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Fundación Antonio Saura de Ginebra

miércoles, 29 de abril de 2020
La Fundación Archivo Antonio Saura de Ginebra ha sido creada por sus sucesores o herederos en 2006 en Ginebra con el fin de mantener unidos los Archivos, una colección de obras de arte de Antonio Saura, contenidos en un edificio específico.

Sin entrar en las polémicas y diatribas entre herederos, si la Fundación tendría que haberse instalado en Cuenca, España, o en Ginebra. Dicha Fundación conserva, parece ser, la totalidad de los derechos del autor, así como el derecho moral y administra el monopolio de la propiedad intelectual y artística, para proteger la obra y el nombre del autor.

Conserva los archivos del autor, manuscritos, libros, cartas, archivos fotográficos, tienen la capacidad de la autentificación de las obras del autor, se están realizando los catálogos razonados de las obras en pinturas sobre papel y otros soportes, el catálogo de la obra gráfica, el catálogo de los libros ilustrados y el catálogo de los carteles. Además de tener una amplia biblioteca sobre la obra del autor de multitud de comentaristas y críticos y escritores y sus interpretaciones. Además se ocupa de los derechos sean de reproducción, representación, etc., y, de la restauración, encargando dicho menester, de momento, a tres personas o estudios.

- El sueño de una Fundación-Museo-Archivo es, diríamos el sueño oculto de todo autor, sea literato, músico, compositor, escritor, diseñador y cualquier otra actividad del saber humano, filósofo o científico o teólogo o ingeniero. Porque es de alguna manera, que su legado o producción cultural, si no toda, permanezca en el mundo, siga estudiándose, tenga una posibilidad de permanecer en el tiempo.

Cierto es, que en el terreno de las artes plásticas, solo existen unas cuantas centenas de Fundaciones o Museos de autores plásticos en el mundo. Diríamos que es la elite de las elites. De los cientos de miles de autores plásticos que en cada época existen, o intentan o son, en mayor o menor grado artistas plásticos, solo diríamos atraviesan las redes del mercado un tanto por ciento pequeño, y de esa primera gran criba, solo un tanto por ciento, son capaces de pasar las barreras de las grandes galerías de arte, los grandes museos, y de todos esas cribas, solo una parte consiguen ver en vida, una Fundación sobre su trabajo, algunos quizás, un poco más tarde, sus herederos…

- Cierto es que las Fundaciones actuales, sean de una materia o sean de otra, en el caso del arte plástico cumplen muchas funciones, no solo es conservar sus legados, promover su estudio, tener multitud de materiales documentales y obras originales, para futuras investigaciones, sino aclarar la autoría, autentificar las obras, conservar y realizar los catálogos oficiales, prestar obras para exposiciones, cuidar diríamos el mercado artístico de dichos autores, asesorar a coleccionistas y museos, etc.

De algunas manera, nadie se ofenda, las Fundaciones actuales sobre Arte, sea un movimiento o sea un autor, diríamos, casi siempre regentados por sus herederos, es diríamos una “pequeña fábrica plástica”, es decir, no “pueden realizar más productos del autor”, no pueden construir o realizar más obras, pero si pueden intentar hacer emerger las olvidadas, que no se pierdan, no se destruyan, realizar catálogos, publicar libros basándose en sus escritos manuscritos e inéditos o dispersos en multitud de temáticas y contenidos y formas, incentivar estudios, documentales, aconsejar obras para exposiciones colectivas e individuales en grandes museos...

Antonio Saura, en mi modesto parecer, se merece una Fundación, quizás, podría haber sido o existido dos, una única, pero con dos sedes, una en Ginebra, otra en Cuenca. Quizás, su obra, su capacidad, podría haber encontrado sus dos ramas de herederos, esa posibilidad, que supongo estudiaron y no llegaron a un acuerdo. Igual que de Picasso existen diversos museos por el mundo, Saura podría haber tenido una Fundación con dos sedes, o una Fundación y un Museo. Creo que Cuenca se lo merecía, y así, también Ginebra, que ha sido la voluntad de los herederos o parte de ellos, también. Creo que esta postura salomónica, le habría agradado a Saura, creo que quizás, los actuales herederos podrían repensar dicha posibilidad. Porque al final, no es tan costoso, en una producción tan extensa del autor, situar algunos materiales en la ciudad Patrimonio de la Humanidad de la Mancha, o una de ellas, en la ciudad que tantos veranos se pasaba en ella… ¡Quizás, cuándo los vientos se calmen, se podría renovar dicha posibilidad y dicho estudio de dicha cuestión…!

- Podríamos con la tecnología actual disponible de la información, que docenas, cientos de autores plásticos, que jamás podrán hacer o tener una Fundación para ellos, se empiecen a crear “Fundaciones de Tendencias o de Estilos” o de “tiempos o de épocas o de regiones”. Y de así, de ese modo, se haga lo mismo que en las Fundaciones de un Autor, pero de una docena de ellos, una treintena de autores de una provincia, de un tiempo o siglo, una treintena de autores de un movimiento, una treintena de una región, una treintena… ¡Y, y así, el enorme trabajo que muchos autores, arrastran durante décadas, tengan una mínima esperanza de que algo de todo ello perdure para el futuro, por el bien de todos, porque en una época de que tanto se recicla y se valora dicho concepto, miles, docenas de miles de obras de arte, se pierden cada año en el mundo, docenas de miles de autores, al cabo de unas décadas de sus decesos se olvidan en el mundo…!

- Siempre he pensado que Saura, era un pintor prehistórico y primitivo, en el buen sentido de la palabra, al no haber pasado por tantas redes y selecciones académicas, era un gran y genial pintor, diríamos como los grandes pintores de Chauvet, Altamira, Lascaux. Ha ido aprendiendo, no solo la técnica y técnicas, sino el buscar y buscarse dentro de si mismo. Es decir, el estilo, sea surrealismo o informalismo o expresionismo, el tiempo me ha ido enseñando, la estética-estilo-tendencia, quizás sea lo secundario, lo esencial, es “esa búsqueda de la esencialidad de lo humanos, plasmado en una paisaje, una figura o un bodegón”. En el caso, que nos ocupa, lo predominante es la figura humana, esa mezcla de existencialismo-expresionismo y arte de lo humano…

El tiempo dirá, si a Saura, lo pondrán a la altura de Goya, Greco, Velázquez, Picasso, Miró, el tiempo, nos dirá si de Tapies y Saura serán los grandes continuadores de la gran pintura de la Piel de Toro, sin olvidar, los Beatos de la Edad Media, sin la Capilla Sixtina del Románico en León. ¡Pero bien haríamos, entre tanto, percibir y sentir y ver y estudiar y analizar los cuadros de Saura, porque nos hablan mucho de lo que somos, mucho de lo que ha sido la segunda mitad del siglo veinte…!
Caminero, Jmm
Caminero, Jmm


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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