos en uno.

Han descubierto que confinar a los escolares supone un impacto para su salud. Han descubierto que inmovilizar a los mayores supone contradecir las medidas pautadas por los especialistas para aquellas enfermedades que requieren movilidad. Han descubierto que las buenas y abnegadas gentes están hasta los mismos...del encierro, por mucho que el ingenio hispano salga a los balcones y ventanas a las 20 horas como cuando al toque del clarín sale el morlaco a la plaza.

Y la causa principal de este suelto. ¿Qué daño hacemos los "aldeanos" usando nuestros campos y veredas en la acostumbrada soledad con nosotros mismos, que se vio interrumpida por la huida vacacional de otros compatriotas cuando el presidente anunció que pensar en pensar debía ordenar el confinamiento general?.

¿No será que alguno/a de los nuevos titulares con nómina ministerial han aprovechado la oportunidad de la pandemia para llevar a cabo su utopía revolucionaria que pasa por confinar cuerpos, almas y voluntades a estilo José Stalin?.

Y es que para convertir España en una República Bololivariana hacen falta tres condiciones: hambre; proletarización del pensamiento y administración desde el Estado para las libertades. A partir de ahí, el sueño de crear una nomenclatura que dirija con mano férrea al pueblo, sólo requiere de un KGB, un Gulag. Me temo que Sánchez tampoco va a disfrutar el régimen maduro de Iglesias-Montero.
Mosquera Mata, Pablo A.
Mosquera Mata, Pablo A.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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