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La revolución de las canas

lunes, 14 de mayo de 2018

Manifestación de jubilados de Lugo, sin banderas de partidos

Soy pensionista y peino canas. Hace casi 8 años que me jubilé, a los 70, por imperativo legal, después de una larga vida laboral de 48,5 años. Este es un comentario, por tanto, subjetivo, por que estoy completamente concernido e inmerso, en el tema de las pensiones, presentes y futuras. En mi casa los ingresos son los provenientes de nuestras pensiones de la Seguridad Social y Clases Pasivas y de las rentas de los fondos de pensiones; y para información del Director del Banco de España, la vivienda familiar no está hipotecada. El tema de las pensiones es para mi, por tanto, un tema serio y crucial.

Durante cinco años, los pensionistas, cerca de 9 millones, hemos soportado resignadamente, en silencio, un incremento anual en nuestros ingresos del 0,25%, el mínimo legal, y de repente salimos a la calle a reivindicar no solo un incremento equivalente al incremento en el IPC, si no para exigir medidas que garanticen el sistema de pensiones públicas. ¿Que es lo que nos ha cabreado, ahora, a los pacíficos y pacientes pensionistas para manifestar en la calle nuestro malestar acumulado? El colectivo pensionista, que supone casi la cuarta parte de la población, ha soportado pacientemente la dura y larga crisis, ayudando a hijos y nietos, parados, a sobrevivir, en algunos casos con pensiones de miseria, dando comida e incluso alojamiento, algo así como el milagro bíblico de los panes y los peces, que ha servido de colchón de estabilidad al sistema, mientras ha tragado sapos y culebras con las diarias noticias de corrupción institucional de la casta política y sindical, que han pasado la crisis, sin despeinarse un solo pelo, contemplando con estupor que los políticos se suben, ahora, sin pudor alguno, sus emolumentos, sin que ningún político alce la voz, estas cosas tienen siempre la unanimidad y no dan lugar a debate alguno, simplemente se aprueban, y ahora hasta quieren que se financien las primarias de los partidos. ¡Que cara dura tienen todos, ¡son insaciables!

Para mi, la gota que rebosa el vaso, la espoleta que hace explosionar la pólvora que impulsa el proyectil, en este caso la indignación largamente rumiada durante la crisis, incrementada por las declaraciones gubernamentales, ciertas, de un crecimiento económico potente y continuado, que la recaudación de impuestos en 2017 es la más alta de la historia, se encuentra con las cartitas, tanto de la Seguridad Social, como de Clases Pasivas de Hacienda para los funcionarios del Estado, que anuncian, con una terminología pomposa casi caritativa, que te aumentan la pensión un 0,25%, en gran parte de los casos uno o dos euros al mes, que te hace recordar, indignado, a la madre que los parió. Y explotas. ¡Si cuesta más la carta, el sobre y su franqueo, que lo que importa la subida! Pero no hay que preocuparse, es a nuestro coste.

El problema es que los 9,6 millones de pensionistas se indignaron a la vez, ven como se les aumentan los sueldos a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a los funcionarios del Estado, a los funcionarios de justicia y hay ya colas reivindicativas de médicos y personal sanitario, profesores, personal de distintas autonomías, etc, y cada pensionista se hace la pregunta ¿ Y de lo mio, que?. Ante un Gobierno en minoría, acosado por toda la oposición, da la impresión de que el Presupuesto está en almoneda, y saldo, y todos los colectivos quieren su retal. Y los pensionistas se lanzan a la calle en manifestaciones importantes, que llaman la atención no solo al Gobierno, que queda atónito, sino a los oportunistas partidos y sindicatos, que abandonan su tradicional ignorancia del tema de las pensiones, por ser un problema complejo y a largo plazo, y ambas organizaciones no ven más allá de los 4 años de una legislatura y ser los pensionistas un colectivo tradicionalmente tranquilo, fiel, y no reivindicativo, que solo se necesitan para votar. Todos los partidos y sindicatos, se apuntaron al carro y se lanzaron a exigir al Gobierno una suba equivalente al IPC en las pensiones. Algunos, con frágil memoria, por ejemplo el PSOE de Zapatero que había anulado la subida automática de las pensiones de acuerdo con el IPC y congelado por primera vez las pensiones y de los sueldos de los funcionarios, Pedro Sanchez votó, como Diputado, esta congelación y ahora es el gallito de indexar las pensiones al IPC. ¡Cosas veredes Sancho!

Es posible que se consiga una subida equivalente al incremento del IPC, como consecuencia de la presión del colectivo manteniendo sus manifestaciones , cada vez más numerosas, que obligan al PNV a usar sus preciados votos para el debate de los Presupuestos y, si es así , todos los pensionistas, nos alegraríamos con la subida del 1,6%, pero si no se hace nada más, el sistema de pensiones públicas, hoy ya en quiebra técnica, explotaría, a muy corto plazo, definitivamente, por ser inviable, la subida no haría más que agravar el problema. Espero que en el pacto presupuestario no se incluya el traspaso de la gestión total de la Seguridad Social, ya que rompería el principio de caja única, todo el sistema volaría por los aires, y adiós pensiones. Por otra parte si no se indexan las pensiones al IPC, al crecimiento de la economía, al aumento de los salarios, etc... se estaría creando una creciente gran bolsa de pobreza, que formaría la población jubilada, que sería un preocupante factor desestabilizador y de injusticia social.

Esta actitud de los partidos y sindicatos es de una irresponsabilidad que da miedo. Quitar las pensiones del Pacto de Toledo, y llevarlo al Parlamento , politizándolo, solo con la intención de desgastar al gobierno, nos pone en primer plano el gravísimo problema que representan ambas instituciones: partidos y sindicatos, para una mayoría de ciudadanos, según el CISS . O cambian todos o habrá que cambiarlos a todos, si no escuchan nuestras reivindicaciones, y preocupaciones sobre el futuro de las pensiones.

El sistema público de pensiones, actual, es el producto de las políticas seguidas los veinte o treinta años atrás, de desarrollo económico, cuyos actores somos los ahora pensionistas, nacidos en los cuarenta y cincuenta los que con nuestro esfuerzo y sacrificio hemos convertido a un país rural, atrasado y antidemocrático en el actual desarrollado, moderno, democrático y europeo. Como todo sistema piramidal funciona cuando la economía crece, pero, en crisis, produce disfunciones por falta de liquidez, y si la crisis es duradera , puede quebrar. En la vida civil, este sistema está considerado como una estafa piramidal.

Las pensiones, por tanto, no son un regalito de los actuales dirigentes políticos , si no que es un derecho de los pensionistas justamente ganado con el esfuerzo y sacrificio colectivo, y pagado con sus nóminas.

Si se politizan las pensiones, se politiza un gasto recurrente del presupuesto del Estado, que, en 2017, ascendió a 139.646 miles de millones de euros, de los cuales 115.757 mil millones corresponden a pensiones contributivas de la SS y 13.762 mil millones a Clases pasivas. El déficit de las pensiones ascendió a 18. mil millones, déficit que se produce sistemáticamente, desde hace unos cinco años, déficit que vacía la hucha, y que ya tiene que financiarse con endeudamiento. Para que los lectores se sitúen en estas cifras mareantes, solo el déficit equivale al presupuesto de dos, tres o cuatro Ministerios juntos. El gasto en pensiones es el 11% del PIB, o el 41% de los Presupuestos Generales del Estado. Por eso me mete miedo el pleno de las pensiones, por que los actuales políticos, no ven tácticamente más que a cortísimo plazo, y que juegan con una ligereza, con unas cifras que no comprenden., en el mejor de los casos Por eso las propuestas de la oposición son de risa. El PSOE que hay que crear dos impuestos a la banca, sin contar que supondrían solamente unos 1.000 millones de € , en el mejor de los casos, que es como el que tiene hambre y le dan bicarbonato. El resto de la oposición no dijo, ni eso. Lo más curioso es que ningún grupo político mencionó lo más evidente , lo más lógico y lo que es más necesario : en vez de crear y subir impuestos , por que no reducir drásticamente gastos.

Hay que diagnosticar, con precisión, por que se generan sistemáticamente déficits en las pensiones. Por el lado de los ingresos, han acusado la crisis, que para contenerla, dentro del Euro, fue necesario hacer una devaluación interna, para frenar la destrucción de empleo y darle una vía de crecimiento, pero con menores salarios y por ende menores cotizaciones cuantitativas como cualitativamente, que fue mermando la hucha acumulada en épocas de crecimiento y ahora hay que acudir al endeudamiento. También crece el déficit de ingresos la incorporación creciente de nuevos jubilados que dejan de cotizar y pasan a cobrar. La pirámide de población nos dice que, estadísticamente, el sistema está en peligro, por que las incorporaciones de nuevos jubilados crecerá año a año de forma creciente, mientras que no habrá incorporaciones al mundo del trabajo suficientes que financien con sus cotizaciones el déficit estructural del actual sistema de pensiones, lo cual llevaría irremediablemente a la quiebra del sistema. Esto es lo que pasará matemáticamente, de forma inexorable, si toda la casta política de este País, no se pone, codo con codo, a tomar medidas que incidan en el fondo de los problemas a corto y largo plazo, para lo cual hay que quitarlo de la lucha partidaria y volver al Pacto de Toledo de forma inmediata. Por cierto , en el Pacto de Toledo, no hay ningún representante de los jubilados, se lo meriendan solitos los partidos y sindicatos. El tiempo no cura nada en el sistema de pensiones, si no que, todo lo contrario, lo empeorará aceleradamente.

Si nos fijamos en la pirámide de población, los ciudadanos de 25-30 años suponen un tajo enorme, que no reemplaza, la fuerza de trabajo, a lo largo de su vida laboral, y por ende las cotizaciones para poder pagar las pensiones de muchos más ciudadanos. Solamente por esto, el sistema está en cuestión, si no se quiere decir que está quebrado. Los ciudadanos son más listos que su clase política y no creen sus aseveraciones rotundas sobre la garantía y la viabiidad del sistema de las pensiones. Una reciente encuesta de Sigma Dos nos dice que los menores de 45 años no creen que llegarán a cobrar una pensión sobre la que están cotizando, y el resto de los trabajadores, son muy pesimistas.

Aquí no valen las soluciones simples, a corto plazo, ya, como una subida de las pensiones en un 1,6% típicas de los partidos y sindicatos. Las pensiones van a ser el catalizador de una necesaria y urgente reforma de la administración pública y pondrá encima de la mesa los grandes problemas e incongruencias de la economía española. No se donde oí un comentario que puede considerarse una exageración o incluso una animalada, pero no exenta de sensatez y de prudencia: si aumenta el interés de la deuda exterior soberana , habrá que optar entre mantener la financiación del Estado de las Autonomías o pagar las pensiones. De lo que no cabe la menor duda es que el enorme gasto que supone el tinglado de las administraciones públicas. no las puede mantener nuestro sistema fiscal y de ahí viene el acudir permanentemente al mercado exterior hasta pasar la cifra de nuestro PIB, que parece una buena solución, mientras el interés de la deuda soberana, que supera el 100% del PIB, está casi al O%, pero lo que nos pone los pelos de punta, es un previsible incremento de los tipos de interés.

Lo que está claro es que , en el futuro, las pensiones no se podrán pagar, solo, con el impuesto llamado cotizaciones de los trabajadores, por imperativos de la pirámide de población, y tendrá que suplirse con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Por tanto el futuro de las pensiones, dependerá del futuro económico del País. A los cerebros de la política solo se les ocurre subir los impuestos e inventar otros nuevos, yo me decantaría por reducir drásticamente los gastos generados por la gestión política, y el reordenamiento de la administración. Hagamos lo lógico, lo que harían las amas de casa, reducir gastos, y las grandes empresas, reducir su tamaño en los órganos de gestión, simplificando su organigrama directivo y sus costes.

Si los gastos de gestión las administraciones públicas deben y pueden reducirse en miles de millones , sin merma de los servicios prestados a los ciudadanos, o incluso mejorándolos, hay que hacerlo, lo quieran o no los políticos. Si en España hay cerca de 500.000 políticos , 300.000 más que Alemania y el doble que Francia e Italia, es obvio que hay que cortar por lo sano. La forma de hacer política es escandalosa, perniciosa, impúdica, ineficaz, rapiñenta, antieconómica y madre de la corrupción institucionalizada, es además un contundente distorsionante de la gestión funcionarial profesional, y un pesado lastre para la competitividad de nuestra economía, ya que representa el 50% del sistema. Complican el panorama patético, los Sindicatos y Patronales financiados directa e indirectamente con fondos públicos, desviados algunos a destinos nada públicos, y que lastran nuestro sistema y aportan su grado de corrupción de forma manifiesta y consentida por los poderes públicos, por ejemplo en los cursos de formación. Las importantes subvenciones directas o indirectas a partidos y sindicatos, dificultan o incluso impiden la aparición de nuevas iniciativas que limpiarían el sistema. La ilegalización de este tipo de subvenciones tendría que ser incluso a nivel constitucional, ya que osifica el sistema de partidos y sindicatos, dificultando, más bien impidiendo, la creación de nuevos entes Es ilusoria esta propuesta, dado el bajísimo nivel de políticos y sindicalistas, de que “ disfrutamos “, para hacerse el harakiri.

Para aclarar el campo operatorio hay que sacar o separar del capítulo presupuestario los conceptos de “Pensiones no contributivas y prestaciones asistenciales” y “Pensiones de guerra”, que ascienden a un total de 2,5 mil millones de €, ya que es una acción social de diferente naturaleza y hacer una auditoria seria del costo de la gestión de las pensiones de la SS y de Clases pasivas, que ascienden a 7,2 mil millones de €, en principio un costo irracional, tanto como esa división de pensiones de la SS y Clases Pasivas y su distinto tratamiento de asistencia médica: los trabajadores públicos tienen asistencia médica privada y los trabajadores privados asistencia pública, como mínimo tratamiento diferencial injustificado y absurdo. Como economista y auditor me da mucho miedo pensar como los políticos y sindicatos, en su mayoría iletrados e incompetentes, manejan este flujo de dinero que entra y sale de las arcas de la Tesorería de la SS, como un tsunami, en cantidades mareantes de más de 140 mil millones de € anuales, sin transparencia, ni una rendición anual de cuentas eficaz, oportuna , ni clara, ni una aditoría externa seria ; los pensionistas ni nos enteramos. ¿ Que virguerías habrán hecho los distintos gobiernos con esa masa de dinero?.

En este blog ha mantenido siempre que el alto nivel de corrupción del País, se explica por el alto nivel de politización de las administraciones públicas, muy típico de administraciones bananeras, que contrasta con el bajo nivel de politización de las administraciones de democracias occidentales, muy profesionalizadas y tecnificadas, obsesionadas por la desconfianza y control del poder ejecutivo. Esta excesiva politización afecta a la totalidad de las administraciones e instituciones del Estado, donde se puede apreciar por los lectores con suma claridad es en las corporaciones municipales. Tras unas elecciones se forma la corporación y se elige Alcalde o Presidente y se procede a la designación de Delegados, tantos como sea necesario para contentar al personal, con dedicaciones totales o parciales adaptadas al interés de dichos delegados, y se nombran tantos asesores y personal de confianza como sean los compromisos de la o las formaciones políticas, tanto del grupo de gobierno, como de la oposición, sin, por supuesto, tener en cuenta ni su formación, ni su experiencia. Si el grupo de gobierno es de coalición, los nombramientos se multiplican y se pueden formar compartimentos estancos, que funcionan independientemente, y los gastos se disparan. La existencia de Delegados que gestionan, tiene el efecto de anular la función de control que tiene el Pleno, por que la mayoría gestiona y se controla a si misma. Por otra parte el Ayuntamiento abona todos estos gastos individuales y de funcionamiento de los grupos políticos, y, en algunos, existen además partidas específicas de atención de los grupos Políticos , a veces importantes, que para su disposición no precisan de justificación documental, y se libran mediante una “declaración responsable” de cada portavoz, que se reparte, libre de impuestos, entre los concejales de su grupo y que también se desvían a la financiación de los partidos. Para sacar del derecho administrativo parte de la gestión de las entidades se crean sociedades , institutos, observatorios, etc . Se auto designan no solo el sueldo , si no que tienen el inmenso privilegio fiscal, de señalar cuanto de sus remuneraciones es sueldo y cuanto son gastos Todo este proceso será legal, pero es en si mismo una gran corrupción, y además es evidentemente ineficaz desde el punto de vista de gestión, que atiborra de personal inepto las entidades públicas que colapsa las administraciones públicas, que ahoga en burocracia inútil e insoportable al ciudadano de a pié. Es significativo, y absurdo que en plena crisis, que congeló plantillas, ha crecido el empleo público y sigue creciendo, generalmente de personal inútil, sin la mínima preparación ni experiencia, dejando vacantes plazas de funcionarios. En el tinglado de delegados, asesores, personal de confianza, entidades paralelas, etc, hay que meter el hacha y cortar por lo sano y terminar con esa forma absurda, carísima, irracional e ineficaz, que además es el origen del sistema corrupto montado por los partidos, en su afán de rapiña predadora e impenitente de los fondos públicos, a favor de los partidos y partidarios, sin tener en cuenta los intereses de las instituciones y del País.

Otra partida de ahorro importante, además de la anterior, es la urgente necesidad de prestar los servicios locales a la población de forma eficaz, económica y eficiente. De los 8.124 municipios, cuyo diseño data de la Cortes de Cadiz de 1812, y la actual configuración es en la reforma de 1833, tenía en cuenta las distancia a recorrer a pié o en burro, en la actualidad el 47% tienen menos 500 habitantes y otro 44% tiene entre 500 y 10.000 habitantes, prácticamente todos ellos,( el 91% más de 7.000), en regresión poblacional. Está aceptado que la prestación de servicios locales a menos de una población de 20.000 habitantes no es eficaz, ni económica , ni técnicamente, ni eficientemente, por lo que se puede deducir que se está produciendo un despilfarro de dimensiones colosales y además de forma insatisfactoria para los ciudadanos. La supresión de más de 6.000 municipios es necesaria urgente, y difícil políticamente , pero no si se legisla que la prestación de los servicios públicos debe de hacerse desde “entes locales” que abarquen unos 20.000 habitantes, y reduciendo el tinglado municipal de los municipios comprendidos en el territorio de este Ente a un simple alcalde, para los que tenga 3.000-5.000 habitantes. Sobrarían automáticamente las Diputaciones. El ahorro público sería descomunal y se empezaría a solucionar el gran despilfarro que son las duplicidades entre las administraciones públicas, que el grupo del catedrático Roberto Centeno cuantifica en unos mayores costes de 30.000 millones de €, por ejercicio.

La orgía despilfarradora de las duplicidades, se aprecia a simple vista, en las autonomías, de la nada en 40 años se han convertido en copias de las estructuras de un verdadero Estado, han copiado miméticamente a la administración central, y todas tienen de todo. Son 17 naciones funcionando en compartimentos estancos, con 17 parlamentos, con competencias legislativas, repletos de diputados, asesores, personal de confianza, coches oficiales, grupos políticos con sus partidas específicas que no precisan justificación documental y lo peor de todo es que esas 17 maquinarias parlamentarias legislan, sobre lo que sea, copiándose unas a otras, añadiendo más “papel”, a la diarrea legislativa y reglamentaria de la Administración Central, rompen sin pudor alguno la unidad de mercado nacional, e inventan la estanqueidad de permisos, de caza , de pesca, náutica deportiva, grandes superficies, tarjetas sanitarias, etc, lo que vale en Galicia no vale en Andalucia, con diferencias minúsculas, carnets azules o verdes, vamos chorradas patéticas, que inciden en la seguridad jurídica y con los dolores de cabeza de los ciudadanos, pero justifican una sobrecarga funcionarial, amiguetes , queridas/os, y demás animalario entre caciquil y nepotismo familiar, sexual y partidista. Lo que en principio era una descentralización autonómica , se ha convertido en pequeños estaditos autónomos que luchan permanentemente con el Estado, retándolo, estafándolo, poniendo trabas para el desarrollo de sus políticas, vendiendo cara su colaboración , etc. Un zoco moruno funciona mejor y desde luego más barato. Es necesario y urgente simplificar estas estructuras administrativas y políticas , los parlamentos autonómicos deberían reducir drásticamente el número de diputados y su periodo de sesiones no debería pasar de un trimestre; no hace mejor tiempo en Galicia por tener un servicio meteorológico propio, ni mejora nuestra economía por tener un servicio de estadística gallego, etc . Capítulo aparte son la televisiones autonómicas, con un coste brutal, al servicio únicamente del que gobierne, y que no aportan nada a la cultura local, a la libertad de expresión, a la trasparencia, ni a la igualdad de oportunidades. El ejemplo de la televisión catalana TV 3 sería un tópico, si no fuera criminal. Debería prohibirse constitucionalmente que los medios de comunicación dependan directa o indirectamente de las administraciones y entes públicos, nuestros cerebros estarían más limpios, estaríamos más y mejor informados, y además nos ahorraríamos muchos cuartos.

Es curioso que una vez traspasadas las competencias a las autonomías, la administración central mantenga los mismos ministerios, con su estructura similar, incluso con más personal. Cuando se unieron Educación y Cultura, se conservó mucho tiempo dos estructuras en paralelo: dos Intervenciones, dos direcciones de personal, etc. Mientras las grandes empresas privadas están haciendo permanentemente adelgazamientos de su estructura organizativa, tecnificando su gestión, reduciendo su personal, en fin adaptándose a los avances continuos del mundo informático, incluso anticipándose a invasión de la comunicaciones y la llegada de la inteligencia artificial, todo para reducir costos y ser más competitivos. Las administraciones públicas no tienen estos objetivos como prioritarios, en general, lo cual no obsta que en algunos casos se dan saltos de la edad de piedra informática a la actualidad como en la SS, pero sin modernizar sus estructuras y costes de gestión. Con un hacha de leñador, hoy sería una sierra mecánica, tendríamos que reestructurar desde el mismo Gobierno, reduciendo ministerios, miles de asesores y personal de confianza, Senado, Tribunal Constitucional pasando sus competencias a una Sala del Tribunal Supremo, con lo que se eliminaría una instancia judicial de facto y la politización del Constitucional; seguiríamos con la sierra con empresas, entes, consorcios , observatorios, etc, la mayoría prescindibles. Hace poco tiempo indagando en las empresas dependientes de Patrimonio , me dio un susto la existencia de Liquidación de Rumasa, con su Consejo de altos funcionarios, dietas de asistencia y actividad cero, desde hacía muchos años.

Pero no es suficiente, para poder financiar los crecientes déficits de la Pensiones, con reducir gastos, hay que hacer que las causas de dicho déficit, desaparezcan a largo plazo, como el aumentar la base de la pirámide demográfica con fuertes y persistentes políticas de natalidad, lo que implica políticas a favor de las mujeres madres y trabajadoras, tanto para parir, criar y educar a sus hijos, para aumentar la tasa de natalidad por mujer en edad fértil del mínimo mundial, a 2-3 hijos; una reforma en la educación y especialmente en la Formación Profesional y universitaria, en íntima asociación con las empresas, para de manera agil adaptarla a las necesidades aceleradamente cambiantes de la tecnología, agilizando el actual sistema poco flexible. Como todo este proceso es lento para ampliar la base de la pirámide, habrá que poner en funcionamiento una inteligente política emigratoria, en función de la formación, origen, facilidad en la integración, etc. O sea que nos aporte riqueza en vez de costarnos en ayudas de subsistencia, a los que vienen como una invasión por tierra, mar y aire, descontrolada, como es en la actualidad.
Como cada día somos más los mayores de 65 años, los pensionistas, y por suerte , cada vez somos más longevos, más y por desgracia la mayoría de la población, esto implica que tenemos que adaptar las políticas públicas públicas a este hecho, no podemos esperar una consulta de un especialista 6-7 meses, que nos aumenten los gastos farmaceúticos, tanto por el copago, como por los medicamentos que se eliminan de la lista de la SS; no es de recibo, que no funcione la ley de dependencia por no estar debidamente financiada; que debería, el colectivo de jubilados, ser objeto de una fiscalidad específica, dando a las pensiones públicas una tributación regresiva con la edad, y exenciones por la cantidad de renta; que se disponga de residencias suficientes y adaptadas a las diferentes situaciones de movilidad; que se fomenten y subvencionen iniciativas colaborativas (cohousing) entre la población jubilada etc. Si España va a ser diferente por ser una de las naciones con mayor población jubilada y de mayor esperanza de vida, ha de haber una política específica, para este colectivo mayoritario.
Como las pensiones dependen fundamentalmente de las cotizaciones, hay que aumentar la base de cotizantes, y para eso hay que incorporar por una parte a los jóvenes que están parados, a los mayores de 45 años , en paro de larga duración y hacer una política de atracción de aquellos que en la actualidad están en el exterior. Hay que preguntarse ¿ que pensiones van a cobrar estos colectivos cuando se jubilen, si no han cotizado? ¿ habrá que recurrir a ayudas sociales, siempre míseras, para garantizar mínimos ? Las empresas son las que tienen que contratar trabajadores y, por tanto, la administración debe fomentar ese mercado para controlar abusos, pero la administración debe reducir drásticamente sus plantillas, en personal no adscrito a la prestación directa de servicios la ciudadano.
Me hacen gracia los Partidos, que como no tienen claro lo que van a hacer con las pensiones, proponen unos inventar un impuesto a las grandes empresas tecnológicas, la llamada tasa Google, que estiman una recaudación de 1.000 millones de €, otros se sacan de la manga dos impuestos a las operaciones bancarias que estiman que llegaría la recaudación a la cifra mágica de los 1.000 millones de €. Son propuestas ridículas cuando estamos hablando de un déficit de 38.000 millones de € y creciendo, son como las patadas al balón adelante.

No hay que subir los impuestos, incluso habrá que bajar alguno, para ingresar más; lo hay que incrementar es la capacidad recaudatoria del sistema tributario, reducir la economía sumergida y potenciar las inspecciones de Trabajo y Fiscal.

Lo que es obvio es que las pensiones están ligadas íntimamente al desarrollo de la economía del País, y si no modernizamos la economía, nos dejamos de politizar las instituciones, tecnificamos nuestra administración pública y asumimos el control de la misma con espíritu sajón de desconfianza permanente con los gestores públicos, en vez de la admiración actual, dándoles carta blanca y obligándoles a que la austeridad, decencia y transparencia, sean principios rectores de la vida pública; si no conducimos nuestro País por ese sendero difícil y duro, nuestras pensiones no estarán garantizadas.

Estoy muy preocupados por las pensiones , por que no creo que la casta política y sindical, lleve a cabo las acciones necesarias para modernizar nuestra economía y olvidarse de la forma rapiñenta de fondos públicos de hacer política. No creo que se hagan el harakiri, en favor de la Nación.

No hay que creer a los políticos que ligeramente proclaman que las pensiones están aseguradas, si explicar como y con que. No sirven soluciones sencillas y fáciles.
Figueroa, Rosendo
Figueroa, Rosendo


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