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Partida de póker

lunes, 16 de septiembre de 2019
Son muchas las definiciones de política. Las últimas que se han utilizado se mueven entre la capacidad para llegar a pactos con fuerzas de la competencia por el poder, hasta la vieja y cínica sentencia de "hacer posible lo imposible". Poco o nada queda de aquel mundo antiguo Ateniense dónde se buscaba a los mejores ciudadanos para que ejercitaran el arte de gobernar al servicio de la comunidad.

La partitocracia ha capturado a la democracia. Los partidos políticos son el primer instrumento que pervierte al sistema democrático. Repasemos aquel magnífico trabajo que hicieron Michel Rocard y Laurent Fabius, dónde identificaban los elementos perniciosos que enfermaban a la democracia en perjuicio de los soberanos que son los ciudadanos, auténticos sujetos de los derechos fundamentales y sociales que contienen todas las Cartas Constitucionales a partir de la Revolución Francesa.

La crisis del sistema democrático dura demasiado tiempo. No hay interés en regenerarlo. Digo más, casi produce miedo escénico tal posibilidad en las reboticas de los partidos políticos. Al pueblo basta con darle derecho al voto, cuando conviene...Al pueblo se le olvida de inmediato una vez celebradas las elecciones. ¿Alguien ha encuestado cuanto tiempo tardan los votantes en recordar como se llaman las personas a las que han otorgado la confianza para su representación por la circunscripción electoral dónde estaba la urna?.

Lo mismo que resulta muy esclarecedor comprobar la capacidad real de ejecución del presupuesto aprobado en cualquier Institución Pública, también debería ser objeto de auditoría el cumplimiento de esos programas electorales que los mandarines de las formaciones políticas venden como contratos sociales con el electorado.

Lo que estamos viviendo en el momento presente, supera con creces otras acciones propias de trileros al servicio de siglas comerciales para el negocio de la política. Y es que hay que decirlo alto y claro. La política es el negocio de unos pocos a costa del estado de ánimo de unos muchos. Aquí me viene a la memoria aquella épica de la Batalla de Inglaterra que concluye con la frase de Winston Churchill: "nunca se ha debido tanto por tantos a tan pocos". Ahora es todo lo contrario. Unos pocos viven a costa de tantos, sin importarles las consecuencias, salvo lo que recogen las encuestas de intención para el voto.

Centrando el asunto en la formación del gobierno para España. La cita con las urnas, muy probable salvo sorpresa de última hora tiene, de salida, vencedores y vencidos. Vencida la paciencia del pueblo que harto amenaza con la abstención. Vencidos los partidos emergentes, por la soberbia de sus líderes. Vencedores los socialistas que pase lo que pase van a crecer en escaños, algunos muy optimistas llegan a augurarle mayoría absoluta. Vencedores los populares que crecerán a costa de las otras dos derechas. La que da miedo por su radicalidad. La que ha decepcionado por sus cambios de rumbos. Y ganará fuerza en el PP la nueva generación poscorrupción en Madrid y Valencia.

Pero hay dos personajes que perderán lo apostado en la mesa del Póker. Iglesias con la purga interna al más puro estilo comunista que no ha sido capaz de formular un mensaje único en todo el territorio nacional salvo la idiotez de sustituir unidos por unidas. Rivera con su abandono del liberalismo y capacidad para una coalición estable con la social democracia, que daría mayoría absoluta y garantiza una firmeza necesaria con la secesión y sus protagonistas en Cataluña. Al día siguiente de las próximas elecciones tendrán que dar muchas explicaciones para mantenerse en sus puestos dirigentes. ¡Veremos a quien culpan!.

Un Gobierno de coalición entre PSOE y PODEMOS no puede ser y además es imposible -Rafael "El Gallo"-. Augura inestabilidad, desconfianza mutua y terror en los mercados. Además no suma la mayoría absoluta y necesita del nacionalismo con sus diatribas. Un Gobierno de coalición entre PSOE y Cs, da mayoría absoluta, evita la pérdida de escaños en Cs; asegura una vigilancia en las políticas de gasto público e ingresos; pone a Rivera en la antesala de la aspiración real para ser presidente del siguiente gobierno. A no ser que el alumno de ESADE sienta vértigo con tal situación y prefiera ser un eterno opositor lo que le lleva a vocación de perdedor.

Alguno puede ser tan arriesgado que en la partida contemple una abstención que castigue a la izquierda más que a las derechas, sorprendiendo con una suma PP-Cs-VOX suficiente para gobernar. Es como esos faroles que con una pareja se impone a un full.

Espero que no se repita aquel Pacto de San Sebastián -17 de agosto de 1930- en el que participa Don Manuel Azaña y que puso en marcha la estrategia para poner fin a la Monarquía y proclamar la IIª República...
Mosquera Mata, Pablo A.
Mosquera Mata, Pablo A.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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