Opinión en Galicia

Buscador


autor opinión

Editorial

Ver todos los editoriales »

Archivo

José Pérez Yáñez (2)

jueves, 01 de febrero de 2018
Ya en 1919, el maestro preparó una excursión a O Barqueiro en el mes de junio para presenciar con sus chicos la botadura del barco que habían construido en el astillero mañonés. Como complemento a la visita, los jóvenes pusieron en escena dos obras, una en gallego y otra en castellano, en el local de Vidal, y cantaron los himnos oficiales de los exploradores. Los espectadores que asistieron a la función tuvieron que adquirir sus entradas al precio de 50 céntimos (1).

Unos meses más tarde, los exploradores volvieron a brindar otra función teatral, pero esta vez en Ortigueira. La obra escenificada fue La propia situación, una comedia de Jacinto Benavente en la que actuaron los actores Javier y Carmen Pita Las Santas, además de Leandro Pita Romero, Eduarda Galán y Juan José Vilar Sixto (2). Ese mismo mes, también les ofrecieron su respeto a los árboles, de los que decían: “somos los más grandes amigos de los árboles y por tanto los más acérrimos perseguidores de sus enemigos” (3).

Al año siguiente, consiguieron 325 pesetas (4) por la venta de las participaciones de las loterías de Navidad y Reyes (5). Pero ese año, su logró más importante fue el de haberse constituido en la comisión de las fiestas patronales. Un hecho que ocurrió a última hora, cuando ninguna persona del pueblo había querido formar parte de ella misma, y que de no haber sido por los chicos, la villa se hubieran quedado sin celebrar su festividad.

Pese a todos los esfuerzos de los chicos y de su maestro, la Asociación de Exploradores de Ortigueira acabó desapareciendo a los cuatro años por la falta de apoyo del pueblo.

Otra de las múltiples iniciativas en las que se involucró Pérez Yáñez fue la Fiesta del árbol, lo que hizo tanto a través de las diversas conferencias que ofreció a lo largo y ancho de toda la comarca como por la promoción con que ejercitó la educación medioambiental entre los escolares. Todo ello le convirtió en uno de los mayores patrocinadores de la repoblación forestal en la comarca.

Al igual que había hecho con los exploradores, en este terreno también realizó diversas actividades con sus alumnos, como fue, por ejemplo, la de acudir con ellos a las convocatorias de premios que patrocinaba el Ayuntamiento de Ortigueira para estimular la plantación de árboles en todo el municipio. De hecho, en 1919, su grupo de estudiantes logró el primer premio del certamen ex aequo con la escuela de niños de Cariño, que dirigía el ortegano Horacio Fernández Gómez. Aunque, en este caso, hay que aclarar que, a los pocos días de otorgárselos, el jurado le retiró el suyo a la de Cariño, por no haber acreditado el número de árboles que había plantado. Al año siguiente, el premio recayó de nuevo en la escuela cariñesa de Horacio Fernández (6) sin que esta vez hubiese lugar a ningún tipo de cuestionamiento.

El certamen fue convocado por tercera vez en 1921, con una dotación para premios de cien pesetas (7). Pero ese año ningún maestro mostró interés en presentar la candidatura de su escuela, lo que hizo que “la corporación, lamentándolo en extremo” (8), archivase el expediente.
1921 también fue el año en que los alumnos de las escuelas de Cariño organizaron por primera vez la Fiesta del árbol. Durante la jornada, varios maestros de la zona intervinieron ofreciendo conferencias sobre el medioambiente y sus recursos. Entre ellos estuvieron Horacio Fernández, José Pérez Yáñez y Federico Yuste. Por su parte, los seiscientos estudiantes congregados colaboraron con el canto de varios himnos escolares y del árbol, además de darle colorido al ambiente festivo con sus banderas gallegas. La música corrió a cargo de la Banda de Rebollar, que participó en los actos de forma gratuita. Al final de la jornada, los alumnos aprovecharon la ocasión para reclamarle a las autoridades la construcción de una escuela graduada en el puerto de Cariño.

Tres años después de la fiesta de Cariño, el maestro de Ínsua, Manuel Bellas, y el sindicato agrario de la parroquia celebraron su propia fiesta escolar del árbol. Entre los conferenciantes que acudieron a la cita estuvo una vez más José Pérez, que habló de los beneficios que los árboles les prestaban a los agricultores, haciendo hincapié en algunos datos obtenidos en la provincia de A Coruña, de la que dijo que disponía de “1.700 hectáreas de montes que pasan de 600 metros de altura por repoblar, que repoblados podrían dar para vivir a 7.500 familias gastando 10 pesetas diarias” (9).

La implicación de Pérez Yáñez en los temas educativos y en las actividades medioambientales hizo que el Ayuntamiento de Ortigueira le otorgase un merecido voto de gracias por su labor educativa con los niños en la agricultura.

Otro ámbito en el que también colaboró el maestro vilalbés fue el de la promoción cultural de la mujer. Él pensaba que la mujer debía estar al mismo nivel que el hombre, e incluso más. Aunque con ello, según explicaba, no pretendía que las mujeres ocupasen los más altos puestos de responsabilidad, ya que consideraba que “triste será el día que el poder de la mujer se equilibre con el del hombre, sino para ocupar el puesto más soberano y más digno de la humanidad, que nadie le puede discutir el puesto de madre, de esposa y de reina del hogar[…]. No hay maestro que sea capaz de cambiar el carácter que la madre imprime en sus hijos ni nada tan oportuno para conseguir la asistencia a la escuela como la cultura de las madres” (10). Un motivo que le hacía pensar que tanto en Ortigueira como en sus aldeas debían abrirse las que él denominaba escuelas del hogar. Años después, concretamente en 1929, acabó publicando un libro titulado Cada mujer educada es una escuela creada, en el que hablaba de la prioridad que la escuela le debía dar a la educación de la mujer.

En el ámbito organizativo, hay que recordar que José Pérez fue elegido por la Asociación de Maestros de Primera Enseñanza del Partido Judicial de Ortigueira como su presidente en 1919, y formó su directiva con algunos de los maestros más sobresalientes de su tiempo, como fueron Rita Salguero Carballo, Horacio Fernández Gómez, Odosinda Migal Otero y Manuel Lugilde Penelas. Este hecho quedó bien patente, cuando en su reunión constitutiva celebrada el 29 de julio, esta acordó dirigirle un telegrama al presidente del Consejo de Ministros para que “apoyase y facilitase la aprobación de plantillas del Magisterio” (11); y le envió otro al ministro de Instrucción Pública para agradecerle su “actitud franca y resuelta promejoramiento de la clase y de la escuela” (12).

Durante su mandato, la asociación repartió entre los maestros de la zona algunos de los proyectores que obraban en su poder para que estos pudiesen utilizarlos en sus escuelas. Otro hecho destacado de su presidencia fue la defensa que ejerció de su compañero, el profesor de la escuela de Cariño Manuel Lugilde Penelas, manifestando públicamente que contra él, se había erigido una campaña inmoral al no tener en cuenta sus detractores que “ningún pueblo puede juzgar a su Educador sin darle un local donde demostrar sus aptitudes pedagógicas” (13). Señalaba además que la asociación “vería con placer que en vez de proseguir con la crítica contra el señor Lugilde, empleara sus energías en construir un edificio propio, con todas las condiciones que la moderna Pedagogía exige, a fin de que pudiera graduarse la enseñanza en un pueblo [que] por su densidad de población tiene intrínseca necesidad de más Educadores y entonces esta Asociación correspondiendo a su gran amor y simpatía a la niñez y al cultivo de las infantiles inteligencias, ayudaría a encauzar dichas aspiraciones hasta que se convirtieran en realidades” (14).

A finales de 1924, antes de partir hacia su nuevo destino en tierras asturianas (15), los vecinos de la comarca le organizaron un homenaje en el Hotel Suizo, de Ortigueira. En el acto estuvieron presentes, entre otros, sus colegas Ramiro Cajide, Horacio Fernández y Constantino Rodríguez Fernández, además de empresarios y autoridades locales, como Serafín Fernández, Baldomero Soto, Leandro Pita Romero, Vicente Sandomingo o Crisanto Casariego. En cuanto a los alumnos, hay que indicar que aquellos que no pudieron asistir le enviaron una carta expresándole su decepción por no poder hacerlo, a la vez que le declaraban su gratitud, manifestándole que “siempre tendremos en la memoria un gran recuerdo, pero un verdadero sentir para Ortigueira, porque no supo apreciar a un profesor que tanto le ha valido a sus hijos: ¡exploradores aquellos, de nuestra infancia! ¡¡ya no vuelven!!”(16).

Una vez que tomó posesión de su puesto en la escuela de Mieres (Asturias), Pérez Yáñez prosiguió con sus proyectores innovadores. Uno de estos fue el de la crianza de gusanos de seda, de los que logró producir unos 2.000 ejemplares de esta especie de insectos lepidópteros que él y sus alumnos acabaron exhibiendo públicamente en la Feria de Muestras de Gijón.

A raíz de esta experiencia y de otras anteriores, Pérez Yáñez preparó un proyecto sobre la necesidad de especializar a los maestros de los pueblos rurales en los temas agrarios. El documento lo presentó en el congreso de maestros que organizaron las Federaciones del Norte y Noroeste de España en Oviedo. En él incluía, además, la petición de que las escuelas rurales debían disponer de sus propios campos de experimentación agrícola. La ponencia fue aprobada por unanimidad y se le trasladó al Ministerio de Instrucción Pública, incidiendo en el texto en que si “el ochenta por ciento de las escuelas nacionales son rurales, se obligue a los maestros en las Escuelas Normales a adquirir los conocimientos precisos para las lecciones prácticas en agricultura, creando ensayos de experimentación anejos a la escuela que tengan este carácter” (17).

Como ya dijimos, a lo largo de su trayectoria profesional José Pérez ofreció múltiples conferencias en colegios, pero también en ateneos y centros culturales, sobre todo tipo de temas socioeducativos. Un interés que le sirvió para que el Consejo Superior de Protección a la Infancia le concediese, en 1927, un premio en metálico y su correspondiente diploma por su acreditada labor pedagógica.

Con el advenimiento de la Guerra Civil, el maestro fue suspendido, desde 1938, de su empleo y sueldo. Y solo a partir de 1943 pudo retomar sus tareas docentes, aunque todavía como maestro sancionado, primero en Carreño (Asturias), y un año más tarde en Palas de Rei (Lugo), a donde fue deportado. Una vez que se le levantó la sanción, solicitó su traslado a una escuela de la sierra de Guadarrama.

José Pérez dejó escrito multitud de artículos sobre los más diversos aspectos de la educación, muchos de ellos publicados en La Voz de Ortigueira. Este fue el caso del titulado A los padres de familia, en donde expuso su visión sobre la educación que los padres le debían dar a sus hijos y la necesidad de que estos les enviasen a la escuela para “ser constantes y honrados trabajadores, única manera de hacerlos hombres útiles para sí y para la sociedad” (18). Tras su traslado a Mieres, siguió divulgando sus ideas en el semanario ortegano, con artículos como el titulado El Liceo Ortegano, en el que reflexiona sobre el hecho de que en Ortigueira “y sus alrededores hay muchas familias [a las] que no les era difícil dar una carrera a sus hijos teniendo a mano el centro docente apropiado, y aunque no se la dieran, porque no todo ha de ser tampoco carreras, tendrían facilidades para capacitarlos en enseñanzas tan importantes como las de la agricultura, la industria y el comercio, que muchas veces sin carrera son carreras y no pequeñas. Así desenvolverían muchos más los medios de vida, no solamente en Ortigueira sino en todo ese Condado” (19). En otro, aparecido bajo el enunciado de Una voz del agro y de la escuela, apuntaba la necesidad de que políticos como Pita Romero debían llevar la voz del campo a donde pudiera ser oída. Con la llegada de la II República, Pérez Yáñez ensalzó las posibilidades que les estaba brindando a los jóvenes el gobierno municipal de Jesús Fojo, al que calificaba de alcalde modelo (20), para que pudiesen acceder a la educación. Y en otro, que encabezó con el título de Las universidades del campo, comentaba las virtudes que lleva aparejada la vida del campo (21).

Tras su jubilación, Pérez Yáñez se retiró a vivir a su Vilalba natal en donde, en 1957, recibió el homenaje de sus alumnos asturianos que le obsequiaron con varios objetos durante un banquete. Inmediatamente después, él tomó la palabra para hacer una disertación sobre su biografía, en la que hizo mención de la creación de la Asociación del Magisterio del Partido Judicial de Ortigueira y del grupo de exploradores, además de la edición de su libro Escribir leyendo y del drama costumbrista O tío Xan e a súa xente, que había interpretado con su troupe de exploradores en agosto de 1918 para recolectar dinero para sus actividades (22).

José Pérez Yáñez falleció en Vilalba el 23 de julio de 1970, a los 84 años de edad.

NOTAS:
1. Pérez Yáñez, J. “Excursión de los exploradores al Barquero”. La Voz de Ortigueira, 21 de junio de 1919.
2. “Teatro de Ortigueira”. La Voz de Ortigueira. 9 de agosto de 1919.
3. Pérez Yáñez, J. “Los exploradores y los árboles”. La Voz de Ortigueira, 9 de agosto de 1919.
4. “De la semana”. La Voz de Ortigueira, febrero de 1920.
5. Las loterías fueron patrocinadas por el comerciante Serafín Fernández.
6. Actas de la sesión ordinaria del día 24 de octubre de 1920. Libro de Actas del Ayuntamiento de Ortigueira. BMO.
7. Acta de la sesión ordinaria del día de 1921. Libro de Actas del Ayuntamiento de Ortigueira. BMO.
8. Acta de la sesión ordinaria del día 1922. Libro de Actas del Ayuntamiento de Ortigueira. BMO.
9. La Equis. “Fiesta del Árbol en Ínsua”. La Voz de Ortigueira, 16 de febrero de 1924.
10. La Voz de Ortigueira, 1 de noviembre de 1924.
11. “Asociación de Maestros del partido”. La Voz de Ortigueira, 3 de agosto de 1918.
12. Ibídem.
13. Pérez, J. “La enseñanza en Cariño”. La Voz de Ortigueira 18 de enero de 1919.
14. Ibídem.
15. Sección Administrativa de Primera Enseñanza de la provincia de La Coruña. A Coruña, 4 de noviembre de 1924.
16. La Voz de Ortigueira, 1 de noviembre de 1924.
17. Pérez Yáñez, J. “Maestro que triunfa”. La Voz de Ortigueira, 2 de agosto de 1930.
18. Pérez Yáñez, J. “A los padres de familia”. La Voz de Ortigueira, mayo de 1920.
19. Pérez Yáñez, J. “El Liceo Ortegano”. La Voz de Ortigueira, 20 de diciembre de 1924.
20. Pérez Yáñez, J. “Una voz del agro y de la escuela”. La Voz de Ortigueira, septiembre de 1932.
21. Pérez Yáñez, J. “Las universidades del campo”. La Voz de Ortigueira, 31 de diciembre de 1932.
22. Suarez Sandomingo, J. M. (2017). Historia del cine y el teatro en la Comarca del Ortegal. Axac Editorial, p. 112.
Suárez Sandomingo, José Manuel
Suárez Sandomingo, José Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


PUBLICIDAD
ACTUALIDAD GALICIADIGITAL
Blog de GaliciaDigital
PROMOCIÓN
PUBLICACIONES
Publicaciones
Publicaciones Amencer
Revista Egap
Obradoiro de Artesania