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¡Pongan antes la puñetera valla!

sábado, 07 de julio de 2018
A veces la casualidad hace que trate un tema en el blog y ese mismo día viva tan algo relacionado con el asunto que incluso puede parecer que me lo invento, pero como suelen ser cosas que puede ver mucha gente (hablar de Lugo es lo que tiene, que las cosas son relativamente fáciles de demostrar), dudo que alguien pueda pensar algo así.

Ayer hablábamos de una obra, la de la pasarela al Ángel Carro, que los informes técnicos consideran inviable e inútil. Hoy podemos hablar de las obras que son necesarias y sencillas… pero que no se hacen, porque tiene mucho más “glamour” y es mucho más fotogénico inaugurar una pasarela con columnas dóricas que ajustar losas sueltas en la calle, aunque esto último pueda evitar accidentes como el que les voy a contar hoy.

Lugar: plaza de Campo Castillo, petado de gente porque ayer el cielo estaba azul, cosa extraordinaria en este Julio de nubes que estamos sufriendo. Hora: 20:30. Suceso: una señora tropieza con una de las muchas losas sueltas que hay en Lugo y se pega un bofetón de padre y muy señor mío. La buena mujer cayó cuan larga era y se golpeó el hombro contra el suelo con un dolor terrible, tanto fue así que tuvimos que llamar a una ambulancia porque nos preocupaba que se lo hubiera roto, aunque un médico que estaba por allí y le hizo una primera inspección pensaba que probablemente solo fuera algo menor. Lo sabremos pronto porque casualmente la señora es amiga de mi madre así que supongo que nos lo contará.

Cuando estábamos atendiendo a la señora, tirada en el suelo, poniéndole unos benditos cartones que había por allí en la espalda para que estuviera más cómoda mientras llegaba la ambulancia, no hacía más que pensar en los millones que se tiran en chorradas... y estas situaciones no se evitan, pudiendo hacerse. La pobre mujer estaba allí, dándonos las gracias todo el rato mientras gritaba de dolor cada vez que alguien le rozaba el hombro o cuando se intentaba mover... totalmente indefensa, mareada, dolorida. No puede ser.

Miren, decir “es que lo que tienen que hacer es gastarse el dinero en arreglar las calles antes de ponerse a hacer obras ridículas” puede sonar a demagogia porque es imposible que una ciudad tenga todas sus losas bien sujetas, los parterres cortados y las aceras sin un papel, eso no va a pasar… pero se trata de una cuestión de proporcionalidad. Lugo está hecho un desastre, y todos conocemos infinidad de puntos de las calles que transitamos habitualmente donde sabemos que si metemos el pie o nos vamos al suelo o en los días de lluvia nos ponemos perdidos. No se trata de pedir la perfección, sino un mínimo que a día de hoy no se cumple.

Pero además, lo grave es cuando se sabe que algo está mal y no se actúa. Las losas sueltas con las que tropezó la señora tenían un puntito amarillo, que es una señal que se pone para marcar las piezas en las que la brigada de turno tiene que actuar, pero en este caso, con el desnivel que había, lo que tenían que hacer es poner una valla… como se hizo a la media hora del accidente de la buena mujer. Tarde, al menos para ella.

La desidia es mala en todo, pero en temas de seguridad es casi criminal. Poner un puntito en un sitio donde hay un desnivel de tres dedos es jugarse que pase lo que pasó ayer, y si no se puede hacer la reparación inmediatamente por lo que sea, ¡coño, pongan antes la puñetera valla!

Uno no se pone a cambiar los muebles de la cocina porque “no son bonitos” si tiene el tejado lleno de goteras. Menos gastarse millones en obras absurdas y más hacer su trabajo.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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