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Entre la miseria y la ignorancia surge el mecenazgo

martes, 08 de octubre de 2019
Conviene saber que leyes relativas a esponsorización y mecenazgo son habituales en todo el occidente. Es una fórmula que incentiva la participación privada para financiar proyectos de interés social, muchas veces para coadyuvar las carencias del presupuesto público para invertir en espacios como la sanidad, cultura, educación e investigación.

Puedo asegurar que España no habría salido del pelotón de los torpes si con motivo de la Olimpiada en Barcelona no se hubieran instituido mecanismos para promocionar el deporte y facilitar a nuestros deportistas una dedicación plena de alto rendimiento que se convirtió en la ingente cantidad de medallas logradas en lo que se consideran los Mejores Juegos Olímpicos de la última etapa en el siglo XX.

Estoy centrando mi reflexión en algo tan miserable como las descalificaciones sufridas por Amancio Ortega que a través de su Fundación le ha devuelto a la sociedad, en forma de donaciones, el agradecimiento por los éxitos que alcanzan año tras año sus empresas bajo las siglas de INDITEX. Por cierto, genuinamente gallego.

Y tal crítica lo hacen una pandilla de zascandiles que viven de los presupuestos generales del Estado, que aspiran a seguir haciéndolo, a pesar de su incapacidad manifiesta para consensuar medidas que respondan a las necesidades de ese pueblo al que tratan de seducir, pero que en las formas practicadas muestran su desprecio y sus egoísmos fruto de ambiciones personales que obscenamente no ocultan.

Cuando se critican demagógicamente las donaciones de Amancio Ortega, para la investigación sanitaria, para equipamientos sociales, para actividades socio culturales, y se le tacha de "aprovechado", conviene saber que las deducciones fiscales en España son del 10% de la base imponible, mientras en los Estado Unidos se sitúan entre el 20% y el 50%. Lo digo por la Fundación ALCOA que "generosamente" da dinero a sus voluntarios a cambio de iniciativas medio ambientales, es decir, botafumeiro para los vertidos que lanzan por tierra, mar y aire.

Dejemos claro de una vez por todas que las aportaciones de los donantes por este mecanismo de compensación fiscal, sobre actuaciones e inversiones de interés general, representan un ahorro para el Estado y eluden la guerra partidaria de como se distribuyen las inversiones en el Estado de las Autonomías, ya que es el donante quien elige el territorio sobre el que opera.

Lo dicho antes no evita que la iniciativa pública se retire o desvíe sus obligaciones presupuestarias en el capítulo de gasto social, pero si está recibiendo unas ayudas complementarias indispensables, haciendo del altruismo un mecanismo de participación solidaria desde la actividad privada, dando lugar al denominado espacio de la economía social, que recordemos es aquella que revierte una parte de los beneficios en la propia sociedad dónde los obtiene, y desde luego bajo control de Hacienda, no sólo en cantidades, también para la consecución de los objetivos.

Puedo afirmar que en Euskadi, uno de los instrumentos de la autonomía fiscal, por aplicación del Concierto Económico con el Estado, supone que las Haciendas Forales, han estimulado tal iniciativa, y así puedo contar como sujeto presente, que el primer aparato de Tomografía Axial Computarizada que se instaló en el norte de España, se hizo en el Hospital Santiago Apóstol de Vitoria, pagado por la Caja Provincial de Ahorros de Álava, y del que se beneficiaban todos los alaveses por convenio entre el Instituto Nacional de Previsión y la Diputación Foral y Provincial de Álava.

Por tanto, menos crítica ignorante y más aplauso a estas iniciativas. Prefiero inversiones por donaciones en la Universidad Pública, que la creación de Universidades privadas o másteres súper exclusivos a las que sólo pueden acceder los hijos de papa, que además de pagarlos les permiten colocar a sus vástagos en multinacionales de alto nivel y altos sueldos... Esto último es un aviso a la Xunta de Galicia.
Mosquera Mata, Pablo A.
Mosquera Mata, Pablo A.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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