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Sobre los siete errores morales graves, VII

viernes, 01 de diciembre de 2017
La riqueza material de una civilización se basa en que la mayoría de individuos y colectivos tengan una ética teórica lo más correcta posible, y una moral práctica lo más adecuada y correcta posible. Si una sociedad-civilización-cultura-pueblo va perdiendo una ética y moral correcta, irá metiéndose poco a poco en una serie crisis de muchas clases y tipos, entre otras las sociales, económicas, políticas, culturales, etc... De ahí la enorme necesidad, que los pueblos, colectivos, individuos empiecen a reflexionar sobre los que durante siglos se han denominado pecados capitales, ahora podríamos nominarlos como errores morales graves o hábitos erróneos morales graves.

Como modesto escritor-pensador, estos temas me superan, pero al mismo tiempo, creo que apenas nadie lo hace en la prensa literaria de mi sociedad-país, y quizás, aunque no tenga demasiada trascendencia es mi obligación insertar al menos algunas cuestiones, algunas preguntas, algunas posibilidades y que el lector/a añada sus comentarios y perfeccione el artículo.

De todas formas, las ideas generaciones y abstractas, después aplicarlas a cada casa concreto, es muy difícil, y tiene cada individuo que materializarlo-cristalizarlo. Planteado de otra manera, dónde el término medio, ni creo que Aristóteles lo sabría en todas las ocasiones, y más en las ponderaciones generales y abstractas. Escribir sobre estos temas, que todo el mundo estará de acuerdo, es una temeridad, más para este escribidor con las deficiencias cognoscitivas y conceptuales en estos temas, que son inmensos, y que nunca se terminan de perfilar.

- Tradicionalmente la envidia se ha definido-descrito como el deseo desordenado del bien o de la felicidad del otro. Materializándose la envidia, en multitud de aspectos. No es que una persona tenga deseos de algo, que sea legal y moral, y él o ella intente con medios legales y morales tenerlo. Sino que percibes que alguien ha obtenido algo bueno de forma legal y moral, y tú, le deseas el mal, el mal por tener dicha cosa o realidad o característica o potencia o virtud.

Se puede envidiar cualquier cosa y cualquier característica.

Pero como toda aptitud-actitud-hábito-vicio psicológico moral malo y negativo, se combina con otros negativos y perniciosos. Es más, demasiadas veces, la envidia nace por una razón-motivo-causa, en un individuo sobre otro, de un colectivo sobre otro, de una ideología sobre otra, y esto se combina, incluso conscientemente se crea una novela-relato-historia, para engañar y engañarse y camuflar y camuflarse el motivo esencial que es la envidia. Y al cabo del tiempo, ni el mismo sujeto que sufre la envidia, sabe el qué y el por qué, de dónde nace que es puramente envidia. Pero ya se ha ido transformando en otras razones, ha ido buscando la confrontación, y ésta por otras razones, etc...

La envidia es darse cuenta, que otra persona, vive supuestamente mejor, o tiene alguna característica que tú no tienes o no crees tener, o más estudios, o más éxito en cualquier campo…

La envidia se combate interiormente, de muchos modos y maneras, uno, es saber, que nadie es el hombre o la mujer cien, de cientos de características y variables y valores humanos, unos tienen y destacan más en unos, y otros en otros. Todo el mundo tiene sus grandezas y sus miserias, por tanto, no debes envidias malsanamente nada de nadie. Si tú quieres algo que el otro tiene, inténtalo tener de forma legal y moral, con tu trabajo y estudio y con una ética correcta.

Siempre no se olvide, el sacrosanto principio, que no intervengas, si no es absolutamente necesario en los asuntos de los demás, segundo, que un juicio hay que oír a las dos partes, no solo a una, y quizás, a muchos testigos, y no solo a unos.

- Los antiguos decían, Fray Luis de Granada, que este es un hábito o vicio que más extendido está, sea en cortes o en palacios, sea en casas de vecinos, hoy diríamos lo mismo, sea en parlamentos y empresas públicas y privadas, sea en comunidades de vecinos, sea en las familias, en sentido amplio.

Pero el problema de hoy, es que en siglos y generaciones anteriores, al menos teóricamente, los errores morales graves, eran aceptados teóricamente por la inmensa mayoría de la población, pero hoy, hoy en cambio, la mayoría de la población no conoce-sabe, que existen morales graves, aunque no se les dé la noción de pecados capitales, y que en estos podemos caer, usted y yo, usted en unos y yo en otros, y que esto complica las relaciones humanas, a y en todos los ámbitos, sean familiares de varias familias por un núcleo, sean en los lugares de trabajo, sean en las escuelas y centros escolares, sean en las fábricas y empresas, sean en las comunidades de vecinos, sean entre organizaciones sindicales y políticas, en parlamentos, en la sociedad, en el país, en el Estado, entre culturas, ideologías, etc...

Y cómo no sabemos que existen errores o hábitos psicomorales o psicoéticos, no conocemos teóricamente, tampoco los combatimos, dentro de nosotros, ni fuera de nosotros. Creemos, que “lo que pensamos y sentimos es correcto, aunque sea incorrecto”.

- Repetimos que si usted desea algo, y ese algo es legal y moral, y usted con su trabajo, sus estudios, su esfuerzo intenta conseguirlo, eso no es envidia. Si usted al mismo tiempo que desea eso, si otra persona tiene esa misma cosa, usted no le desea ningún mal porque el otro tenga ese bien, ni usted sufre porque el otro tenga ese bien y usted no lo tenga… sino, simplemente usted, de forma legal y moral, quiere tener el mismo bien. Si usted desea ser médico, y lo intenta de forma legal y moral, y porque otra persona es médico, no le desea ningún mal, sino que se alegra que la otra persona sea eso, y usted lo intenta, eso no es caer en el error grave de la envidia.

Lo que sucede es que muchas envidias, no son totalmente conscientes para el que las padece, sino son inconscientes o semiconscientes. Y por tanto obran en el individuo, en unos se materializa en unas cosas y en otros, en otras, en unos contra unas personas, en otros contra otras. Y no es capaz de ver-percibir-conceptualizar que es una envidia, que es un error moral grave. Y lo que ocurre es que una envidia de décadas, se ha transformado en otras cuestiones, ya pueden existir envidia más odio, envidia más maledicencia, envidia más otros males y hábitos morales incorrectos.
Caminero, Jmm
Caminero, Jmm


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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