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Riadas, lo nunca visto

martes, 21 de enero de 2020
Desde hace tiempo, parece que el clima cambia. Aunque hay quienes nos quieren hacer creer que todo sigue igual, es fácil ver que hay cambios en el tiempo y las cosas no se rigen por antiguos modos a los que estábamos acostumbrados.

En las teorías evolutivas, el ambiente juega un papel importante como estímulo hacia las poblaciones que, por su parte, están obligadas a responder a dichos estímulos. El cómo consigan hacerlo tendrá sus efectos biológicos y, si no disponen de posibles respuestas, la población se extinguirá.

Siempre ha sido de este modo y no tenemos porqué suponer que se vayan a producir modificaciones en esta dinámica acción–reacción. Acción ambiental y reacción biológica. ¿Estamos ante cambios ambientales? Yo no lo dudo y parece que últimamente son más los que lo admiten. Pero si nos fijamos en pequeños datos, datos concretos del día a día, somos capaces de constatar que ninguna temporada se parece a la anterior. Cada año se baten marcas de parámetros referidos al tiempo: el verano más cálido, el mes más lluvioso, la noche más calurosa. Y así de año en año vamos superando las marcas del año anterior.

En agricultura también se nota. Los agricultores se quejan del mal año en las cosechas de maíz, de las raquíticas castañas, de los pocos prados. Claro, todos los vegetales dependientes de unos ritmos climáticos, se están resintiendo.

¿Se resienten de modo irreversible? Tal vez convendría antes indicar qué entiendo por irreversible. En situaciones naturales eso sería sinónimo de extinción, pero en cultivos artificiales la extinción no ocurrirá, ya que los agricultores se preocuparán en buscar alternativas rentables a las especies que cultivan en cada momento y que, ya digo, van entrando en situaciones adversas.

Los cultivos, por artificiales, tienen quienes les cuiden aunque sea por propio interés. No olvidemos que es posible que el maíz, sin la intervención humana, seria una especie extinguida hace tiempo. Pero, ¿qué ocurre con las especies silvestres? Me refiero a los animales y las plantas que viven en nuestros campos y montes de modo natural, sin nadie que las proteja a no ser su propia biología. Es imposible meter en un solo apartado a seres con biologías tan dispares como son ciclos anuales o perennes, diferentes modos de reproducción o de nutrición, por citar algunas variables, pero es muy posible que de un modo u otro, todos ellos se vean afectados por e del mismo modostos cambios que observamos.

Para mi entender, son los de ciclos biológicos cortos los más afectados por lluvias, inundaciones o temporales. Grandes árboles, bien enraizados, no sufren del mismo modo esas actuaciones adversas. Pienso en animales o plantas de ciclo anual, cuyos huevos, larvas o semillas, en años normales quedan resguardadas en el suelo durante el invierno a la espera de que los primeros calores primaverales los despierte.

¿Dónde se habrán ido esas semillas, esos huevos con las lluvias de ahora? Todos hemos visto cómo torrentes de aguas descontroladas bajaban de los montes para depositarse en el mar. Aquellas aguas iban sucias, llevaban tierra de los suelos y, en ellas, iban multitud de semillas y huevos que en la próxima primavera no se desarrollarán. Los suelos se han empobrecido con la pérdida de tierra, pero también con la de seres vivos que estaban pasando sus períodos de latencia. Tal vez haya quienes piensen que esto significa una pérdida evolutiva. Yo, la verdad, no lo creo así. Las poblaciones naturales son muy numerosas y la variabilidad genética que encierran también es muy grande. Tal vez haya plantas que se ahoguen bajo un suelo largamente inundado, seguro que sí, pero no todas se ahogarán. Sobrevivirán las más resistentes a esta situación de inundación. Antes de las lluvias, es posible que algunas semillas hubiesen germinado y estuviesen asentadas en sus territorios de modo que no fueron arrastradas por los torrentes. Estas también sobrevivirán. Hay plantas, las adelfas, cuyo hábitat natural son las torrenteras que sólo tienen agua en época de riadas, siempre agua embravecida. ¿Las demás? Morirán, la selección las eliminará porque así actúa siempre, favoreciendo a las más adaptadas. Favorecerá los genes que determinan esta mayor adaptación, que por tanto incrementarán su frecuencia en la población. Pero, cuidado con esto, en esta ocasión la selección ha actuado a través de las lluvias intensas y las inundaciones, pero esto no quiere decir que en la generación siguiente actúe con el mismo criterio. La selección es ciega y sólo actúa de acuerdo con las condiciones del momento. En otras situaciones diferentes, también actuará de modo diferente.
Valadé del Río, Emilio
Valadé del Río, Emilio


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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