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El dinero es deuda

jueves, 29 de marzo de 2018
El sistema global se soporta sobre unas bases que no muchas personas comprenden enteramente. El dinero en sí mismo no es riqueza sino un medio de intercambio de bienes. Sin embargo, cuando aplicamos a un préstamo de dinero (naudas kredits) estamos haciendo una promesa de creación de riqueza a futuro.

Podemos decir que el dinero es una expresión momentánea de la riqueza, pero la verdadera riqueza reside en los bienes –tangibles o no– que conforman un patrimonio. En todo caso, es la más riesgosa de sus expresiones por estar sujeta a los manejos políticos que ejercen sus emisores.

La función específica del dinero
El dinero tiene una importancia clave en su rol de facilitar el intercambio de bienes y servicios de una economía. Su uso está tan arraigado en la mente de todos que muy pocos se toman la molestia de cuestionar el porqué del valor que pregonan en su diseño esos papeles que atesoramos en nuestras billeteras.

Por supuesto que ese arraigo procede de la antigüedad de su uso. Hay indicios de que en la China, algunos años antes de Cristo, ya se habían emitido algunos facsímiles que asemejan billetes. Sin embargo, la única razón que sostiene su valor es el acuerdo que todos estamos dispuestos a asumir, así como la obligatoriedad de aceptación y uso que imponen los Estados en su geografía.

La cantidad de dinero que circula –conocida como masa monetaria– teóricamente debería guardar relación con el valor que se otorga a los bienes y servicios que conforman la oferta de una economía. Esto mantiene un equilibrio en el intercambio y, como consecuencia, en el precio de lo que se intercambia.

Los sutiles equilibrios de la macroeconomía
Cuando solicitamos un préstamo lo que estamos haciendo en el fondo es una promesa de que agregaremos bienes o servicios a la economía, que compensen lo más justamente posible el adelanto de dinero que estamos recibiendo. De no cumplirlo estaremos atentando contra el equilibrio descrito anteriormente.

Nos resulta fácil reconocer las responsabilidades de los gobiernos al asumir una gestión, pero no apreciamos en su justa dimensión la importancia de contar en el Estado con una institución autónoma, como deben ser los bancos centrales.

La magna responsabilidad de los bancos centrales
La falta de independencia de quienes por ley se encargan de las políticas monetarias de un Estado, se paga siempre muy cara. La visión que se tenga para fijar tasas favorables para dinamizar la economía, para monitorear la producción y mantener niveles de masa monetaria acordes, pueden hacer una diferencia entre una economía sana o una depauperada.

La deuda es lo que alimenta las economías en el mundo. Por ejemplo, la disposición de muchas personas de ofrecer su capacidad de trabajo por 20 años, para contar con el dinero suficiente de manera que puedan honrar una hipoteca que les da la oportunidad de tener un techo propio -a pesar de no poseer los recursos suficientes- es lo que produce el auge en la industria de la construcción. Es energía convertida en dinero.

Los créditos de consumo (patēriņa kredīti) cumplen un propósito de activación de la economía en el sentido explicado anteriormente. Las promesas que las personas hacen de producir lo necesario para cumplir sus compromisos, tienen un efecto positivo que hace crecer paulatinamente a las economías.
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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