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Mi nieta Blanca nacida en Barcelona

lunes, 30 de octubre de 2017
Tengo demasiadas raíces en Cataluña que me llevan a estar muy pendiente de lo que allí está sucediendo. Además, soy español desde mi condición inequívoca y orgullosa de gallego, mariñano y mindoniense. Tengo una trayectoria larga y pública de servicio a mi país y sus ciudadanos. Me he ganado el derecho a opinar y exigir sobre el denominado "proceso" catalán.

Soy nieto de un barcelonés cuya madre era de Sant Feliu de Guixols. Mi padre fue Director Gerente del Complejo Hospitalario "Vall de Hebrón". Tuve la fortuna de formarme como médico especialista en Medicina del Trabajo y Gestión de Servicios para la Asistencia Sanitaria en Barcelona. Fui el director de Hospital más joven de España -1975- gestionando el Hospital más grande de España -Hospital General de "Vall de Hebrón".

Pero pasó el tiempo. Nuestros antecesores: Mosquera. Mata. Aldecoa. Eguillor, se marcharon al infinito dejándonos un país donde trabajaron, crearon y lucharon por la libertad y la dignidad, herencia ejemplarizante.

Fruto del presente son mis hijos. Mitad gallegos, mitad vascos, pero españoles por convicción y cultura, con una presencia formativa en esa gran Barcelona que era cosmopolita y acogedora ciudad Olímpica que cantaron las grandes voces de Montserrat Caballé y Freddie Mercury, auténtico himno para quienes sepan apreciar el mestizaje cultural que nos hizo un gran pueblo desde el Mare Nostrum. No me imagino a Picasso, Dalí, Ausias March, Balmes o Cambó, participando en la circense asonada de este otoño.

Precisamente, por mi amigo el Dr. De Unzueta Merino, hijo de españoles nacidos a orillas del Cantábrico, por mi amigo el Dr. Torres Cuesta, hijo de valencianos y con familia políglota, pero especialmente por Blanca Mosquera Aldecoa, Miguel Cervilla y Blanca Cervilla Mosquera, no cejaré en mi empeño de reclamar y trabajar para que Cataluña recupere el seny, el orden Constitucional, la solidaridad con tierras y gentes de España, el orgullo de la Hispanidad y la verdad histórica.

Todos somos catalanes en la medida que estamos hablando de un trozo de nuestra Hispania, algo indispensable para conformar nuestro ser como pueblo y nación. Por cuestiones así, hay que sumar, olvidar otras diatribas más pequeñas, ganar las próximas elecciones del 21-D, como un día hicimos en Álava, socialistas, conservadores y foralistas, cuestión que puso nuevo capítulo en la esperanza de los españoles, dentro y fuera de aquella Euskadi famosa en las páginas de los sucesos.

Se lo debo a mis hijos, al honor de mis apellidos, al futuro de mis nietos, a la identidad de todos los niños de hoy, ciudadanos del mañana.
Mosquera Mata, Pablo A.
Mosquera Mata, Pablo A.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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