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El Divino Pedro

jueves, 09 de agosto de 2018
El Divino Pedro sonrió mientras con su mujer la bella Begoña llegó a Marivent a despachar con el Rey Felipe‎ por fin se codeaba con la realeza y entraba en la intimidad de la monarquia, lo que había ansiado desde muy temprana edad.

Aquella mañana estaba feliz había recibido un regalo precioso de los dioses.Como buen no creyente, no creía en la providencia, pero si en el destino,que en este día le sonreía, se sentía un hombre elegido para sacar a su España plural, de nación de naciones, de su marasmo, de su oprobioso septenio y los hados se habían puesto a su favor.

Su joven y pujante nuevo líder de la oposición Casado se encontraba en un brete con su master, que según una jueza muy concienzuda le había sido regalado, por ser vos quien sois. Su ninfa egeria, le había llamado en cuanto se hizo pública la noticia para alegrarle el día.

Estaba claro que el Partido Popular había recibido un duro golpe y la credibilidad de su líder se ponía en tela de juicio en un momento en que las encuestas del chef Tezanos soplaban a favor de su partido. Se abría la posibilidad de convocar elecciones lo antes posible en el otoño aprovechando el desconcierto de los rivales y la bajada de Ciudadanos y la irrelevancia cada vez mayor de Podemos‎.

Mientras volaba hacia Mallorca y elegía entre varios pares de gafas de sol pensaba en que las elecciones cara al pueblo no se le daban bien, alejado de sus queridas bases, pero esta vez podría finalmente conjurar su mal fario y asentarse no de prestado y teniendo que templar gaitas de los indepes y soportar la insolencia de los populistas podemitas, aunque a Pablo su chalet en la sierra y la suerte de sus gemelos le tuviera temporalmente paralizado y poder desarrollar su labor al servicio del país, su destino de Divino Pedro.

Podría finalmente disponer libremente de aviones, de Azores, de Doña Anas, de esas regalías del poder que tanto degustaron sus antecesores hombres del destino, que se separaban airosamente de los comunes mortales.

Es cierto que para llegar a esas alturas olímpicas tenía que aclararse las ideas, pues no bastaba decir una cosa y la contraria, prometer y quedarse con las ganas, lucir tipo por las cancillerías mundiales sin saber a ciencia cierta por donde soplan los vientos. Su asesor, su joven ninfa egeria, después de su experiencia extremeña en que supo dar lustre a todo un bombero, le aconsejaba mucho sonreir, poner cara de entender todo lo que escucha y ser muy prudente con sus palabras. Utilizar su encanto y no meter el remo. El voto femenino era vital y endurecer las facciones de su rostro al referirse a la la violencia de género y al horrendo machismo y con la Merkel comerla el tarro.

Mientras estrechaba la mano de Felipe VI ‎gozó intensamente del momento,que pensarían ahora sus vecinos de Pozuelo, a quienes por cierto Begoña su brillante esposa le aconsejaba que los friera a impuestos, apartó de su preclara mente estas viejas rencillas y suspiró como las princesas de los cuentos. El regalo de los dioses le había puesto de buen humor.

Joaquín Antuña
joaquinant@hotmail.com
Antuña, Joaquín
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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