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Perdemos todos

martes, 12 de noviembre de 2019
Si. Hasta Marta Rivera de la Cruz. Y me fijo en tal dama por su trayectoria. Llegó desde Madrid, aterrizó como paracaidista en La Coruña. Logró que las gentes de Cs le votaran. Al día siguiente de las elecciones regresó a la capital. Nunca dio las gracias. Sólo vino a Galicia para lucir palmito en las fiestas de San Froilán. Tuvo la suerte de confundir a unos y de estar a la derecha del padre. Y así, sin merecerlo, es la máxima responsable de la cultura en la Comunidad de Madrid.

Pero lo mejor es que le ha servido de refugio para evitar que el derrumbe del edificio le cayera encima. Al menos sabe poner rostro compungido. Y en el peor de los casos, siempre le quedará PODEMOS, que es dónde se encontraría más cómoda. Espero y deseo que tenga la dignidad suficiente para dimitir de inmediato.

Hemos perdido el tiempo, el dinero de todos, la esperanza en el sistema, el espíritu surgido en las calles tras aquella corriente de indignación. Hemos sido maltratados por unos pocos badulaques.

Hemos sufrido una crisis en la que siempre perdimos mientras unos "listillos sin escrúpulos" ganaron. Hemos perdido la fe y todo apunta que tendremos necesidad vital de exiliarnos en nuestro propio entorno. Por eso sólo hemos ganado los que nos hemos abstenido, es decir, un 30%.

Ha perdido el "empecinado de la rosa". Tan listo llegó a creerse que convocó elecciones. Sólo o con algunos gurús de la sociología, estaban convencidos que las urnas les iban a dar más escaños, los suficientes para hacer de su capa un sayo. Una vez más. de victoria en victoria, hasta la derrota final. Sólo que los derrotados, son ellos y nosotros.

Ha perdido el muchacho de la sonrisa eterna. El que cada día cambiaba de rumbo. Que tuvo la oportunidad de ser útil a su país, haciendo un gobierno de apoyo transversal con sus 57 escaños, con los mismos que no hace tanto había firmado un acuerdo para echar a Rajoy y sus corruptos. Pero esta vez, a los que echó fue a los mejores de su compañía. A los que dejaron de adularle. A los que algunos como la inefable Marta de las Murallas, consideraron unos rojos infiltrados. Y ahora descubre que ha dilapidado más de dos millones y medio de votos, en unos siete meses. ¡Todo un record!. Al menos ha conseguido parecerse en el final a la UCD.

Ha perdido el de la casona con guardias que le protejan. No pretenda engañarnos. Lo peor que le puede suceder a un partido político es, por este orden. Ser inútil. Perder el rumbo. Generar rechazo. Dar miedo. Y es que de tanto acusar al varón de machista. De tanto feminizar al tejido social - de unidos a unidas- han logrado que los varones pensantes, moderados, cultos y respetuosos, les den las espaldas. Parece mentira que no aprendiera en la Complutense, que la libertad, dignidad, ciudadanía y ley, no tienen género.

Ha perdido el sucesor de Aznar. Ahora en la calle Génova no hay discos duros. Los destrozaron a martillazos. Ahora hay chicos de Serrano. Ahora hay otra generación con sonrisa. Por cierto. ¿De qué coño se ríe?. Tuvieron una inmensa mayoría y la dilapidaron entre corruptos y tahúres como aquel inefable "campeón". Pero, se da cuenta el hombre de las FAES que, ¿han alimentado a la extrema derecha?. Si a esa que ha salido de sus nuevas generaciones.

Ha perdido el español que reside sobre un polvorín catalán. Creyeron que estas elecciones iban a dar un escenario dónde se terminaran los complejos para aplicar el Estado de Derecho. Pero tenemos serias dudas sobre las intenciones de esta tropa. Para ser Presidente del Gobierno, o se logra un acuerdo tangencial entre bloques, o se le da manija a los nacionalistas, y a estos se les antoja que han ganado, y llenos de argumentos o de votos, van a provocar una escalada de violencia para aprovechar la debilidad del sistema, y así internacionalizar el conflicto, obligando a que el Estado por necesidad de esos "mequetrefes" que mandan o quieren mandar, se rindan y hagan con Cataluña lo que De Gaulle hizo con Argelia.

Ha perdido el paisano, las clases populares, los pensionistas, los trabajadores en precario que no llegan a fin de mes, los pobres que comen gracias a Caritas Diocesanas, las gentes cultas y decentes, los habitantes de la España vaciada, los que se enfrentan con la rapiña de los bancos, los que fueron a defender a los españoles atacados por los bárbaros del Proceso. Esos servidores de la ley y el orden, que trabajan en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Ha perdido la democracia. Que ha desenterrado una memoria histórica miserable, que cuanto más sabemos de aquellos hechos inciviles y crueles, que dieron lugar a una guerra, y una insoportable posguerra, más nos aterrorizamos y avergonzamos con lo que somos capaces de hacer los seres humanos convertidos en lobos hambrientos. Han regresado las dos Españas. Las que helaron el corazón del poeta. La que espera ajustar cuentas con la burguesía. La que está sacándole brillo a los viejos correajes de sus abuelos, para salir a las calles, caminos y cunetas.
Mosquera Mata, Pablo A.
Mosquera Mata, Pablo A.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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