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Parroquias en O Incio (V)

viernes, 14 de marzo de 2008
Feligresía de San Román de O Mao
Actualmente se compone de los lugares de A Casa Nova, Goimil, Pacios, Rousende, Teixiz y Vilaverde; con una población de hecho en 1996 de 55 habitantes de ellos 33 varones y 22 mujeres; habiendo un total de 19 viviendas familiares, de estas 16 son principales, 1 secundaría y 2 están deshabitadas.
Esta población se halla diseminada por toda la entidad, la cual tiene una extensión de 1,5 km/2.
Delimitan esta parroquia al norte Sta. María y San Salvador do Mao, Reboiro y Foilebrar al sur, san Salvador do Mao y Reboiro al oeste.

Geografía e hidrografía
El mapa geológico esta conformado por bancos de rocas las cuales podemos encuadrar dentro de dos apartados.
A/ Capas y zonas alternas de cuarcitas y pizarras, pertenecientes al Cámbrico Medio.
B/ En la mayor parte de la superficie afloran cuarcitas (Geogiense).
Los terrenos son en general fértiles, produciendo abundantes pastos y buenas huertas que generalmente en sus márgenes hay centenarios castaños, nogales y otros árboles frutales.
Las cotas máximas de altura se registran en los montes Pico de Outeiro (802 m), y O Castro (811 m), los ríos y arroyos de mayor importancia son el río Mao y los arroyos de Teimoi, que nace en Fonte Grande y el Castro.

Prehistoria e historia
Es todo el valle de O Mao, una zona poblada desde los tiempos más primitivos, sin que por el momento todavía se tenga un conocimiento exacto de cuando nuestros primeros ancestros levantaron aquí sus primeras chozas; pues por las inmediaciones aun quedan algunos castros y un buen número de topónimos alusivos a un mundo castrexo-romanizado, siendo estos últimos los que nos dejaron un gran legado cultural, pero sobretodo es en las tierras del antiguo Onitio (Incio), donde construyeron vías de comunicación, hicieron puentes o pulieron grandes bloques de mármol extraídos de las canteras aquí existentes.
Las fuentes documentales más antiguas datan del año 854 y es una escritura recogida en el Tumbo de Samos, mediante la cual sabemos que el presbítero Gudesteo edifica las iglesias de san Román y san Mamed de Mao en la villa de Teixeira, para más adelante ponerlas bajo la jurisdicción de Samos, regentado entonces por el abad Fatal.
En este documento los datos están perfectamente especificados “villa Texaria, territorio Humano sub sede lucensi, sub alve Eribio iuxta ribulum Omano..”
Lo que todavía falta por saber es si la actual feligresía de san Román es anterior al lugar de Teixeira y si el mismo surgió como derivación de un primitivo templo prerromanico que fue sustituido por el actual.
El 31 de diciembre del año 1043, Godo y sus hijas hacen una donación a la comunidad de Samos en valle de O Mao, que comprende los lugares de Vilameá y Palacio.
Otro documento procedente de la misma fuente, con fecha del año 1058 da noticia de las cantidades cobradas por razón de Voto a la Catedral de Santiago, entre los vasallos dependientes de la jurisdicción de Samos en tierras del valle de Mao.
El día 8 de enero del año 1061, Ermegildo, conocido por Menendo Peláez, cede mediante escritura de venta al referido monasterio somoanense una villa denominada Gueisande, que está situada en territorio del valle de Mao.
El día 3 de octubre del año 1076, Gontrode acompañado de sus hijos Bermudo y Rodrigo Ordoñez, en mutua conformidad firman escritura de donación a favor del cenobio de Samos y a su abad Fromarigo, del lugar de Vilachá incluso en san Román de Mao.
El día 4 de septiembre del año 1175 el Papa Alejandro III confirma al monasterio de san Julián y Santa Basilisa de Samos, todos sus derechos jurisdiccionales y patronales que venían disfrutando desde muy antiguo y a su vez dicta algunas disposiciones disciplinarias para dicha comunidad; entre los templos referidos en dicho documento figura la iglesia de san Román.
En el mismo libro Tumbo, folios 20 y 21, hallase copia de un documento fechado en Lugo el 28 de enero del año 1195 y es una avenencia otorgada por el obispo de Braga D. Martín, comisionado para ello por el Cardenal legado D. Gregorio, en el pleito mantenido entre la iglesia de Lugo y el monasterio de Samos por razón de los templos de san Román y otros.
Por supuesto son innumerables las referencias documentales que uno podía hacer desde aquella primera, fechada el día 26 de abril del año 854, las cuales llegan hasta la fecha.
Desde aquellos primeros documentos hasta la desamortización de Ignacio Mendizabal pertenecieron estas tierras a la jurisdicción de Samos cuyo abad nombraba juez y escribano en cada una de las tres parroquias de O Mao.
En lo eclesiástico depende del arciprestazgo de Samos y fue parroquia matriz hasta 1891, año en que pasó a ser filial de Sta. María do Mao.

El templo parroquial
Fue construido en un lugar algo aislado, desde donde se divisa buena parte del valle do Mao, posiblemente fuese un incipiente cenobio del que solamente llegó a nosotros la iglesia, que es una de las más curiosas de la comarca, digna de ser conservada como ejemplo de templo panteón.
De nave rectangular, cubierta a dos aguas y en los lienzos laterales de sus muros tres ventanales en cada uno. La espadaña formada mediante dos cuerpos, el primero ciego, en el segundo de huecos para sendas campanas y rematada en un cupulín con pequeño arco para un campanil. La puerta de acceso es sencilla formada por arco de medio punto y pequeños elementos ornamentales. El presbiterio es bastante más reducido que la nave, per a su vez se halla a la misma altura que esta, separado por un arco triunfal más bajo de lo normal, formado por bloques de granito y salientes pilastras. La sacristía está exenta del templo, fue hecha en un lateral del muro que cierra el atrio cementerio y es este, ultimo muy curioso, cubierto de a una agua más bajo que la iglesia, que la circunda en su totalidad a modo de claustro o deambulatorio, teniendo un amplio acceso formado por arco que actualmente se halla tapiado; en el mismo lienzo queda un ventanal hecho de un solo bloque, que muy posiblemente procede del primitivo templo prerromanico.
El retablo es bastante sencillo, formado de un cuerpo y ático, con tres hornacinas separadas mediante cuatro columnas salomónicas decoradas por racimos; remata el conjunto por un emblema trinitario.
Las imágenes son de relativa calidad artística y son estas: San Román, con palma y libro, mide 115 cm. san Roque, escultura que mide 70 cm. otra imagen de una santa que mide 70 cm (32).

Feligresía de O Salvador de O Mao
Conforman esta parroquia las aldeas de: Balbón, Castiñeira, Cereixido, Cortiñas, Curraís, Pacios, Pedrouzos, Pionerdo, San Salvador, Teixeira, Veigas y Vilamor.
Tiene una extensión de 7,5 km/2 y una población de hecho en 1996 de 146 habitantes, de estos 81 eran varones y 65 mujeres; el número de viviendas familiares es de 59, de estas 46 son principales, 7 secundarias y 6 están deshabitadas.
Delimitada por las parroquias colindantes de Freixo y Sta. María do Mao al norte; San Román do Mao, Foilebar, Vilarxoán y San Cristobo de Lóuzara al sur; Freixo y San Cristobo de Lóuzara al este y Sta. María y San Román do Mao al oeste.

Geografía e hidrografía
La configuración geológica está formada por extractos rocosos que en su mayor parte son alternancia de cuarcitas y pizarras pertenecientes al Cámbrico Medio, si bien aparecen formaciones de calizas y cuarcitas que son propias del Georgiense.
Aunque el subsuelo es relativamente accidentado, no dejan de ser abundantes las praderas y los terrenos de cultivo, además de haber buenos “soutos” de castaños y otros arboles frutales, como son nogales, manzanos, perales, higueras, etc…
Con frecuencia los montes alcanzan altitudes que rondan los mil metros e incluso superiores, como es el caso del monte Alto de Valdreitas, cuya cota máxima es de (1.065 mts.), otros ya de menor importancia son: Chao do Piorno, Monte de Pando, o el de Pelada.
Reigan en buena medida estas tierras el curso alto del río Mao, que se forma en A Serra de Ouribio, cerca de la aldea de As Veigas, en esta parroquia y el arroyo de Cereixido que nace en el pueblo del mismo nombre.

Arquitectura popular
Es en los pueblos más colindantes con el cercano término municipal de Samos, donde más se deja sentir este tipo de casas tan peculiar que con frecuencia uno encuentra por la comarca de O Courel; viviendas estas, que un día fueron construidas a base de gruesos muros de pizarra (o pedra morta) nombre en el leguaje local; con sus grandes corredores aéreos formados a base de vigas y tablas de castaño, con las techumbres grises por la tonalidad oscura que le da la pizarra y de plantas muy irregulares hacen de ellas unas verdaderas obras de arte que poco a poco se van perdiendo; por otra parte las exigencias del ritmo de vida actual impone sus “modernismo” dejando atrás tantos recuerdos y tanta historia. Pero aún así hay unas cuantas aldeas que se resisten a desaparecer y posiblemente algún día constituyan un buen atractivo turístico para la zona.
Amplia y larga es la historia de esta comarca, tierras ya citadas por Ptolomeo como pertenecientes al pueblo de los Seurros, pero también pudieron andarse por aquí los Lemavos y como no los habitantes de Pintia. No obstante algo más sobre el pasado de la feligresía de O Salvador se dice al describir su iglesia románica y en el correspondiente apartado documental.

Feligresía de Sta. María de O Mao
Esta parroquia tiene una extensión de 7 km/2 y e los mismos quedan las aldeas de Castro da Riba, San Eufrasio, Teimoi, Vilamea y A Veiga.
Pascual Madóz en su diccionario al referirse a esta entidad cita las aldeas de, Sáa, Souto y Vila.
Al realizarse el Noménclator de 1996 tenía una población de derecho de 272 habitantes de ellos 128 varones y 144 mujeres; el número de viviendas era de 89, de estas 78 son principales, 6 secundarias y 5 estaban deshabitadas.
Delimitada por las feligresías colindantes de San Martín de real, Samos y Formigueiros al norte, San Salvador y San Román do Mao al sur; San Martín de Real, Freixo, San Salvador y San Román do Mao al este, Reboiro, Viso y Formigueiros por el oeste.

Geografía e hidrografía
El mapa geológico está formado por tres tipos de rocas que se encuadran dentro de otros tantos apartados.
A/ Sobre unas tres cuartas partes de su extensión están formadas por pizarras y calizas, alternadas mediante conglomerados de cuarcitas (georgiense).
B/ Bancos de cuarcitas, correspondientes al Georgiense.
C/ Espacios de subsuelo en donde existe alternancia de cuarcitas y pizarras, pertenecientes al Cámbrico Medio.
El terreno es bastante productivo y son frecuentes los buenos “soutos de castaños”, además de otros árboles frutales y maderables. Los montes no alcanzan cotas que superen los mil metros de altitud y los de mayor envergadura son Capo de Valentín (813m.), Pico de Outara, (802m.), O Bouzal, (834m.) Serra do Endramo (862m.); un buen número de fuentes y unos cuantos arroyos riegan estas tierras, de ellos los más importantes son el arroyo de Cereixido, el de Castro y el de Teimoi.

Prehistoria e historia
Es esta una de las entidades parroquiales de O Incio que más historie tiene, e incluso supera a la mayoría de todas cuantas hay en dicha comarca; pues la creencia de que en su templo se encuentran los restos del Varón Apostólico San Eufrasio -hecho que según bastantes investigadores e historiadores puede considerarse relativamente cierto-. No obstante centurias atrás los indígenas y romanos dejaron aquí su impronta y de ello da fe el yacimiento arqueológico existente O Castro, situado en la parte sur de la feligresía, este recinto castrexo en su interior está coronado por lo que llaman A Medorra y todo hace suponer que se trata de un yacimiento galaico romano.
También estos últimos construyeron por aquí unas cuantas calzadas y levantaron algunos puentes, de que nada se conserva.
Durante todo el medievo fue necesario hacer nuevos caminos que facilitasen el paso de las gentes, ganados y carruajes por toda la zona, pero eran muy deficientes para las necesidades de cada momento.
Los primeros datos acerca de esta feligresía aparecen recogidos en el tumbo de Samos, en un documento de año 983, Quendulfo dona a dicho monasterio y a su abad. D. Diego una vila en territorio de Mao, llamada Veiga y una heredad que tenía en la aldea de Vilarmeá.
El día 22 de diciembre del año 1007, el presbítero Quindulfo y la monja Guntrode, hacen donación ala comunidad de Samos y a su abad de la iglesia que era de su propiedad de Santa María de Mao y sus anejos san Lorenzo de Vilarxoán y la de San Vicente de Parada.
El día 16 de septiembre del año 1011 el entonces abad de Samos Mandino, con el consentimiento de su comunidad cambian con Alfonso Sandíniz y su mujer una “vila” en el lugar de Vilameá por otra “vila” en la aldea de Teixeira, ambos lugares en territorio del Valle do Mao.
En el año 1069 la aldea de A Veiga pasó a ser propiedad del cenobio de Samos, mediante cesión realizada por Piniolo Bermúdez, atendiendo un encargo de Saraceno Bermúdez, siendo abad del monasterio que recibía la heredad el fraile Auderico.
En el 1033 Sesita venda al abad de Samos D. Diego y a Trodrigo su vicario, parte de la vila de A Veiga, inclusa en tierras del valle de Mao.
En el 1043, godo en compañía de sus hijas hacen donación al cenobio de Samos y a su abad de los lugares de Vilameá y Palacio (Pacios) situados en tierras de O Mao.
En el 1047, Jimeno Fróilaz cede mediante escritura de venta al abad samonense y a su vicario Quintila, la quinta parte de una vila en el lugar de Veiga, territorio do Mao.
En el 1064, Menendo Muñiz acompañado de su esposa Elvira deciden donar ala comunidad de Samos y a su abad Brandila las “vilas” de Teimoi, Vilameá y vila de Sancho, reservándose el derecho de poder poseerlas mientras vivían.
La aldea de Teimoi fue donada a dicho monasterio por Vimara que la cedió al fraile Gudesindo y a los demás miembros de la comunidad, el día 6 de abril del año 1067.
Otra escritura recogida en el mismo libro Tumbo, fechada en el año 1080, recoge una donación otorgada por Pelagio Velasco al abad Fromarigo y a su comunidad de monjes de la vila de Teimoi, que se halla en este territorio de Mao.
El abad Pedro del citado cenobio recibió en donación tierras en el lugar de Vilameá que le dejaba Juan Leodemiro, el día 19 de marzo del año 1092.
Otra importante referencia documental es un pleito mantenido entre el monasterio de Samos regentado por el abad Pedro, contra Dª Adosidna Díaz y el Conde D. Pedro Fróilaz, sobre la propiedad del lugar de Veiga, situada en tierras de Sta. María de Mao, este documento esta fechado el día 10 de septiembre del año 1096.
Innumerables son los datos documentales que profundizando en esta y otras fuentes uno puede extraer, pues abarcan desde el ya lejano año 849 y llega a la fecha.
Desde aquellos lejanos tiempos anteriores al año mil y hasta la llegada de las leyes desamortiazadoras (1835-1836) y la posterior exclaustración estuvieron estas feligresías del valle de Mao bajo la jurisdicción de Samos, cuyo abad nombraba juez ordinario y escribano de número en cada una de ellas, percibiendo a su vez los derechos de vasallaje, luctuosa y otros impuestos.
Con la nueva división administrativa (creación de los términos municipales), pasó a formar parte “do concello” de O Incio, que en sus primeros años se llamó ayuntamiento de Rendar, por ser en dicha parroquia donde primeramente estuvo ubicado.
Eclesiásticamente pertenece al arciprestazgo de Samos y su patronazgo era comportado por el poder real y el eclesiástico.

Casa Priorato
Fue la antigua residencia de los monjes benedictinos que administraban esta feligresía y dependían del monasterio de San Julián y Sta. Basilisa de Samos. El edificio es en si un gran caserón de planta cuadrada, que consta de bajo, piso superior y ático o “fayado”. Los muros exteriores fueron construidos a base de lajas de pizarra y protegidos de la lluvia por un saliente voladizo o “veirado”, algunos de sus lienzos están recubiertos por argamasa y la techumbre a cuatro aguas formada por vigas, tablazón de castaño y pizarra, en el muro que da a la cocina aun conserva una galería de madera.
La puerta de entrada facilita el acceso al amplio patio y en torno al mismo están distribuidas las caballerizas, cuadras, horno y otras dependencias. Desde la planta baja se accede al piso alto mediante unas amplias escaleras hechas con gruesas tablas de castaño y protegidas por un pasa manos de medra torneado con barrotes bien realizados a semejanza de una balaustrada; en la planta alta un ancho pasillo intercumunica todas las habitaciones, cocina, sala y otras dependencias entre ellas el archivo, biblioteca que actualmente esta desprovista de sus fondos.
Este magnífico edificio mezcla de paz y residencia para religiosos, luce en su gran frontis dos buenas piedras armeras timbradas con divisas de abad y las armas propias del monasterio de Samos.
Después de la ya tan mencionada desamortización, esta casa priorato quedó como casa rectoral y actualmente corre igual suerte que muchas otras condenada a una ruina total, si no se toman las necesarias y urgentes medidas protectoras.

El templo parroquial
Edificado en la parte superior del valle, parece mirar constantemente a las humildes casas de labradores que por las cercanías están y justo enfrente e enorme caserón que un día fue residencia de los frailes benedictinos de Samos, que durante siglos regentaron la feligresía.
El origen de la iglesia de Sta. María de Val do Mao está adornada por un aura de leyenda. San Pedro envió a la Península Ibérica a siete de sus discípulos, los llamados varones “varones apostólicos”. San Eufrasio, uno de aquellos emisarios de la nueva fe, terminó en Andalucía. La doctrina cristiana caló y Eufrasio llegó a ser Obispo de Illiturgi, la actual Andújar (Jaén). La tradición cuenta que los cristianos andaluces, barridos por los alfanjes de la morería, huyeron al norte en el año 700 con los restos del santo obispo a cuestas. Llegada la expedición a O Incio, el borrico que portaba los humanos despojos de Eufrasio e detuvo ante una silveira y se negó avanzar, en ese lugar se dio sepultura al santo y se levantó la primera versión de Iglesia de Sta. María.
Con la realización de las excavaciones arqueológicas al remodelar el templo se halló dentro de ábside los restos de lo que pudo ser el primitivo santuario, se trata de un pequeño cuarto de cuatro por cuatro metros, donde seguramente el santo estuviese enterrado allí antes del actual emplazamiento.
Otro descubrimiento de cierta importancia son las pinturas murales que datan del siglo XV, y representan un obispo ¿S. Eufrasio?, Sta. Catalina, además de un rosetón geométrico.
Lo que acertadamente se puede llamar templo cementerio es de humilde fábrica y más sencillo aspecto, que según los expertos fue construido hacia el siglo VIII, y tras un período visigótico fue adaptado al naciente estilo románico.
Circunda el conjunto una pared que cierra el atrio-necrópolis, que es común en los tres templos del valle do Mao. Una techumbre de madera y pizarra parte de los lienzos de la nave y cubren este claustro-deambulatorio. Quien se fije en el tejado desde fuera le parecerá que templo y el camposanto no están separados por pared alguna, no siendo así en la realidad.
El frontis, se halla protegido por un sencillo porche, sostenido por cuatro columnas, las mismas se asientan sobre unas toscas basas para rematar en sencillos capiteles; es algo más ancho que la nave y cierra todo el recinto por la parte frontal.
La nave, consta de planta rectangular y se cubre a dos aguas, reforzada la techumbre por siete vigas tirantes, comunica con el presbiterio mediante el arco triunfal, sencillo, de medio punto y carente de motivos ornamentales; en la capilla mayor su piso está algo más elevado que en el resto cubierta a cinco planos por la techumbre y en la parte interior un sencillo artesonado de madera. Unas sencillas ventanas-aspilleras facilitan la iluminación interior.
El retablo mayor, es una interesante pieza renacentista que ocupa todo el presbiterio, midiendo de ancho (3,90 m.) y de una considerable altura. Formado por dos cuerpos y tres calles con seis hornacinas separadas mediante columnas de estrías oblicuas, con abundantes motivos formado por frontones, bolas, pirámides y pulseras. La puertecilla del sagrario tiene un bien logrado relieve de Cristo resucitado pisando la tumba. En el banco del altar representación del sol, la luna y dos enmarcados con estrellas.
Las tallas son de relativa factura, destacando la imagen de Sta. María, con gran peana de ángeles, mide (110 cm.), a su lado izquierdo escultura de San Eufrasio que mide (90 cm.), y al lado derecha Sta. Bárbara, (talla que mide 66 cm.), en el cuerpo superior, en el encasillamiento izquierdo talla de san Juan y a la derecha san Benito, en el centro interesante grupo escultórico que representa a Jesús en la cruz con la Virgen y María Magdalena.
Antes de la importante reforma que en dicha iglesia se llevo a cabo por la Secretaría de Turismo de la Xunta, en la que se invirtieron cincuenta millones de pesetas y cuyo proyecto corrió a cargo de arquitecto lucense Santiago Catalán y la empresa que realizó dichos trabajos fue RESCONSA. Había en los muros laterales de la nave sendos retablos muy sencillos, con imágenes de escaso interés.
Interesante pieza es la cruz parroquial, de plata fue hecha a principios del siglo XVII, (mide 76 x 42 cm.). La macolla tiene un cuerpo central cilíndrico, dividido por pequeñas columnitas en diez encasillamientos, en los que hay bustos, que muy posiblemente representen otros tantos apóstoles y una variada decoración de hojas. Los remates superiores e inferiores se cubren con bolas semiesfericas; en los brazos aparecen los cuatro Evangelistas y en el cuerpo central Cristo y la Dolorosa.

“Una obra de la rejería tudense en tierras de Incio”
Con anterioridad a las últimas reformas y remodelaciones efectuadas en este templo de Sta. María de O Mao, el sepulcro de san Eufrasio, estaba protegido por una artística reja de hierro que de la misma publicó el culto investigador Ernesto Iglesias Almedia, un interesante trabajo, en el “Boletín do Museo Provincial de Lugo” tomo III (1987); acerca del que nos hemos tomado la licencia de reproducir parcialmente en este apartado, pues lo consideramos de sumo interés para toda aquella persona que desee conocer algo más sobre el Santo Varón y mas concretamente acerca de la rejería que protegió el sepulcro.
“Siendo ya obispo de Tuy D. Francisco Terrones del Caño, sin duda queriendo materializar su gran amor y devoción a san Eufrasio, hizo donación de una importante obra de rejería con el fin de proteger el sepulcro del santo. Pera ello encargó al famoso rejero tudense Benito Lorenzo, autor de importantes obras en la Catedral de Tuy como la reja y puertas de entrada al coro y las cadenas que cerraban el Pórtico Occidental.
El contrato de esta reja de san Eufrasio, se realizó el 27 de enero de 1605. En el mismo se indican las características de la reja, según planta que se adjunta, así como su valor, plazo de ejecución y demás condiciones. Así mismo se especificaba que el citado artista tudense había de trasladarse para ir a sentar y colocar la reja en el mismo sepulcro del santo, obligándose el obispo a dar cabalgadura y sufragar los gastos de ida, estancia y vuelta desde Tuy hasta el Val de Mao”.


NOTAS
32. Fuentes: Noménclator de la provincia de Lugo, año 1990. Universidad de Santiago de Compostela. “Municipios y Parroquias de Galicia”. Elías Valiña Sampedro. “Inventario Artístico de Lugo”, tomo IV pág. 53. G.E.G. tomo 20, pag. 98. A.H.P. de Lugo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libro 343. Manuel Lucas Alvarez. “ El tumbo de San Julián de Samos”.

López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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