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Borja Quiza Martínez

jueves, 26 de octubre de 2017
Borja Quiza Martínez,
el baritono ortegano de la voz portentosa

Como muchos de los orteganos saben, Borja Quiza es un barítono que nació en Ladrido en 1982, pero lo que muchos no saben es que también es un excelente tirador de esgrima. Así pues, aquí vamos a tratar desvelar algunos de los recovecos de la vida de este gran artista que, siempre que puede, reivindica sus raíces.

El nieto de Pepe de Antonia se trasladó con sus padres a la capital de la provincia cuando todavía era muy joven. Allí estudió toda su formación hasta licenciarse en informática en la UNED. A la par de sus estudios, empezó a cantar, primero en el coro municipal, de forma aficionada, para después pasar a formar parte del exquisito coro Voces Blancas de la Orquesta Sinfónica de Galicia. Sus excelentes cualidades para el canto le llevaron continuar su formación en el Conservatorio de Vigo de la mano de la gran soprano Teresa Novoa. Tras estos primeros estudios, Borja viajó hasta Madrid donde se matriculó en la Escuela Superior de Canto. Gracias a sus grandes aptitudes, logró una bolsa de formación en 2006 con la que pudo completar su instrucción en la Academia Santa Cecilia de la capital italiana, bajo las órdenes de reconocidos profesores internacionales como Renata Scotto, Bruno Cagli o Césare Scarto. También hay que destacar el último y actual maestro, el más importante para él, el tenor argentino Daniel Muñoz.

Entre sus estudios y sus actuaciones, Borja también se inició en el arte de los lances de esgrima, aunque no para batirse en duelos mortales con sus oponentes, sino tan solo para liberar adrenalina y conquistar algún concurso. De hecho, llegó a ser subcampeón de España junior en la modalidad de florete por equipos, y en la temporada 2016/17 se ha proclamado subcampeón gallego de espada.
Borja tiene una gran capacidad para entregarse a su trabajo. Él se reconoce “hiperactivo de siempre. Duermo 4 o 5 horas. Aunque quede un poco extraño decirlo, tengo un coeficiente intelectual de superdotado y me encanta saber de todo”. Saber de todo y saber exponerlo con su poderosa voz le permite, en muchas ocasiones, convertirse en el centro de atención de cualquier coloquio, algo que causa verdadera admiración en los demás.

Pero su destino estaba marcado, y este no estaba ni en el ámbito de la informática ni del deporte de la esgrima, sino en el del bel canto. Así que, tras agotar sus posibilidades en el apartado amateur, dio el salto al profesionalismo como intérprete tanto de óperas como de zarzuelas. Y obra tras obra se ha ido ganando el respeto del público, de los compañeros de profesión, y, como no, también de los críticos, que reconocen en él a un barítono lírico de talla internacional con mucha carrera por delante. Una situación que, como el mismo dice, “ahora ya no soy tan lírico”, ya que al ir madurando sus cuerdas vocales, sus tonos también han ido cambiando a nuevas posibilidades.

Su aspecto actual de hípster se debe más a una búsqueda de una apariencia más madura que al seguimiento de una moda pasajera. Una imagen con la que busca optar a más y mejores trabajos profesionales, pero esto no quiere decir que durante todo este tiempo no haya conseguido premios importantes. Borja Quiza ya ha sido galardonado en el año 2009 como el mejor cantante lírico por Ópera Actual, y, ese mismo año, estrenó la película, Don Giovanni, de Carlos Saura, en la que él interpreta el papel protagonista. Al año siguiente, volvió a ser reconocido como mejor intérprete de zarzuela, recibiendo por ello el Premio Lírico Teatro Campoamor de Oviedo.

Estos y otros reconocimientos a su trayectoria y a sus múltiples actuaciones han hecho que tuviese que desplazarse ininterrumpidamente a Madrid desde el año 2003, donde fijó su residencia, hasta que en el 2012 regresó a vivir a A Coruña.

Entre sus múltiples papeles, Quiza ha interpretado los de Fígaro de El Barbero de Sevilla, de Rossini; Guglielmo de Così fan tutte, de Mozart; el Papageno de la La flauta mágica, también del genial alemán, o Marcello de La Bohème, de Puccini. Pero también ha intervenido en Otelo, de Verdi, Don Pascuale, de Donizzeti; Madame Butterfly, de Puccini, entre otras muchas óperas. Como ya dijimos, también es un cantante del género lírico español por antonomasia, la zarzuela. En ella ha actuado en piezas tan destacadas como La revoltosa, El barberillo de Lavapiés o La del manojo de rosas. De todo este amplio repertorio de obras, su papel preferido es el de Fígaro, ya que, según comenta, es el que mejor se adapta en estos momentos a su personalidad. En un futuro no demasiado lejano, también quisiera probar a cantar Iago de Otello: “Es el más malo de todos los malos”.

Las obras a las que hemos hecho alusión las ha escenificado en las salas operísticas más famosas del mundo, como son el la Ópera de Firenza de Florencia, la Festival Belcanto de Knowlton (Montreal), la New Israeli Opera de Tel Avi, la Accademia Nazionale di Santa Cecilia de Roma, el Carlo Felice de Génova, o La Fenice de Venecia, cuya sala dice que posee una acústica fantástica para el bel canto, además de una gran belleza arquitectónica interior y exterior, así como también le gusta la de Israel, inaugurada en 1994. Pero como a todos los artistas, todavía le quedan plazas por conquistar, como puede ser el Teatro Colón, de Buenos Aires.

En España, además de en el magnífico Teatro Real madrileño a donde acude con cierta asiduidad, también ha actuado en el Kursaal, en San Sebastián, el Teatro de la Maestranza de Sevilla, el Gayarre de Pamplona, el Arriaga y el Euskalduna de Bilbao, el Palau de les Arts de Valencia o el Campoamor de Oviedo. Y, en Galicia, ha dado conciertos en el Teatro Colón y en el Palacio de la Ópera, ambos en A Coruña, ciudad que cuenta además con el Festival de Ópera más antiguo de España, un dato que pocos saben, a pesar de que son ya más de 50 años los que tiene a sus espaldas. En él, tuvo su primera oportunidad de brillar la entonces joven promesa del mundo lírico: Borja Quiza, en un momento que nadie le conocía ni se molestaba en hacerlo. El festival herculino está muy prestigiado en el mundillo lírico, lo que le permite que, en ocasiones, se estrenen algunas obras antes que en otros teatros más nombrados como el Real de Madrid o el Liceo de Barcelona.

De la vida personal del ortegano hay que apuntar que está casado con la bailarina de danza española Verónica Torres, que es, a su vez, la directora del Centro Artístico Galemúsica, un centro enclavado la céntrica zona de San Pedro de Mezonzo, y que nació con la intención de ofrecer una formación artística integral: danza, música, teatro, artes plásticas, etc. a jóvenes y adultos. Ambos artistas, Borja y Verónica, son padres de dos hijas, Daniela y Valentina, que ven en sus progenitores un ejemplo a seguir tanto en el campo personal como profesional.

Entre las aficiones de Borja está la cocina, donde intenta fusionar las recetas italianas -que aprendió durante su estancia en el país de la pasta- con las preparaciones que le enseñó su abuela de Ladrido. Una de sus especialidades más sobresalientes es la pasta con marisco.

Durante todo el año, Quiza tiene que hacer muchas veces la maleta y pasar muchas horas en los aeropuertos, dos vicisitudes necesarias para acudir allí donde lo convocan, pero que él personalmente no tolera de buen grado. Entre sus virtudes, él destaca su constancia, aunque esta, para su madre, es más bien un defecto, pues, según ella, es más que nada obstinación. Mientras que, para él, su mayor pecado es su perfeccionismo, algo que, según revela, para los que están a su lado es algo estresante.

Se reconoce un padrazo, y desearía disponer de más tiempo para poder pasarlo con sus hijas. Aunque gracias a Skype y a Face Time, su proximidad es mayor y la distancia se hace más soportable. Su mayor fan en la actualidad es su hija Daniela, capaz de permanecer sentada más de tres horas viéndole en una ópera o desplazarse al teatro en que canta su padre, como fue el caso del de Sevilla, cuando este interpretó La Cenerentola, de Rossini, en que pudo acomodarse en una zona reservada para personalidades, donde también estuvieron la duquesa de Alba y Alfonso Díaz. La visión de una niña tan pequeña en un lugar tan selecto sorprendió tanto a ambos que no pudieron de acercarse hasta ella, y Daniela, sin ningún tipo de miramiento, les dijo, “Mi padre es el que canta”. Alfonso se quedó tan impresionado de su desparpajo que, tras terminar la función, acudieron a los camerinos llevando a Daniela en brazos. Su padre ya ve en ella su continuidad artística, algo que queda avalado igualmente por sus peticiones a los Reyes de Oriente: tres disfraces y un guiñol de marionetas, a lo que le une el hecho de desear de estar siempre presente cuando estudia o ensaya.

Y es que Borja tiene muchas obras que preparar. Tan solo en 2015, cantó en Barcelona, en Sevilla, en A Coruña, donde interpretó La Flauta mágica, de Mozart, y en la última hoja del almanaque de aquel año quedaron señalados con una marca muy especial los días 27 y 28, en que estuvo en el Teatro Colón protagonizando Cool swing, a night with Borja Quiza, un gran espectáculo en el que intervienen 32 músicos y 6 bailarinas, y que el mismo califica como “una big band y orquesta de cuerda como las de los grandes conciertos de Sinatra. Es música americana de los cuarenta y cincuenta con arreglos originales”.

Ha trabajado con muchos de los mejores directores de orquesta del mundo, entre los que cabe destacar: Jurowski, López Cobos, Nagaro, Petrenko, Zedda, Grazzioli, Allemandi, …Y como no, también ha participado en las producciones de los directores de escena como Martone, Michieletto, Font, Abbado, Sagi, Grinda o Pasqual, entre otros muchos...

En 2016 interpretó el papel de Zurga, en Los pescadores de perlas, de Bizet, en versión concierto, en el Teatro Afundación, de Vigo. Esta producción estuvo avalada por la Real Filharmonía de Galicia y Amigos de la Ópera de Vigo.

Su gran sueño es llegar a poder seguir viviendo de la música hasta que cumpla los 70 años, y como la tierra le tira, también desea tener una casa en Ortigueira. Y algunos pasos va dando hacia ese objetivo: unas veces presentándose con alguna de las variadas fórmulas de su repertorio artístico, y otras como un hijo de la tierra que recoge los testigos que le ofrecen sus paisanos, como ocurrió en el año 2009 cuando se convirtió en el pregonero de las fiestas patronales de Santa Marta.

Para saber más:
Otros papeles operísticos que ha representado son: Conde de Almaviva, de Le Nozze di Figaro (Mozart); Dandini, de La Cenerentola (Rossini); Belcore, de L'Elisir d'Amore (Donizetti); Dott. Malatesta, de Don Pasquale (Donizetti); Enrico, de Il campanello (Donizetti); Sharpless, de Madame Butterfly (Puccini); Zurga, de Le Pêscheurs de Perles (Bizet); Mercutio, de Romeo et Juliette (Gounod); Pelleas, de Pelleas et Melisande (Debussy); Ramiro, de L`Heure Espagnole (Ravel); Billy Budd (Benjamin Britten); Un avvertimento ai gelosi (Manuel García).
Así mismo, ha intervenido en las zarzuelas de La verbena de la Paloma, La revoltosa, El barberillo de Lavapiés, La del manojo de rosas, La viejecita, La viuda alegre, La canción del olvido, La corte de Faraón, Maruxa.
Por último, en su relación de actividad concertística, destacan obras como Carmina Burana de Orff, La pasión según San Mateo de Bach, Messa di Gloria de Puccini, Requiem de Mozart o Rüchkertlieder de Mahler.
Suárez Sandomingo, José Manuel
Suárez Sandomingo, José Manuel


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