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Parroquias en O Incio (IV)

martes, 19 de febrero de 2008
Feligresía de Santa Mariña
Forman dicha entidad parroquial las aldeas de: Fontes, Martín, Monteman, Pereiro, Río y Santa Mariña; con una extensión de 6,9 km/2; delimitan su término al norte Foilebar, Reboiro, Toldaos y Trascastro, por el este y por el oeste son Toldaos, Sirgueiros y Hospital.
Tiene una población, en 1996, de 203 habitantes de ellos 105 varones y 98 mujeres; el número total de viviendas familiares es de 31, de estas 22 son principales, 5 secundarias y 4 están deshabitadas.

Geografía e hidrografía
La configuración geológica de la misma la forman bandas de cuarcitas y pizarras pertenecientes al cámbrico Medio, no obstante en buena parte aparecen cuarcitas (Georgiense). El terreno es bastante accidentado, donde las cotas máximas de los montes superan en bastantes casos los mil metros sobre el nivel de mar, destacando Monte da Louseira (1043m.), monte Mayor (1063m.), O Pico (1015m.), y Couso (947m). La parte hidrográfica digan de mención la conforman los arroyos de Bado, Fontán y el río Cabe que nace en esta misma feligresía, concretamente en las inmediaciones del pueblo de Fontes.
A pesar de ser una zona montuosa donde son frecuentes las cumbres de una cierta importancia, el terreno es fértil, dando abundantes pastos y en el mismo quedan buenos soutos de castaños y otros arboles frutales y maderables.

Prehistoria e historia
Fueron éstas tierras que actualmente pertenecen a los municipios de O Incio y Sarria donde nuestros primeros ancestros levantaron en memoria a sus muertos un buen número de “mámoas” de las que recientemente han sido estudiadas y catalogadas medio centenar, según las conclusiones a que se ha llegada datan del tercer milenio antes de Cristo, lo que no sitúa ante una yacimiento de tal magnitud que presumiblemente sea uno de los más importantes de la comunidad autónoma gallega.
Muy cerca del anterior yacimiento arqueológico, ya en territorios del colindante municipio de Samos, está el castro de Formigueiros, que fue estudiado parcialmente por los profesores de la Universidad de Santiago Juan a. Cano y Antón A. Rodríguez Casal; en él hallamos formas constructivas y restos de cerámica correspondiente a la tercera centuria antes de Cristo (30).
Correspondiente a este mismo periodo histórico puede ser una pequeña “medorra”, que se halla al norte del pueblo de Martín, en un terreno que recibe el nombre de a medorra, es posible que en él pueda haber algún yacimiento de este mismo, pero que todavía está por catalogar y hacer el preceptivo estudio más o menos detallado.
Los primeros datos documentales que nos hacen referencia concreta a dicha feligresía se remontan al año 1080 y al 1125, los mismos no concretan quien era o eran los propietarios de estos parajes, no obstante jurisdiccionalmente fueron propiedades pertenecientes al señorío de los Caballeros Militares de la Orden de San Juan o de Malta, dependiente esta de la Encomienda de Quiroga y que por dicho señorío percibían el derecho de Vasallaje y la Luctuosa.
Al margen del río Antigua, estuvieron situadas varias herrerías y buen numero de fraguas que desaparecieron a mediados del siglo XIX, coincidiendo con el descenso de la industria férrica debido a la competencia de los altos hornos de Asturias y Vizcaya.
Algunas de ellas fueron impulsadas por D. Sabino Rodríguez de Campomanes, Conde de Campomanes, hacía finales del siglo XVIII y que era propietario de extensos territorios por toda esta zona.
Pero con anterioridad a la fecha referida, en la aldea de A Ferrería, había una importante industria de este tipo que pertenecía a D. Manuel Orozco, y de ella obtenía unos beneficios calculados en 800 reales.
Con la ley de abolición de señoríos (6-agosto-1813) la posterior desamortización 1836 y la creación de los municipios 1835, pasan estas tierras a formar parte del naciente término municipal de Rendar.

Arquitectura popular
Las aldeas más aisladas, situadas en la zona de montaña presentan una particular construcción muy análoga al as casas de O Courel bajo; es decir, viviendas cubiertas de pizarra del país, los muros hechos con pequeñas lajas, en las fachadas corredores aéreos realizados con tablazón de madera, etc...

La iglesia parroquial
Fue construida en la parte alta del poblado a la margen izquierda de un arroyo, en sus inmediaciones unas humildes casas de labradores aguantan malamente el paso del tiempo, lo mismo que le ocurre a la sencilla y a su vez curiosa casa rectoral.
De planta rectangular con muros en lucidos de cemento, frontis con puerta de acceso principal en arco de medio punto y sobre ella ventanal aspillera con amplísimo derrame interior; campanario muy sencillo realizado con bloques de piedra bien labrada, rematado por un tejadillo a dos aguas, en el dos huecos para sendas campanas y un tercer óculo para el campanil.
Techumbre de la nave a dos aguas reforzado por tres vigas tirantes en el interior; el presbiterio esta algo más elevado que la nave y la techumbre a cuatro aguas, en el lienzo lateral norte fue hecha la sacristía mas a modo de añadido que está cubierta por una prolongación del tejado.
En su interior queda un retablo de escaso valor artístico que fue realizado a mediados del siglo XIX, consta de dos cuerpos y él mismo cuatro hornacinas con otras tantas imágenes que son: Sta. María, (titular), mide 110 cts. cruz y dragón a los pies; San Antonio; Inmaculada; virgen, una es
cultura de otro Santo y en la parte superior del altar representación de Cristo en la Cruz.
De las piezas de orfebrería merece destacarse dos, la cruz parroquial y un cáliz de plata cincelada.
Capilla de Martín, edificada en la aldea que lleva su nombre, de planta rectangular, (5 x 10,50m.), muros de chacote y pizarra, acceso mediante puerta adintelada en arco de medio punto, techumbre análoga a las demás construcciones de este tipo, reforzada por dos vigas tirantes; el piso de piedra y el retablo tiene unas cuantas imágenes que representan a San Bernabé, Santa Bárbara, San Antonio, Virgen con el Niño, Cristo en la Cruz.

Feligresía de San Martín de Laiosa
Componen dicha entidad los lugares de Codesido, Polvoreiro, Sío, Vay y Vila, (aunque en el padrón municipal de 1996), solo se recogen el lugar de Laiosa con la aldea de Codesido, con un total de 9,3 km/2 toda la parroquia.
La población de derecho por esas mismas fecha era de 171 habitantes, de ellos 83 varones y 88 mujeres. La totalidad de viviendas familiares es de 99 de estas 69 son principales, 7 secundarias y 23 estaban deshabitadas.
Esta delimitada por las feligresías de Eirexalba y Vilasouto al norte; Frituxe, Guntín y Canedo al sur, Canedo y Óutara al este y Guntín y Tuimíl al oeste.

Geografía e hidrografía
La configuración geológica se halla formada por rocas que podemos encuadrar en dos apartados.
A/ Esquistos y pizarras. Felitas y cuarcitas en bancos, continuos a techo, pertenecientes al Ordovícico Medio o Superior e incluso al Silúrico.
B/ Formaciones arcillosas, con intercalamientos arenisco, conglomerados que con frecuencia aparecen acompañados de gravas, formaciones estas propias de la época Terciaria.
El terreno es en su mayor parte llano y los montes de poca consideración, de todos ellos destaca el monte Alto de Mourelos, con una cota máxima de (494 m).
La parte hidrográfica la conforman uso cuantos arroyos de poco caudal, (O Muiño, Lama y Teixarugo).

Arquitectura popular
Son estas tierras de O Incio, donde la humildes casas campesinas apenas hacían sombra a los señoriales pazos y casonas que un día fueron de familias muy pudientes, ahora todo parece justo lo contrario la grandiosidad de estas construcciones su refinado lujo se vino abajo, por desgracia esos palacetes rurales están cayendo en una irremediable ruina, sus propietarios los tienen abandonados o semi-abandonados, muchos por causas económicas, otros porque ya nada les interesa esa o aquella casona fría y vieja que han heredado de algún familiar; los labradores descendientes de aquellos otros que trabajaban de sol a sol para poder ir cumpliendo con las enormes cargas (impuestos, generalmente en especies), que a duras penas daban pagado.
Quedan en esta feligresía buenos ejemplares de arquitectura rural, casas con esquinas redondeadas que recuerdan a nuestras castrexas pallozas, pero también hay buenas construcciones de planta rectangular, muros de lajas asentadas sobre barro, techumbre de pizarra. En el interior de las mismas están distribuidas o divididas en cuadras, corral, patio (cubierto o descubierto) y otros espacios. En la arte alta o piso superior, están las habitaciones familiares, cocina, dispensa, cuarto de aseo (actualmente ya casi la totalidad de las viviendas lo tiene) y la parte destinada a guardar alimentos para los animales (barra, barrela). Pero muchas otras viviendas son ya de construcción totalmente moderna, que dispone de mayor comodidad para sus habitantes e incluso en ellas se aprecia un más elevado nivel de vida.

Prehistoria e historia
Del amplísimo periodo de tiempo que barca la prehistoria y la historia antigua pocos datos concretos conocemos que guarden una relación directa con la entidad descrita en este apartado, los yacimientos arqueológicos si es que existen de los mismos no hay por el momento estadio alguno realizado y por lo tanto no conocemos datos concretos, lo mismo sucede con la romanización o con posteriores etapas históricas. Los primeros aportes documentales que mencionan Laiosa corresponden al año 1501 y es un testamento que otorgan Fernando do Pozo y su hijo Bartolomé do Pozo a favor del Hospital de Peregrinos de Santa María Magdalena de Sarria, en dicho documento ceden sus casas y demás heredades que padre e hijo poseían en dicho término. No obstante se conservan otros documentos bastante anteriores que guardan una relación indirecta con la feligresía, remontándose alguno al año 1286, en este caso es el testamento otorgado por D. García Romaís otorgado por aquel en Valladolid.
Laiosa es la capital del Vizcondado de su nombre, creado el día 13 de diciembre de 1632, obteniendo dicho título por primera vez D. Alonso de Lanzós Nóvoa das Seixas y Andrade.
Lleva por armas, en campo de azur, un roble perfilado de plata y terrasado de sinople con cinco lanzas de plata con vara de oro apoyadas en su copa.
Según el genealogísta Jaime Bugallal y Vela, describe de la siguiente forma las armas de los Lanzós, Vizcondes de Laiosa “en campo de oro, la banda de gules resaltada de cinco lanzas de plata, fustadas de sable y dispuestas en faja, timbrado por corona vizcondal.
En el “Interrogatorio” de la Real y Unica Contribución (Catastro del Marqués de Ensenada), correspondiente a este coto y feligresía llevado a cabo en 1753, hace amplia referencia a la jurisdicción de la misma que correspondía al Excmo. Señor Conde de Mazeda, propietario de una casa solar que ocupaba un espacio de ocho ferrados de la que era dueño D. Lucas de Somoza.
Madóz en su “Diccionario” describe ampliamente esta feligresía bajo la categoría de villa, formada por 87 casas, con 98 familias y 498 habitantes, en la misma se celebraba feria el día 6 de cada mes, tenía varias posadas y algunas tiendas, hubo escribano y dos jueces (juez ordinario y juez nombrado por el dueño de la casa solar).
Según D. Nicanor Ríelo Carballo, al referirse al Vizcondado de Laiosa dice: “creado en diciembre de 1632, tiene como armas, en campo de azur, un roble perfilado de plata y terrasado de sinople con cinco lanzas de plata, como varas de oro apoyadas en su copa (31).

El templo parroquial
Fue edificado en una zona desde la que se divisa un amplio paisaje, dando la impresión de ser un vigía alertado que vela por las gentes del lugar.
De amplias proporciones pero de escaso interés artístico, formado por nave rectangular, con los muros recubiertos de cemento y blanqueados tanto por la parte interior y exterior, con techumbre de pizarra sobre armazón de madera reforzada por dos vigas tirantes con sus tijeras.
El frontis esta coronado por una torre que sustituye a la primitiva espadaña y la puerta de acceso formada por arco de medio punto, carente de impostas y decorada por una moldura tórica que parte de sendas escocia.
El presbiterio se halla algo más elevado que la nave, separada de esta por medio del arco triunfal, compuesto por arco de medio punto y decorado mediante molduras y escocias.
Retablo mayor: fue tallado a mediados o finales del siglo XVIII; ocupa todo el lienzo frontal del presbiterio, formado por dos cuerpos y rematado en arco. El ático a semejanza del altar mayor de la iglesia de Goó semeja un cuarto de naranja, en él dos partes o tramos de hornacinas, para rematar en una con talla de Cristo en la cruz y a cada lado un blasón heráldico alusivo a poderosas familias de esta villa, componen el resto de elementos decorativos, espejos, florones y molduras. En el cuerpo inferior tres hornacinas separadas por columnas, molduras y otros motivos decorativos.
Las imágenes más interesantes son: san Martín (titular), ecuestre, ofreciendo la capa a un pobre; S. Antonio, interesante escultura que mide 107 cm. San Francisco, talla de regular factura, que mide 110 cm. en el segundo cuerpo otras cuatro imágenes de menor tamaño que miden cada una sobre (80 cm.).
Retablo lateral izquierdo, es una interesante pieza que está sin policromar, realizada a mediados del siglo XVIII, que tiene cuatro columnas salomónicas decoradas por racimos y hojas de parra; el ático con una encasillamiento y en el mismo una representación de Cristo crucificado y a cada lado un blasón heráldico con yelmo, y cuartelado que pertenecieron a las nobles familias de Laiosa.
Retablo lateral derecho, fue tallado hacía el primer cuarto del siglo XVIII y pintado en 1722, según inscripción que tiene en su parte superior.
-Lastima que se haya perdido el ático- el mismo, posiblemente fuese retirado al realizarse alguna reforma en el templo.
En la hornacina central conserva una talla barroca de la Inmaculada, es esta, una imagen que mide 110 cm. con las manos juntas pero entreabiertas. Igual que el lateral izquierdo tiene cuatro columnas salomónicas torneadas y decoradas por racimos, tallos y hojas de parra, además de una abundante ornamentación.
Otra pieza bastante buena es el púlpito, de pie estriado, en la base y decoración formada por dibujos de ruedas radiales, además de otros motivos vegetales.
La cruz parroquial fue adquirida para el templo parroquial a mediados del siglo XVIII (mide 110 centímetros), tiene una gran mancolla, gallonada y cuerpo con alma de madera, la parte metálica es de plata.
En el año 1980 se hizo inventario artístico de todos las obras de arte que había en el templo y entre las mismas figuran cinco imágenes retiradas del culto, las cuales estaban en la sacristía, de escaso valor artístico; posiblemente procediesen del primitivo retablo.
En la puerta que da acceso al atrio cementerio hay una lápida blasonada de mármol de O Incio, cuyas divisas son los trece róeles de los Lemos en cuartel único, esta pieza pétrea estaba colocada en el interior del templo parroquial frente al retablo mayor y fue quitada al realizarse unas obras, para ser emplazada en donde se halla, sirviendo de peldaño de acceso al campo santo. Las divisas son las mismas que existen en la clave del arco de la casa palacio de Laiosa, situada justo enfrente al templo parroquial.


NOTAS:
30. Víctor López Villarabid. El Progreso (4-X-1993).
31. Fuentes: G.E.G. tomo 18 pág.170y256. Manuel Vázquez Seijas, “Fortalezas de Lugo y su Provincia", tomo III, pág.223 y sucesivas. Pascual Madoz, “Diccionario Geográfico, Histórico y Estadístico de España y sus Provincias de Ultramar” (Laiosa). A.H.P. de Lugo, Sección Hacienda, Catastro de Ensenada, libro 4.211. Nicanor Rielo Carballo, “Gran Enciclopedia Gallega”, tomo 18 pág. 171.

López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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