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Parroquias en O Incio (III)

jueves, 14 de febrero de 2008
Feligresía de Hospital (San Pedro Fiz)
Conforman esta entidad las aldeas de Caralcoba, Diciona, Dontide, Hospital y Outeiro.
Tiene una superficie de 4,3 km/2 y una población en 1996 de 60 habitantes de hecho de los mismos 29 eran varones y 31 mujeres; el número de viviendas familiares era de 47, de estas 28 son principales, 5 secundarias y 14 estaban deshabitadas.

Geografía e hidrografía
Delimitada por las feligresías de Sirgueiros y Santa Mariña de O Incio al norte, Óutara (Pobra do Brollón) y San Pedro de O Incio al sur; Trascastro al este y Sta. Cruz de O Incio y Óutara por el oeste.
Las formaciones geológicas más importantes se pueden agrupar en dos, que son:
A/ Alternancia de arcillas, arenas, conglomerados, gravas y arcillas pertenecientes a la era terciaria.
B/ Bancos de pizarras negras, pertenecientes al Ordovícico Medio.
El término parroquial alcanza las cotas de mayor elevación en los montes de Sta. Bárbara (1.006 m.), Alto de Labredo (818m.), además unos cuantos más de menor importancia.
El río Cabe y los arroyos de Vado, Fontán, Sta. Barbara, San Miguel y el Cabedozo forman la parte hidrográfica de mayor importancia.
Dista de la capital municipal dos kilómetros y se acceda a la misma por tres carreteras locales de bastante buen firme y regular ancho, llevándose a cabo hace poco tiempo obras de mejoras de las mismas.

Prehistoria e historia
Prácticamente toda la superficie que conforman el actual término municipal de O Incio ha estado habitada desde bastantes centurias antes de la romanización, pero fue durante ésta cuando aún se produjo una mayor expansión, como así lo confirman los numerosos yacimientos arqueológicos que han llegado hasta nosotros.
El castro de Hospital, es uno de los de mayores dimensiones de cuantos hay por la zona, midiendo 55m. de diámetro y sobre él mismo no conocemos estudio concreto, pero suponemos que obedece al tipo “castrexo-romanizado”, relacionándose en lo folclórico con el mítico mudo de “os mouros”.
Durante unos cuantos siglos perteneció esta parroquia a la Orden religioso-militar senjuanista o de Malta, que poseyó aquí uno de sus mejores templos-fortalezas de puro estilo románico; el cual fue construido hacía finales del siglo XII y adosado al mismo también se halla el hospital donde descansaron freires y romeros.
Los primeros datos documentales que hacen referencia a estas tierras aparecen en el Tumbo de Samos y es un pleito mantenido entre el abad de Samos con los frailes de San Pedro Félix de O Incio; donde también se ven implicados los monjes del cenobio de Destriana, monasterio que hubo por estas tierras y que del mismo poco sabemos, sobre la pertinencia de dos familias de siervos; esta interesante escritura aparece fechada el 4 de mayo del año 1003 (27).
El día 5 de marzo del año 1064, se inicia otro pleito que fue llevado ante el rey Fernando I, por el abad de Samos y el monje Gundesindo en representación contra Ordoño Arias, merino que era de S.M. y que, representaba a la comunidad religiosa del monasterio de Destriana, sobre la pertenencia de vasallos en Lóuzara y O Incio (28).
La mayor parte de las tierras y sus vasallos estuvieron bajo el dominio de la jurisdicción de Samos, quien muchos años más adelante las perdió para luego ser propiedades de los Caballeros de san Juan de Malta, quienes administraron las encomiendas de Quiroga y esta de O Incio.
De ellos destacó D. Rodrigo de Quiroga, célebre por su participación en la batalla de Rodas, hacía el año 1480; en la misma las tropas cristianas obtuvieron gran victoria frente a un ingente número de soldados del ejercito musulmán, acaudillado por Mahomet II.
Otro personaje muy importante fue Fray Alonso de Quiroga, quien desempeñó durante mucho tiempo el cargo de comendador en O Incio y al mismo tiempo fue tenedor de la encomienda de Portomarín, la cual consiguió previa solicitud y aprobación por parte de la Corona, que en aquellas fechas estaba en manos de los Reyes Católicos, quienes dieron el visto bueno en documentos firmados en Sarria hacía el año 1475. Pero Fray Alonso, quiso y consiguió ser a la vez administrador de otra encomienda que la orden poseía en Bande.
Dichos caballeros y muchos otros pertenecientes a S.Juan de O Incio, construyeron su propia encomienda, formada por el templo parroquial, que fue levantado en el lugar donde hubo una primitiva iglesia mozarabe, para así poderse proteger mejor en caso de guerra o ataque levantaron una fortaleza, de la que solo se mantiene en pie parte de la torre, pues de la misma faltan varios elementos y hasta sobran otros que han sido colocados posteriormente, alguno incluso en fechas cercanas.

Feligresía de Incio (San Pedro)
Extensa parroquia de 11,9 km/2, que la forman las aldeas de: Barreiro, Dompiñor (Pazo de), Lamas, Monteagudo, Pacios, Pena, San Miguel y San Pedro.
Con una población de en el 2001 derecho de habitantes, de ellos son varones y mujeres. El número de viviendas familiares era de 45, de las cuales 30 son principales, 2 secundarias y 13 están deshabitadas.
Delimitada, al norte por la feligresía de Hospital y las de Ferreiros y Ferreirúa, estas dos últimas del colindante municipio de Pobra do Brollón, por el sur y este con Trascastro y con la de Outara, también de Pobra do Brollón y la de san Pedro Félix de Hospital al oeste.

Geografía e hidrografía
Al ser una de las entidades con mayor superficie lógicamente también tiene bastante variedad geográfica, si la comparamos con las colindantes; a pesar de ello los terrenos son productivos, habiendo buenas praderas y no menos importantes huertos, a la vez que aún es frecuente el poder hallar buenos “soutos” además de otros árboles frutales.
Los principales montes son: el Sta. Bárbara (1006m.) el Sapeira (842m.), el Outara (729m.) y muchas otras cumbres que fácilmente superan los 700 m. de altitud.
El río más importante es el Cabe, seguido del arroyo de san Miguel, arroyo de Santa Bárbara, el regato de Xardueira, arroyo do Cabedozo o el de Chaos das Pías, que riegan estas tierras conjuntamente con un buen número de fuentes.

Prehistoria e historia
Sabido es que desde los tiempos más remotos el hombre primitivo habitó estas tierras y de su “modo vivendi” quedaron restos que llegaron a la fecha y aunque perteneciendo a un periodo más cercano en el tiempo se puede citar aquí el Medorro de San Pedro, que está a poca distancia de las aldeas que lleva su mismo nombre.
Es un montículo de forma casi circular en el que se halla detectada una necrópolis galaico-romana, la cual es merecedora de un detallado estudio, el cual aportaría importantes datos acerca de la historia antigua de O Incio.
En algunos documentos medievales se relaciona esta entidad con la jurisdicción de Samos, para más tarde pasar a depender de la Encomienda de Quiroga, la que percibía anualmente cuatro reales de cada vecino por razón de señorío, además de la “Luctuosa”. Mientras que la presentación laical siguió correspondiendo a dicho abad de Samos, que conjuntamente con la de esta feligresía llevaba la del coto de Montefurado y los señores de la Casa de Meimonde.
Bastantes años más adelante los derechos de la jurisdicción del monasterio pasaron a pertenecer a la Corona, lo que de cierta medida indica que se pudiera tratar de un posible despojo.
Y los derechos a los que se llamaban el Sr. del coto Montefurado y el dueño vincular de la Casa de Meimonde, pasaron a engrosar las posesiones de D. Diego López Somoza, según consta documentalmente en una escritura de prescripción.

Iglesia parroquial de San Pedro de O Incio
El actual templo fue levantado sobre una colina que se halla al margen del río Cabe, en un tranquilo paraje poblado de arboles frutales y mederables que recibe el nombre de S. Pedro.
La amplia edificación es bastante desproporcionada para las necesidades de la actual feligresía.
El frontis presenta puerta con molduras de baquetón saliente y escocia; tiene una curiosa clave, en ella relieve que representa a un presbítero; la espadaña está hecha con buena sillería de caliza, consta de tres huecos para dos campanas y un campanil, rematada en piezas pétreas bien labradas.
Es este templo de nave semi cuadrada, formando gruesos muros totalmente recubiertos de cal, en el lateral sur una puerta y dos ventanales, uno a cada lado; la techumbre de pizarra, sobre recio armazón de madera reforzado por tres vigas tirantes.
El presbiterio es más elevado y reducido que la nave, construido con recios muros también recubiertos de cal, con los esquínales y la cornisa realizado en sillería de caliza y mármol de las cercanas canteras. Techumbre a cuatro aguas de pizarra sobre armazón de madera.
El arco triunfal es de medio punto y la sacristía está adosada al muro lateral norte del presbiterio, es está mas baja y reducida que esté, con techumbre a una sola agua.
El coro alto se halla a los pies de la nave, apoyado sobre una buena columna.
Retablo mayor, tiene poco época y fue tallado en madera de castaño, pero en él se guardan buenas imágenes, de ellas destacan las esculturas que representan san Pedro y Cristo.
El retablo lateral derecho, es bastante anterior al mayor, y en el mismo quedan artísticas tallas de las que destacan; Virgen María con el Niño Jesús ofreciéndole fruta el Divino Infante. Mide dicho conjunto 65 centímetros y es una buena pieza realizada a mediados del siglo XV. Otras piezas ya de menor importancia son las tallas de san Juan y Sto. Ángel con el Niño.
Retablo lateral izquierdo, importante obra barroca tallada a mediados del siglo XVIII, de un solo cuerpo, con dos bellas columnas salomónicas y tres hornacinas, amplia decoración formada por medallones, grotescos, etc… de el mismo se considera la pieza más importante el sagrario que presenta un buen relieve a los laterales con escenificación de los apóstoles, en la parte superior su Divina Majestad sentado y presidiendo la mesa, un grupo de ángeles soporta el viril, mientras que en la parte inferior se halla un pequeño cajoncito decorado por contorno de roncalla.
Otras piezas de menor importancia, pero que si tienen un relativo valor para los habitantes de la zona o para los estudiosos son las lápidas sepulcrales, que se hallan en el presbiterio, las cuales tienen las siguientes divisas; Cruz, torre y animal, el derecho árboles y animales la de la izquierda.
El púlpito es de piedra y el cáliz de planta con inscripción que dice: “S. Pedro del Incio”, la cruz parroquial tiene ornamentación de hojas, mide 80cm. y conserva una inscripción que dice: “Esta la dio Dn. Arias Arozco, Canónigo de Santiago. A Sn. Pedro D Incio. Donde ha sido rector, año de 1798”.

Feligresía de Sta. Cruz de O Incio (capital municipal)
Esta formada por un solo núcleo de población, Cruz do Incio, con una extensión de 1,9 km/2 y delimitan su término, al norte Sirgueiros, al sur Ferreiros y Ferreirúa, ambas parroquias pertenecientes a Pobra do Brollón, Trascastro y Outara al este, por el oeste es colindante con su feligresía matriz de Hospital.
Tenía una población de 203 habitantes, de ellos 105 son varones y 98 mujeres, en el padrón municipal del año 2001 fueron censadas 103 viviendas de ellas 63 son principales, 24 secundarias, 13 están deshabitadas.

Geografía e hidrografía
El sustrato geológico lo conforman la alternancia de cuarcitas, pizarras del Cámbrico Medio y pizarras negras pertenecientes al Ordovíco Inferior.
El terreno es apacible, sin tener unas cotas de elevación de mayor importancia; la capital municipal está situada a 743 metros, el cercano pico de Carboeiros tiene 757 metros, el Outara 729 m.
La parte hidrográfica de mayor consideración la constituye el río Cabe, que unos cuantos kilómetros curso arriba recibe las aguas del Antigua.
Las viejas casonas van dejando paso a las modernas construcciones, tipo chalet, no obstante perduran ciertas casas de una recia arquitectura rural y es un ejemplo de ello la casona llamada “Casa de D. Nilo”, vetusto edificio de amplias proporciones, digno de ser conservado, cuya utilidad propia podría ser un museo etnográfico; pero no es este un caso aislado en Sta. Cruz de Incio, pues hay otras de tanto o más importancia arquitectónica, pero sin tener unas características tan sobresalientes como esta.
La prehistoria y la misma historia de esta entidad, están enteramente ligadas a las feligresías colindantes, pues la parroquia fue creada debido al arreglo parroquial de 1890, hasta entonces formaba parte de la feligresía de Sirgueiros. Unos pocos años antes fue trasladado aquí el ayuntamiento donde se le hizo casa propia, que albergaba el Juzgado de Paz y el Cuartel de la Guardia Civil. Al mismo tiempo se llevó a cabo el cambio de nombre pasando de llamarse ayuntamiento de Rendar a denominarse municipio de O Incio.
Fueron estas tierras ocupadas por los habitantes de los castros y de ellos quedan abundantes yacimientos arqueológicos, es uno de los más cercanos el castro de Hospital, que se halla en la parroquia del mismo nombre, cuya acrópolis mide 56 metros de diámetro.
Es también esta una de las zonas donde llegaron hasta nosotros los primeros indicios del cristianismo, claro exponente de ello lo constituye el frontal pétreo de un altar que fue descubierto en el ábside del templo parroquial de Hospital, pieza interesantísima para conocer un poco más el arte indígena paleocristiano de Galicia.
Bastante interés en este mismo sentido guarda una lauda sepulcral hallada en el atrio cementerio del mismo templo parroquial.
Uno tampoco puede olvidarse de la romanización tan presente en toda la zona, donde explotaron canteras de mármol y construyeron puente, amen de otras muchas obras.
Ya en fechas mucho más recientes, concretamente a mediados del siglo XVIII, Sta. Cruz de O Incio, pertenecía como quedó dicho a la feligresía de Sirgueiros, la cual dependía de dos jurisdicciones, en los Civil al Cabildo de Lugo y en lo Criminal a los Condes de Lemos.

La iglesia parroquial
Fue construida e 1961 según los planos del arquitecto Luis Fernández del Amo, que siendo en todo momento respetuoso con las prescripciones del Concilio Vaticano II, sobre la finalidad espiritual que para ello se hacían y se hacen los nuevos templos logró en este de Sta. Cruz que su fisonomía con las demás edificaciones tanto rústicas y lo mismo modernas del entorno.
De nave rectangular, pisada de baldosas y amplio porche de acceso a la misma; en ella tres filas de bancos destinados a las fieles cubren ampliamente las necesidades de la parroquia sin que tengan que asistir a los oficios de pie.
La techumbre se halla formada por cinchas de hierro laminado la descubierto, sobre las que se asienta un entarimado de madera, similar al tablazón de las viviendas campesinas y sobre ella la cubierta formada por muros de pizarra y mortero, rematada con dos huecos para las campanas y el símbolo de la Fe.
Las vidrieras fueron realizadas por José Luis Gómez Pareles, siendo un diseño modernista, que representa un Vía crucis, pero muy acorde con el conjunto.
Las imágenes han sido diseñadas y realizadas por José L. Sánchez, de ellas la más significativa es una talla de la Dolorosa, hecha con mortero, es en sí una representación eráctica y estilizada que mide 150 cts. el sagrario y la mesa son del mismo autor.
Del muro lateral derecho parte una pequeña construcción destinada a sacristía, despacho y aseos, con un reducido espacio destinado a jardín se yergue un cruceiro de granito, relativo bien tallado. Donde ahora se halla este moderno templo parroquial estuvo la capilla de Sta. Cruz, que en sí era una construcción muy sencilla de planta rectangular, con un pequeño añadido en el muro lateral izquierdo; igual que los demás muros fue hecho de lajas de pizarra con esquínales de bloques de piedra regularmente labrados. La espadaña era muy sencilla con dos huecos para sendas campanas que a su vez eran desiguales en cuanto a su tamaño, rematando con unos sencillos modillones y una cruz. En el frontis esta el acceso principal formado por una puerta rectangular y sobre ella un tragaluz de arco carpia no; la techumbre a dos aguas, formada por vigas, tablazón de madera y pizarra del país son cortar (29).


NOTAS:
27. Manuel Lucas Álvarez. “El Tumbo de San Julián de Samos”, documento 112.
28. Manuel Lucas Álvarez. “El Tumbo de San Julián de Samos”, documento 113.
29. José Luis Fernández del Amo. Lucensia, nº (1991).
López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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