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La historia real de un belén viviente

lunes, 06 de enero de 2020
Para todos aquellos que han hecho
y hacen posible el Belén de Begonte
.

Para aquellos que poseemos una cierta destreza para las letras es relativamente sencillo que cuando se nos presenta una materia prima fascinante, hermosa y única como el nacimiento de Begonte, nos broten de la pluma y la tinta textos, narraciones o versos para el recuerdo.

Del Belén se ha dicho, escrito y retratado prácticamente todo, sin embargo cada año cuando por estas fechas parece que tal vez no quede nada que no haya sido tenido en consideración sobre su historia, su magia y su grandeza, surgen anécdotas, momentos o escenas que evocan algo profundo y todavía guardado como un emotivo presente de los Magos y que recién llegado de Oriente puede relucir como la nueva estrella de Belén sobre unas humildes cuartillas en blanco.

Durante estos últimos años mis palabras se han visto recompensadas cada vez que he dedicado mi tiempo y mi ilusión a escribir para Begonte. He contado, desde el profundo amor que siento y como una begontina más, todo lo que el Belén y su pueblo me han dado.

He decidido pues que este año mi decisión sea la de contar aquello que sienten otros, que en un grado mucho mayor al mío, han dedicado, sentido y sacrificado por este pequeño monumento que permanece dormido en Begonte todo el año hasta que llega el mes de diciembre, y como si el tiempo no pasase por él,
florece en todo su esplendor haciendo respirar de espíritu festivo a todo aquel que se acerca para admirar sus figuras auténticamente vivas.

El inexorable paso de los años, por desgracia, sí se ha llevado consigo a sus padres, pero Begonte, aunque huérfano de corazón, siempre tuvo unos buenos mimbres familiares que se hicieron cargo de continuar la obra de sus progenitores.

En 1986 la gran figura paterna: don José nos dejaba sumidos en la tristeza y con la incertidumbre del que iba a suceder a partir de entonces, pero como no, su hermano don Jesús tomó entre sus brazos al hijo huérfano y lo dotó de estabilidad continuando su legado.

En el año 1991 era Teté, la sonrisa que recibía a todo aquel que se acercaba al Nacimiento la que nos abandonó.

En el año 2010 fue Varela el que se marchó. La madre que había dado vida y alimentado a su criatura perfecta mimándola de forma única dejó a sus figuras por unos instantes sin vida y con el llanto dibujado en sus mejillas. Fueron entonces aquellos que le habían visto durante años mantenerlas con vida quienes tomaron el difícil relevo de hacerlo, borrando así con sus manos aquellas lágrimas momentáneas.

Gracias a Dios, otros se han mantenido y se mantienen sin abandonar, incluso ante estas duras adversidades. Ellos, todos ellos, serán los protagonistas de este relato, pues nadie mejor que los que han creado y vivido el Belén desde su año cero hasta nuestros días, para narrar lo que por aquel entonces aconteció en Begonte.

Don Jesús: un segundo padre

Me dispongo a escuchar al otro lado del hilo telefónico la voz del párroco amigo.
Don Jesús es un hombre vivido pero que mantiene su mente clara y el tono fuerte. A pesar de que en su vida ha habido momentos de duros sinsabores se mantiene feliz y sereno.

Después de saludarnos y disponer a preguntarle por su vida en el Belén, tengo la sensación de que esto le emociona.

Le pregunto cómo surgió el Belén. Se detiene unos instantes e inicia el relato pues mi hermano y Joselín fueron a La Coruña a ver un Nacimiento que por aquel entonces hacían los alumnos de Formación Profesional Acelerada, y a su regreso decidió que quería plasmar esa idea en Begonte para darle al pueblo un enfoque turístico y un renacer espiritual.

Me interesa saber qué recuerda de aquel primer Nacimiento, entonces sonríe y comenta al regreso de Coruña Joselín ya estaba completamente involucrado en el proyecto. El primer Nacimiento se componía del Misterio y apenas poco más, la fragua si mal no recuerdo y tenía un ciclo de noche y día que duraba tan solo unos cinco minutos.

Posteriormente fue Joselín quien, con los escasos medios de entonces creaba las figuras y las mecanizaba manualmente con motores de desguace de los barcos, y así fue creciendo el Belén.

Mi interés se centra ahora en la creación del centro cultural y los premios de arte, dibujo y literatura. Poco después de los inicios el Belén que había quedado establecido en su local actual, anteriormente la escuela, fue avanzando a pasos agigantados, a raíz de todo esto se decidió crear el centro cultural que lleva el nombre de mi hermano así como los premios literarios que fueron un impulso importante para el Belén.

En el Belén trabajan multitud de personas pero me interesa mucho saber cómo alguien tan valioso como Xulio Xiz se involucra en este proyecto y don Jesús me lo narra: mi hermano tenía mucha amistad con Hernangómez que por aquel entonces se encontraba al frente de Información y Turismo. Allí conoció a Xulio que entonces ya no se separó jamás del proyecto.

Cuando hacemos mención al fallecimiento de su hermano su voz de apaga y me cuenta qué pasó por su cabeza con respecto al Belén: Yo hasta entonces había estado al margen de todo aquello pero evidentemente al faltar mi hermano tenía que tomar el relevo. Como vivía Joselín, él tiraba de todo y yo estaba tranquilo. Claro está, tuve que comenzar a enfrentarme a ciertas labores pero tenía también a Xulio que conocía a la perfección la gestión y funcionamiento del Belén y Pilar que nos ayudaba aportando ideas.

Otro momento muy duro sobreviene cuando Joselín fallece: Aquello fue un desconcierto. Un absoluto desconcierto. Entonces confié en Xulio y eso es algo que hoy sigo haciendo para todo.

Está claro que la visión de ambos párrocos sobre el Belén, la de don José y la del actual párroco son diferentes: para mi hermano creo que el Belén resultó ser una gran sorpresa, ni él mismo imaginaba lo que iba a pasar. Se dio cuenta de que la magnitud de aquello le obligaba a idear cada año algo nuevo.

Para mí se trata de una obra que aprecio mucho como homenaje a mi hermano, sin duda que fuese su herencia fue un acicate para ayudarme en su continuidad.

La conversación ha sido tremendamente agradable pero como no quiero cansarle más le hago una última pregunta, ¿hacia dónde camina el Belén, don Jesús? La respuesta es rápida y contundente. El Belén camina sin duda hacia una consolidación gracias al trabajo realizado y a la implicación de la Administración y del Ayuntamiento con la finalidad de que no muera y se convierta en una obra continuativa. El aumento de las visitas está ahí, y pienso que también están ahí Joselín y mi hermano para que esto sigua como antaño.

Pilar: la señora del Belén

Me siento en casa de mi tía rodeada por mi madre y mis primos dispuesta a escuchar un relato que con total seguridad no tendrá desperdicio.

Voy directa al grano madrina, ¿cómo recuerdas el nacimiento del Belén?

El cura y Joselín van a La Coruña a ver un Belén pequeño pero que estaba muy bien hecho, era todo mecánico. El cura miró a Joselín y le dijo ¿tú cómo ves esto para hacer algo en Begonte? Y Joselín dijo que se podía hacer sin problemas.

Cuando llegaron a Lugo yo le dije, Varela ¿pero tú cómo te metes a eso si no sabes ni cómo ni de dónde sacar para hacerlo ni de qué podéis disponer?
Esta parte de la cual yo era buena conocedora nos lleva a la mejor. Bueno madrina, pero arrancó el Belén y ¿cómo empezasteis? Pues mira, el primer Nacimiento era pequeño, lo formaba el Misterio con el pote y el ciclo de la noche y el día con las estrellas y la nieve que se hicieron perforando un tambor de metal al que se le daban vueltas y aquello se veía reflejado sobre la pared. Para hacer los truenos hicimos lo siguiente, yo vaciaba sacos de patatas en el primer piso de casa y Varela grababa desde el piso de abajo el ruido de las patatas contra el suelo y luego se reproducía. Mis carcajadas llegan al infinito porque esta es quizás una de las pocas anécdotas que no conocía, y entonces pregunto, ¿pero qué pasó cuando lo visteis? Y tanto ella como mi madre responden que quedaron maravilladas. Pilar sigue explicando, solo la primera impresión fue tan maravillosa que no nos cansábamos de mirarlo una y otra vez por la pequeña portezuela que había entonces.

Es de obligado cumplimiento conocer cómo la gente llegó a saber que existía algo tan sorprendente en un pueblo como Begonte: aquel año ya resultó todo un éxito, se supo mucho del Belén por el boca a boca y también porque salió en el periódico. El siguiente año ya creció mucho en mecanización, y el cura y Joselín viajaron incluso fuera de Galicia buscando nuevas figuras y materiales que luego se mecanizaban en casa.

El significado del Belén para su señora es evidentemente muy diferente al del resto de la gente: para mí el Belén significaba trabajo y muchas horas de dedicación por parte de Joselín. Yo hice de todo, ropa para las figuras, ponía a secar las piezas de barro, cuando el pote ya funcionaba y hervía preparaba el caldo con el unto para que en el recinto oliese a caldo recién hecho y además trabajaba como arquitecto sugiriendo las ideas para hacer las casas y muchas de las diferentes figuras.

Llega un momento muy triste para todos los que nos encontramos en la sala. Recordar que mi tío ya no está: al faltar Varela la señora del Belén se puso a disposición para lo que hiciese falta, e incluso buscó alguna persona que pudiese igualar su trabajo pero no ha sido posible a día de hoy.

Creo que es de justicia que ella nos cuente cómo le gustaría que perdurase el Belén: tal cual está, a mí me gustaría mantenerlo tal y como funciona ahora. Pienso que tiene todas las figuras y escenas necesarias y con mantenerlas en buen estado de funcionamiento y una buena promoción es como debería mantenerse el Belén. Joselín estaría muy satisfecho viendo su obra en funcionamiento cada año porque desde el verano hasta la Navidad de cada año era su único y mejor sueño.

XulioXiz: un embajador único

Llegando al final de mi aventura periodística me entrevisto con Xulio. Los tiempos han avanzado tanto que nuestra conversación se produce a través del correo electrónico. Sus letras me transmiten la voz del Belén, y puedo apreciar su sonrisa amiga. Son muchos los años de dedicación generosa y desinteresada a esta espléndida causa. A lo largo de todos ellos se ha convertido sin duda en un begontino más querido y apreciado por todos. Ha compartido las alegrías y los sinsabores de las grandes pérdidas del Belén, pérdidas que en su caso se convierten en personales, pero a pesar de todo jamás ha bajado los brazos sino todo lo contrario, se creció ante las adversidades y hoy gobierna un barco que navega firme con todas sus velas extendidas.

Le pregunto a Xulio como se vincula con el Belén y me responde: o primeiro lazo foi a través de don José. Eu era funcionario no entón Ministerio de Información e Turismo nos temas dos teleclubs.

Don José asumira o teleclub de Begonte e inventou o Belén. Foi abondo para que empezaramos a relacionarnos e colaborar.

Para mí es especialmente importante la visión que Xulio tenía del párroco: era un crego especial. Tiña un don: era un líder. Decía: hai que facer tal cousa… e eu non tiña outra opción que axudalo. Foi unha revolución silenciosa e efectiva para Begonte. Recordo que cando propuxo emprender a tarefa de facer o Belén Varela, que era dos que non din nunca que non implicouse só.

Xulio que sabe mucho de moverse y mover al Belén me cuenta cómo llegaron las primeras ayudas: as primeiras axudas, moi modestas, chegaron a través de Información e Turismo, precisamente a través do delegado provincial, José Luis Hernangómez, que moi axiña chegarí a ser presidente de honra do Belén.

Despois, xa a mediados dos anos setenta xorden os premios, por iso a edición do Belén é a XLVIII mentras que os certames máis antigos van no XLIV. Nos primeiros anos quixemos facer cousas arredor do Belén, e nos primeiros anos houbo certames de ornamentación do Nadal, canto de panxoliñas, etc. ata que se consolidaron os que temos actualmente.

Como para todos los demás, la muerte de don José fue un punto de inflexión para Xulio: cando morre don José, don Jesús que ata entón se mantiña nun segundo lugar, casi invisible, toma o relevo por amor ao seu irmán e ao propio Nacemento e segue coa tarefa con total intensidade ata o momento actual.

Y Varela…¿qué describe Xulio que sucedió al faltar Varela?: Superado aquel primeiro gran tropezo que puido ser definitivo, acontece a morte de Varela, da que ainda non nos temos recuperado, e viñemos respetando a sua obra sin tocala, con mínimas variacións, porque ainda non atopamos quen estea a altura de seguir co seu traballo. Xulio continua la narración emocionado: Varela era un grande, como persoa e como artista, sen darse a valer, cunha modestia exemplar, facíase querer e todos o queríamos e o queremos no recordo, tendoo sempre presente. Él é a historia do Belén de Begonte.

Toca entonces hablar de la situación actual del Belén, y Xulio con orgullo comenta: estamos recollendo os froitos de tantos anos de traballo, potenciados polos medios de comunicación, a axuda da Xunta de Galicia e a implicación do Concello. Da conxunción destes factores sae o actual resultado que nos emociona e nos conforta.

No puedo terminar tan emotiva conversación sin preguntarle a Xulio qué es para él el Belén: é gracias ao Belén que xurde a miña relación con Begonte, e deste vínculo e o da súa xente xurde o feito de que hoxe teño casa en Saavedra. Casa á beira do Belén, onde encontrei o lugar perfecto para vivir.

No Belén de Begonte supoño que son como un relación públicas, contando onde me deixan e onde me escoitan o que supón para un pobo, para unhas xentes e para una terra unha iniciativa aparentemente modesta e inocente coma esta e que se convirte no fenómeno que é hoxe.

Un titular para el Belén: para min o Belén de Begonte é un Belén feito para nenos, e para todos os maiores que saibamos sentirnos coma nenos.

No sin largo recorrido llega hasta aquí mi camino de este año dedicado al Belén y a sus gentes.

Me alegra saber que hubo un primer bebé al que refugiaban del frío en la sala de máquinas, mientras sus creadores maravillados contemplaban aquella primera y humilde obra. Ese bebé era yo.
Begontina
Begontina


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