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¿Qué pasa con la Banda Municipal de Lugo... y con la escuela?

sábado, 17 de febrero de 2018
No son buenos tiempos para la lírica, porque si hay crisis lo primero que salta por la ventana son los lujos y lamentablemente en este santo país se considera la cultura como tal, mientras que son “cuestiones de Estado” cosas como el fútbol o el Sálvame del color que sea. Esa percepción inicial nos permite ser poco optimistas respecto a actividades tan tradicionales y tan nuestras como la banda municipal.

Aunque mi abuelo Cándido murió siendo yo muy pequeño, recuerdo claramente ir con él los domingos por la mañana a escuchar a la Banda tocando en el templete de la Plaza de España. Probablemente por eso asocio esos conciertos con los tebeos de Mortadelo y Filemón, el cine en el Gran Teatro, y los billetes de cien pesetas de Manuel de Falla que de vez en cuando caían como un maná del cielo y que nos permitían comprar cromos de E.T.

Sin embargo, más allá de los recuerdos personales de cada cual, la banda municipal es un bien público a proteger, y sin embargo está como está, con infinidad de problemas y con sentencias que han dado al traste con algunas iniciativas que se habían tomado para “rentabilizar” la inversión.

Lugo cuenta actualmente con 18 músicos en la banda, número claramente insuficiente para una agrupación como esa. Como quiera que al Ayuntamiento le parecía un exceso tener a toda esta gente a sueldo para tocar una vez a la semana, se inventaron, con buen criterio, una “escuela de música” en que estas personas aprovechaban su tiempo en enseñar a los lucenses a tocar algún instrumento. La extraordinaria acogida de la gente hizo que se consolidara como uno de los puntos importantes de educación cultural de esta ciudad, pero como suele suceder en Lugo tuvo un rápido varapalo.

El sindicato CSIF recurrió ese “doblete” de músicos y maestros y logró, triste logro para Lugo, que los juzgados anulasen la modificación de la RPT por la que se permitía esa tarea adicional, con lo que los muchos usuarios de la Escuela están preocupados porque ven que por el momento no parece haber mucho futuro para una actividad que les estaba reportando grandes satisfacciones. Sigue funcionando, pero en falso, porque la sentencia está ahí pero no se ha ejecutado, cosa que por cierto supongo que puede traer problemas algún día porque a los juzgados no les hace mucha gracia que se les ignore.

Tampoco se puede obligar a los músicos a ejercer esas funciones, ya que sean laborales o funcionarios (hay de todo) sus contratos no contemplan entre sus tareas la de ser docentes, entre otras cosas porque los grupos a los que pertenecen no lo permitirían y hay músicos con titulación superior y otros sin ella, así que el berenjenal está servido.

Pero no solo la Escuela de música tiene problemas, también la propia banda municipal como tal es un hervidero de conflictos. La jubilación del anterior director, Rosendo Ivorra, que además de tomar literalmente la batuta de la agrupación era el jefe de servicio desde el punto de vista administrativo, ha sumido en un caos a la banda, y no parece que tengan muy fácil salir, porque hay desde desencuentros personales a acusaciones de agresión entre sus miembros.

La jubilación de Ivorra tuvo lugar en noviembre de 2016, y era algo que obviamente se sabía porque los años no se detienen para nadie. Sin embargo, año y medio más tarde no hay nadie en su puesto y aunque desde el Gobierno probablemente se culpará a Rajoy no veo que las demás ciudades tengan el nivel de problemas de personal que hay en Lugo, ni antes ni después de la aprobación de esa supuestamente malvada Ley, pero que tampoco modifican los demás partidos ahora que el PP no tiene mayoría en el Congreso.

Si no hay director ni jefe de servicio, ¿quién dirige la banda? Buena pregunta. Hay una especie de director “alternativo” que no tiene tal nombramiento, con lo que nadie tiene por qué hacerle caso legalmente hablando, y una suerte de “directiva” para la escuela de música, pero cuya estabilidad es discutible a la vista de la sentencia. Por si eso fuera poco la parte de la Banda de Música como tal depende de Cultura y la de la Escuela de Música de Educación, así que tienen dos concejales a los que contentar. Complicado.

En cualquier caso el problema de fondo es que ahora mismo tenemos 18 personas que no tienen muy claro qué futuro les espera, además de todos los usuarios de la escuela, y que a la Banda ya no se le escucha tocar como antes. Esperemos que cuando mejore el tiempo y llegue la primavera recuperemos, como toda la vida, a la banda de música los domingos por la mañana y los jueves por la tarde. Personalmente la echo de menos.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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