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Seguimos siendo la esquina verde de España

miércoles, 16 de enero de 2019
Hay algunos slogans que me siguen produciendo urticaria. "Para comer, Lugo". "San Ciprián, península de paz". "Galicia, la esquina verde de España". "Conductor, de noche todos los carros son pardos". ¡A que se acuerdan!. Propios de aquella España cañí. Puede que añorada, puede que olvidada, puede que... sentida por los que estaban en la emigración.
Pero cuando me levanto y leo como pretenden aplicar los recursos públicos de las cuentas del Estado, vuelvo a sentir que aquella España sigue presente en Madrid. Todo para Vascongadas y Cataluña. Migajas para Galicia, Extremadura y Castilla. Al fin y al cabo, son pueblos que no protestan. Y en el caso de los gallegos...de lluvia y calma, la solución está en un pasaje para Las Américas.

Tras haber vivido en Madrid, Barcelona, Gerona, Vitoria. Tras haber sido testigo de excepción del Concierto Vasco con el Estado. Tras haber visto como se invertían los dineros públicos en las comunicaciones -trenes y autopistas-. Tras morirme de rabia -tiempos de plomo- con los planes renove para la flota pesquera vasca, o las inversiones en puertos para comercio, pesca y deporte, en la Euskadi del Estatuto de Guernica, me he vuelto pelín envidioso. Debe ser por mi cariño a Galicia. Debe ser por mi conciencia social acrecentada en las Comunidades de primera en las que estuve muchos años. Debe ser por mi necesidad para dejar a mis hijos y nietos un mundo mejor, con menos desigualdades y desequilibrios.

Hay un último slogan que me produce "calenturas" -propio de los Canarios- "¡España nos roba!". Y esta mañana mariñana noto que la temperatura me lleva a escribir lo que siento. Al menos y como decía Blas de Otero: "Pido la paz y la palabra".

La paz con dignidad. No la paz de los cementerios. La paz requiere de solidaridad e igualdad de oportunidades. La palabra para decir que...¡volvemos a las andadas!. Si no me creen dediquen menos tiempo a GH de la cadena TV5 y lean los periódicos. Como pretenden hacer país desde el Gobierno "interino" de un tal Sánchez -madriñelo- Comprueben y comparen.

Lo que dedican a Cataluña y lo que nos dedican a los gallegos. Supongo que hoy, en esas cantinas que tanto me gustan y son centros sociales del saber popular, "non haberá outras falas". Y me vendrá a la boca aquella frase tan espontánea..."¡pero que pensan, que caín dun eucalipto!".

Busquen y traten de encontrar. ¿Cómo quedarán nuestras carreteras, nuestro ferrocarril, nuestros puertos, nuestro medio rural, nuestra economía en función de las inversiones del Estado?. No hay dudas. Este Gobierno trata de usía a los de siempre. Y trata de parvos a los de siempre. Como cuando los ahorros de la Galicia sufrida, se invertían en Cataluña. Como cuando nos quedamos sin la industria del lino, para que los telares del textil catalán dieran pingües beneficios a la burguesía con palco en el Teatro del Liceo de las Ramblas barcelonesas. No teman, no voy a sacar lo de Alcoa. No teman no voy a sacar las cuotas pesqueras que afectan a nuestros barcos. Aquí, desde hace años, hay que ahorrar. Y, esperar la llegada del próximo Xacobeo. Nuestro gran y único proyecto.

Al igual que en tiempos pasados, cuando no llovía, se recurría a las plegarias; recomiendo volver a pasear hornacinas de santas y santos, y peregrinar a O Cabo do Mundo, para pedirle a San Andrés de Teixido, que lo que sobra en la mesa de los aspirantes a República de Cataluña, aliados del tal Sánchez, a modo de pan de los pobres, nos llegue a esta Esquina Verde. Mi esquina. Mi hogar.

Termino. A la postre todo será un intento en balde, para mantener el poder y sus lisonjas. A los de la barretina y las espardeñas, sólo les pone la auto determinación. Ya ni con dinero. Y es que mandan los de la CUP, que son unos muchachos alegres y combativos, aunque pelín anarquistas. Deberían recordar, los padres del mito catalán secesionista, aquellas bombas que ponían en los palcos del Liceo, en plena temporada de La Ópera, cuando los nuevos ricos querían casar a sus pubillas con los universitarios llegados de España, para enseñar a los catalanes, medicina, ingeniería, arquitectura, humanidades. En definitiva la verdad, frente a las milongas con música de Sardanas.
Mosquera Mata, Pablo A.
Mosquera Mata, Pablo A.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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