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Las velas de la ilusión

lunes, 30 de diciembre de 2019
Había una vez un anciano que, teniéndolo todo, estaba siempre triste . Un convecino le preguntó:

-“Por qué, gozando de tanto bienestar vives tan aburrido ?”

El anciano le contestó:

-“Cuando te pase a ti me comprenderás. Cuando las velas más bellas y hermosas, las que dan ilusión al vivir, las veas rotas, entonces también sabrás lo penoso que es subsistir; aunque tu barco lleve la bodega repleta de tesoros sentirás como se hunde. El velamen que dinamiza el navegar son las velas de la ilusión. Si faltan, o el viento las destroza, nuestra nao está ya
encallada y tocada ”

Nunca, amigo, arríes las velas de la ilusión; si así haces tu nao vital irá a la deriva, sin rumbo . Por eso, navegantes del existir, recordad que este hermoso tiempo de Navidad se presenta, cual singular puerto, a recibir a las humanas embarcaciones para que, en él se recompongan y reparen las velas rotas y, de nuevo, con denuedo, embarcar con renovadas ilusiones.

Aprovechemos estos días para calafatear nuestro barco pues es el momento idóneo para recordar que en la amura del mismo llevamos escrito el nombre de Cristo y, por el mar de la vida hemos siempre de seguir la imborrable estela que Él deja para que, la grandiosa flota de los creyentes, naveguemos y naveguemos con las velas al viento y, esperando con dicha la llegada de la Navidad, que es ese puerto de reflexión y reparación de los desperfectos causados a barcos ajenos o al propio y no, de sumirse en borracheras de consumismo, haciendo mal uso de una fiesta tan entrañable y cristiana.

Olvidémonos de luces coloristas que no dan calor; dejemos de mirar a las cosas y personas por su envoltorio, por su papel polícromo y busquemos el contenido de verdad, la esencia; pues lo que cuenta es el mensaje y no la espectacular grandeza. Nuestro Dios vino a nacer arropado en la pobreza y, sin embrago, es el Todopoderoso, pero ,con su desnudez, nos demostró que, lo que cuenta, es el calor de los corazones humildes, de las velas sencillas pero auténticas de verdad.

Que nunca te pasé como al anciano que, llevaba su nao tan cargada que , cuando más cerca estaba del Puerto de la Verdad, le faltaba lo único que hace disfrutar la mejor singladura, la ilusión y puede ser que eso le ocurrió a ese buen hombre porque nunca celebró una sincera Navidad.
Pol, Pepe
Pol, Pepe


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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