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¿Espectáculos en el Cementerio?... así, sí

miércoles, 07 de noviembre de 2018
Hacer un concierto en el Cementerio puede ser una idea fantástica o un disparate, según el concierto. Lógicamente no es lo mismo invitar a cantar entre las tumbas a The Kiss que a Noemi Mazoy, y esto último fue lo que Rosana Rielo, la concejala que lleva el tema, hizo ayer con gran acierto.

A pesar de que se trasladó a la capilla del cementerio, el frío terrible y la noche desapacible que sufrimos ayer deberían haber desanimado a la gente a acudir a la llamada, pero eso es no conocer el poder de convocatoria de Noemi, que llenó hasta el abarrote la capilla y dio un extraordinario concierto.

Sí, ya sé que siempre digo que sus recitales son fuera de lo normal, y que ya deberíamos irnos acostumbrando a que su prodigiosa voz cante lo que le venga en gana sin dudar una nota ni quedar fuera de lugar, pero no sé qué tiene esa mujer que cada concierto es único, irrepetible, diferente... y sobre todo emocionante.

Habrá cantantes con mejor voz, no estoy preparado para decirles si técnicamente está a la altura de sopranos más populares como Ainhoa Arteta (en ese mundillo también hay un componente de “publicidad” al que Noemi es alérgica por su forma de ser), pero jamás he escuchado a nadie que sepa transmitir como transmite Noemi Mazoy. Cuando vas a un concierto suyo has de llevarte la entrada y los pañuelos, porque es imposible no conmoverse.

El de ayer, además, dedicado a los difuntos que nos rodeaban, con un respeto y un buen gusto exquisitos, demostró la sensibilidad de quien cantaba a su madre, a su padre, a su hermano, a amigos y a gente querida. Tuvo palabras para muchos de los familiares de los que allí estábamos (por si la música no era bastante su recuerdo de mi abuela Emilia acabó por desarmarme) y hasta nos invitó a decir a quién queríamos rememorar en el concierto.

Si no han ido nunca a un concierto suyo estén atentos al próximo. Ayer por ejemplo vino por primera vez una amiga de mi madre que salió totalmente impresionada, no se esperaba más que una extraordinaria voz y se encontró con muchísimo más.

Acompañada por Valery al acordeón y Cristina al violonchelo, sin más adornos, fue un excelente homenaje a nuestros difuntos, algo que sí procede hacer en un cementerio, por lo que hay que felicitar a Rosana por su acierto en este acto.

Lamentablemente volverán a hacer las payasadas habituales, como representar don Juan Tenorio y hacer una visita nocturna, en plan Santa Compaña, que me parece insultante, qué quieren que les diga. Estoy de acuerdo con quitar drama a la muerte, y asumirla como parte inextricable de la vida, pero de ahí a convertir las lápidas en un escenario media un abismo, y una cosa es un concierto como el de ayer y otra muy diferente andar con coñas.

Es curioso que con tanto presupuesto destinado a estas cosas en el cementerio, tanta preocupación por su buena conservación y tanto rollo macabeo no haya un duro para reponer con una lápida digna, la muy deteriorada cubierta de la tumba del músico lucense Juan Montes. El desinterés por su lamentable estado no tiene mucho encaje en tanta supuesta preocupación por el Cementerio de Lugo, y si se pretende hacer un atractivo turístico (en fin…) vamos a dar una muy pobre imagen si conservamos así la sepultura de uno de nuestros músicos más insignes.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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