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¿Es auténtica la Mosquera?

miércoles, 10 de enero de 2018
La imagen más icónica de la Muralla romana de Lugo es, sin duda alguna, la de los “ojos” de la Mosquera. Tanto es así que los logotipos y cualquier representación de la Muralla indefectiblemente se refieren a ese punto del anillo de piedra que heredamos de nuestro pasado. Pero… ¿la Mosquera es auténtica?

Ayer, gracias a una publicación del arquitecto Manuel López Guiti, vi por enésima vez el grabado de 1850 de nuestra Muralla, en que se aprecian claramente los dos pisos que en origen tenían los cubos y que sobrevivieron durante siglos, hasta que el “avance” de la ciudad hizo que se fueran destruyendo, probablemente para usar sus piedras para construir las casas adosadas que se derribaron en los años 70.

Guiti también incluyó en su publicación un plano que nunca había visto, un detalle de un mapa de la zona que está en el Pazo de Tor, y en que se aprecian claramente cuatro juegos de ventanas de al Muralla, uno de ellos algo derruido lo que en mi opinión parece reflejar el gusto por el detalle del autor, que probablemente plasmó la realidad de su momento.

Tanto en el grabado del siglo XIX como en el plano los cubos tienen tres vanos, uno central y otro a cada lado de éste. Puede que hubiera otros dos, completando el cubo con cinco arcos pero eso ya es una teoría más que un hecho.

El caso es que la Mosquera presenta un frente diferente, con solamente dos arcos simétricos, es decir que no se corresponden ni con el grabado ni con el plano del Pazo de Tor. El punto central del cubo, en lugar de tener un hueco como parecería lógico tiene uno de los apoyos de los arcos y eso no parece tener mucho sentido.

La Muralla de Lugo fue construida siguiendo las indicaciones de Lucio Vitruvio Polion, el famoso arquitecto romano. En su libro primero, capítulo quinto, dice cómo se han de construir las murallas y torres. Sobre estas últimas afirma que han de ser circulares o poligonales para que los arietes no las destruyan con facilidad. También dice que “las torres deben elevarse por encima de los muros, con el fin de que desde las torres, a derecha y a izquierda, los enemigos puedan ser heridos desde ambos lados con armas arrojadizas, cuando intenten acercarse violentamente a la muralla”. Interesantísimo el libro, la verdad, aunque en la somera lectura que hice no me aclara cómo han de disponerse las ventanas de las torres, solo que han de permitir acceso a los laterales lo que se cumple con ambas disposiciones, de cuatro o cinco vanos.

Las fotografías antiguas de Lugo nos dicen que la Mosquera “siempre” fue así, pero francamente tras visitar el palacio de Knossos, que es una estafa monumental, u otras ruinas famosas en las que se puede ver claramente el hormigón y la mano de la maquinaria moderna vayan ustedes a saber lo que es auténtico y lo que no. Si mis sospechas son correctas, lo lógico es que la Mosquera fuera “reconstruida” entre la fecha del grabado (1.850) y las primeras fotografías, a principios del siglo XX, lo que nos deja aproximadamente cincuenta años de margen.

Es un tema singular, simbólico, aunque siendo sinceros su importancia es relativa. El hecho de que la Mosquera sea el único vestigio de la doble altura que en su día tuvieron las torres de la Muralla la hace única, por falsa que pudiera ser, pero al menos me gustaría que algún experto lo aclarase. Por curiosidad simplemente.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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