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Rozas, o el brillante futuro tecnológico e industrial de Lugo

sábado, 21 de diciembre de 2019
Ayer en el aeródromo del vecino municipio de Castro de Rei se inauguró el CIAR (Centro de Investigación Aeroportada de Rozas), una instalación que ha supuesto y supondrá para Lugo una lluvia de millones en un sector que tiene un futuro todavía por explorar pero que se augura brillante: el de las naves remotamente tripuladas y las plataformas aéreas de investigación, el desarrollo de aeronaves y la evaluación de las campañas a realizar con las mismas.

Tuve el placer de ser invitado al evento, y la verdad es que hay que decir que fue sencillo pero muy hermoso, ya que hubo breves discursos del Seretario de Estado de Defensa, el Director Deneral del INTA (El Instituto Nacional de Técnica Aerospacial, nuestra NASA), y el Presidente de la Xunta. Todos ellos estuvieron comedidos y llamativamente no fueron los típicos discursos largos y enrevesados con palabras rimbombantes, sino intervenciones sinceras en que todos tuvieron generosas palabras de elogio para las demás administraciones (Feijoo incluso mencionó específicamente a la Ministra de Defensa), algo más que llamativo y recomendable en un momento en que parece que siempre están a la gresca. El éxito de este proyecto se nota que los puso a todos de buen humor y eso es magnífico.

¿Por qué Rozas? Pues miren, según nos explicaron las grandes ventajas del aeródromo lucense son sus privilegiadas instalaciones y sobre todo su emplazamiento. Está ubicado en una zona poco poblada y por donde apenas hay tráfico aéreo. Como para hacer experimentos de naves hay que cerrar el tráfico, cuanto menos haya, como en este caso, más fácil y menos molesto es desviar los aviones que puedan cruzar por allí. Además, es fácil establecer un corredor hasta la costa lucense para experimentos relacionados con el mar.

¿Para qué sirve todo esto? Casi podríamos preguntarnos para qué no sirve. Son tantísimas las aplicaciones, y además está todavía tan verde el asunto, que no acabaríamos de listarlas. Sería como preguntar hace cien años para qué servía un coche. Los drones que se desarrollarán, testarán y aprobarán en Rozas servirán tanto para vigilancia contra incendios, como para salvamento marítimo (hay un modelo de barco no tripulado para llevar salvavidas a náufragos en condiciones extremas), control de pesca o incluso para transportar desfibriladores a cualquier punto del Camino de Santiago en caso de infarto de un peregrino. Por supuesto también hay aplicaciones militares, pero hay más civiles que otra cosa en Rozas y sus principales proyectos no tienen nada que ver con el mundo bélico, a pesar de que recordarán que en sus inicios hubo críticas porque parecía que aquello era una base secreta de la CIA.

¿Qué ventajas tiene para Lugo? Volvemos a lo de antes: son tantas que es imposible listarlas. La primera y más obvia es la económica: atrae inversiones multimillonarias (más de 76 millones privados inicialmente) de grandes empresas como Boeing, Indra o Babcock, referencias ineludibles en el sector. Pero también supone la creación o instalación de más de 50 agentes de PYMES, universidades y centros tecnológicos. Para la gente joven supone una gran oportunidad de hacer carreras técnicas y no marcharse de Lugo, y precisamente nuestra ciudad es el probable emplazamiento de un aula de Boeing, llamada Aula Newton, que Las Mercedes tiene muchas papeletas de conseguir.

Tanto los ingenieros y técnicos como los que hagan alguna F.P. relacionada con este sector tendrán una oportunidad profesional inmejorable en Lugo, y supondrá la creación de muchos puestos de trabajo muy cualificados, de alto nivel y con buenos salarios. Difícil no verle el lado positivo.

La investigación “a medida” también ha sido una de las apuestas para este centro. Decía Feijoo que la Xunta de Galicia ha contratado en 2019 el 40% de todos los proyectos de España en la fórmula de “compra pública innovadora”. Para que luego digamos que aquí nunca se hace nada de futuro.

La torre de control reinaugurada ayer es a día de hoy la más moderna y avanzada de España y una de las más punteras de Europa y ayudará a controlar todos los procesos que se hagan en Rozas y también colaborará en la regulación del tráfico aéreo nacional.

Ahí es nada. Tenemos algo de lo que sentirnos especialmente orgullosos y desde aquí quiero agradecer a la organización la invitación para asistir al acto de ayer. Me pareció un detallazo por su parte, ya que mi colaboración ha sido modestísima, pero precisamente por eso es de valorar que la tuvieran en cuenta.

Ahora a darle uso y a convertir Rozas en un punto en que pivota el futuro industrial de Lugo.

Felicidades a todos.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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