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El coruñés Fernández Bello, diputado por Lugo, se rebela contra En Marea

sábado, 19 de enero de 2019
Su Señoría Don Miguel Anxo Fernández Bello (quizá les suene más por su “nombre artístico”, Fernán-Vello), Diputado por Lugo a pesar de ser coruñés (se ve que en Lugo no hay nadie que les valiera), siguió los dictados de su grupo parlamentario y votó sí a los presupuestos presentados por Pedro Sánchez, a pesar de su supuesto partido, En Marea, le dio claras instrucciones de votar No.

Fernández Bello se molesta muchísimo cuando alguien le dice que está en el grupo de Podemos, y defiende a capa y espada la autonomía de En Marea dentro de la coalición encabezada por Pablo Iglesias, aunque en esta ocasión se ha plegado a las normas de Podemos y no al mandato de su supuesta cadena de mando. Era la mejor, la más importante votación de todas desde que es miembro del Congreso de los Diputados en que podía demostrar esa supuesta independencia que se ha revelado como inexistente.

También es posible que, como nos calificaba en su cuenta de Twitter, los gallegos seamos “escravos”, “alienados” e “ignorantes” y no entendamos su profunda sabiduría votando a favor de unos presupuestos que nos hacen la puñeta a todos los que representa, que somos los ciudadanos de Lugo. Quizá desde su vivienda en Coruña la Torre de Hércules le ilumine más que a sus pobres convecinos del pueblo, y sepa mucho más que nosotros.

Mantengo amistad con dos de los cuatro diputados lucenses, lo que no es óbice para que me moleste el seguidismo que ejercen cuando toca votar, aunque hay que reconocer que el problema no es exclusivo de ellos sino de todos los elegidos en España, ya que se deben a las siglas tal y como funciona el asunto en este país.

Soy un crítico del sistema parlamentario español ya que los diputados no tienen libertad para votar lo que les venga en gana, que sería lo lógico. Admiro la democracia británica, con sus más de 600 demarcaciones electorales, en que cada una elige un único diputado que, por lo tanto, responde directamente ante sus vecinos y no ante el partido político de turno, lo que se ha visto claro por ejemplo con las reiteradas derrotas de la primera ministra con el asunto del Brexit, ya que sus propios compañeros de partido votaban contra sus postulados. Eso en España es impensable.

Imaginen por un momento un mapa diferente. Imaginen que los diputados de Lugo se eligieran por circunscripciones más pequeñas que la provincia. Imaginen un diputado por A Mariña, otro por la zona centro y otro por el sur de Lugo y un cuarto para la capital. Imaginen el enorme grado de control que tendríamos como electores sobre cada una de las votaciones que haga esa persona… Imaginar no cuesta nada.

Pero el caso del señor Fernández Bello es diferente. Él no se ha rebelado contra la disciplina de voto de partido para luchar por sus electores, sino que ha hecho justo lo contrario. Tras cacarear hasta la nausea que En Marea iba por libre dentro de Podemos, ha dado la espalda al que aseguraba que era su propio partido para seguir fielmente las consignas de quien le otorga y le quita favores, como puede ser la permanencia a Comisiones y cosas por el estilo. Una torpeza incluso desde el punto de vista político, ya que a un tiro de piedra de disolverse las Cortes ha quedado mal para nada.

En un momento de bajamar para su formación, quizá busca aguas más tranquilas en brazos de otro partido. Vaya usted a saber.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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