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Con la música a otra parte

lunes, 15 de enero de 2018
No se sabe muy bien por qué motivo el Ayuntamiento de Lugo ha obligado, como mínimo, a dos locales que tradicionalmente han ofrecido actuaciones en directo a dejar de hacerlo, para regocijo de algún amargado al que aparentemente le estorba la diversión ajena. Los dos casos que conozco de primera mano son el Café del Centro y el Dot+.

Empezando por el final, les diré que el Dot+, el conocido local de la calle Isidro Labrador, se estaba convirtiendo en un punto de referencia en cuanto a actuaciones en vivo, espectáculos y cenas con entretenimiento. No hace demasiado que en la cena de Navidad de la asociación del Senado del Arde Lucus lo pasamos de maravilla allí con un par de cantantes de esos a los que se les nota que además de ganarse la vida con el tema lo disfrutan realmente. Fue una noche inolvidable y, por desgracia, ahora irrepetible.

En cuanto al Café del Centro la cosa tiene más delito, porque hasta donde yo sé el edificio es de los dueños del bajo con lo que difícilmente ha habido denuncias de los vecinos, y para mayor fantasía tienen licencia de café concierto. Antigua, antiquísima de hecho, pero la tienen y según nuestra administración local ya no vale por razones que no tengo muy claras y que supongo que tendrán que argumentar ante Su Señoría, porque si no me equivoco hay denuncia de por medio.

El problema de los locales con actuaciones son las posibles molestias a los vecinos, en eso estamos todos de acuerdo, pero al menos en uno de los dos casos, como pueden comprobar, no hay tales molestias porque no hay tales vecinos así que ya me dirán qué cuernos de motivación se puede tener.

Ciudadanos llevó el tema a Pleno pero fracasó en su intento de que el sentido común imperase. “Dura lex sed lex”, la normativa es tan absurda que obliga a que para dar un concierto, o incluso para un monólogo (que ya me dirán ustedes, ni que fuera a tocar U2) haya que hacer una comunicación previa y los técnicos municipales vayan a comprobar que el local reúne unas condiciones y tal y cual… Vamos que te sacan las ganas de intentarlo.

Por la contra, la Administración en su nube omnipotente de hacer lo que le sale de las narices puede organizar conciertos hasta las tantas saltándose a la torera sus propias normas, al aire libre (difícil de cumplir el aislamiento acústico en la Plaza Inútil, por ejemplo) o en carpas de más que dudosa calidad y gusto. Locales no, aire libre sí. Será que ellos “trabajan para el pueblo” y los demás son unos degenerados que solo quieren pagar sus facturas y las nóminas de los empleados a final de mes y, por supuesto, ganar dinero si es posible, parte del cual se va a las arcas de una administración que parece entrenada para poner piedras en el camino.

Visitar Europa y ver pequeños conciertos en cafés con encanto te da más rabia aún cuando te encuentras con la carrera de obstáculos que hay que superar en Lugo para hacer algo similar. Los que ya tenemos unos añitos y recordamos a Phoebe cantando “Smelly cat” en Central Perk (serie Friends, para los que no lo identifiquen) tenemos que tener en cuenta que en Lugo le pondrían una multa, porque aquí solo es Cultura y Arte lo que la concejala del ramo dice que es Cultura y Arte, y así nos luce el pelo.

En fin, es lo que hay. Matemos a la iniciativa y el apoyo al pequeño artista, que no sea que salga algo bueno de ahí.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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