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Siniestro linchamiento de Cristina Cifuentes, y la lucha por el bien

sábado, 24 de marzo de 2018
Lo que acaba de tener lugar, con errores de transcripción en notas universitarias de Cristina Cifuentes Cuenca, presidente de la Comunidad Autónoma “Madrid” por el Partido Popular (PP), es algo que viene sucediendo habitualmente en la Universidad y, por ello, los Rectorados, sus servicios, negociados correspondientes, facilitan protocolos a los profesores para corregir dichos errores, cuando se producen, de acuerdo con las normas aprobadas y establecidas para ello.

En mis 40 años de profesor de Sociología de la Universidad de Santiago de Compostela, en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago de Compostela y en la Facultad de Administración y Dirección de Empresas (ADE) de Lugo, le di clases a unos 8.000-10.000 estudiantes, del orden de 200-250 estudiantes, de media, por cada curso universitario.

El que suscribe (Miguel Cancio) y otro profesores, cada curso universitario, al dar cuenta de las notas, cometíamos algún error, tal como ha sucedido con el caso de Cristina Cifuentes, en que podíamos poner, por equivocación, “no presentado” o “suspenso”, cuando los estudiantes habían “aprobado” o sacado nota.

Es muy grave, gravísimo, siniestro, que alguien se haya procurado estos datos y los haya utilizado, filtrado, incluso, sabiendo que era falso lo que filtraba y que lo haya hecho para tratar de destruir, perjudicar, descalificar, deslegitimar y linchar a Cristina Cifuentes. Lo que, también, perjudica, gravísimamente, a su familia, a las instancias que representa, a la Universidad, a las fuerzas políticas, mediáticas y sociales que han utilizado, de la peor manera, en plan cacería y de forma siniestra, perversa y maligna, esta información.

Algunos de los que le pidieron cuentas a Cristina Cifuentes, son responsables de casos de corrupción en el campo de las viviendas de protección oficial, en el campo universitario, etc., y siguen ahí, pues, por lo que se viene viendo, muy injustamente, hay dos pesas y medidas, dos varas de medir y algunos no se aplican a ellos mismos, personas individuales y jurídicas, lo que exigen, de forma implacable, a otros, etc.

Estamos ante hechos muy graves, pérfidos, que, entre otras instancias, dejan en muy mal lugar a la Universidad implicada en la custodia de los datos de las personas afectadas y que forman parte de su intimidad, derecho al honor, la buena imagen, bienes jurídicos protegidos constitucional, legalmente. El cumplimiento del Imperio de la ley y del Estado de derechos y deberes democráticos, con seguridad y garantías debidamente establecidas y respetadas, es primordial. Y, sin ello, no hay democracia legal, integra.

Creo que todas las instancias afectadas deben tomar medidas justas y eficientes para evitar: que algo tan grave e ilegal, como lo que estamos tratando, vuelva a suceder; que se lleven a cabo descalificaciones, deslegitimaciones, cacerías y linchamientos de este tenor, totalmente inadmisibles, ilegales; que se aplique el todo vale, incluido lo peor, para atacar, linchar a los principales adversarios, competidores y críticos, a los que se convierte en los peores chivos expiatorios, enemigos perfectos y que, por lo tanto, contra ellos, vale todo lo peor.

Dentro y fuera de la Universidad, en la muy necesaria critica científica, política, mediática y social, a todos los niveles, en todas las instancias, sectores y campos sociales, es, muy justo, urgente y necesario, defender, en la realidad-práctica real y no solo de boquilla, en los discursos, proclamaciones, etc.; defender, aplicar y promover el juego limpio, la deontología, la honradez, el cumplimiento del deber individual y social de forma honrada, digna, justa, rigurosa, competente y sin olvidarse nunca de la muy necesaria humildad.

Licho Licheiro, Lariko Larikeiro, Galín Galineiro, José Juan Conde de Kotapeiros y Noga Nogarova “Trobeiros, Jaruleiros, Flamencos y Combatientes de los Caminos de Santiago del más acá y más allá”, por el comportamiento, libertad, trabajo, critica y justicia justos, por el bien, la belleza, la verdad…, a partir del “Digesto” del emperador Justiniano I, de Albert Einstein y Karl Popper:

“Hay que hacer las cosas y el trabajo bien, de forma deontológica, honrada, humilde y rigurosa; no hay que hacer daño, mal a nadie; y hay que dar y exigir a cada uno, persona individual y jurídica, lo que le corresponde en justicia justa. Lo que se puede medir, evaluar, seguir y controlar, de forma deontológica, honrada, humilde, continua y con el máximo rigor y precisión, es lo que, más y mejor, se puede mejorar por la buena educación y universidad, la buena política y los buenos políticos, los buenos medios de comunicación y los buenos periodistas, por el buen desarrollo, la justicia justa, el bien, la belleza (“Kalos kagathos”; “Kalos kai agathos”; “Nulla aesthetica sine ethica”…), la verdad… El buen desarrollo, en lo público, privado, eclesial, creyente, no creyente, etc., exige la selección, promoción y control, con critica y justicia justas, con buenas medidas, de los mejores-honrados-humildes. Es fundamental saber aprender de los errores y fracasos propios y ajenos, saber que cuanto mas estudiamos y trabajamos mas debemos estudiar y trabajar para resolver bien unas hipótesis, preguntas, problemas, etc., y dar paso a otros en un proceso sin fin…”
Cancio, Miguel
Cancio, Miguel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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