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Los terroristas atacan Galicia

lunes, 16 de octubre de 2017
No son pirómanos ni son enfermos; son terroristas. Crean terror así que no tienen otro nombre y lo repito: son terroristas que atentan contra nuestra tierra y nuestro futuro medioambiental, contra nuestros bosques, contra nuestro pulmón verde, contra nuestra gente, contra nuestra tranquilidad, contra nuestra Galicia. Han matado ya a dos personas en Nigrán y otra en Carballeda de Avia, y quién sabe cómo acabará esto.

No es posible pensar que esto haya sido casual. No puede ser que coincidan tantos focos en tantos sitios, en el peor momento posible, cuando una anormal ola de calor a mediados de octubre nos tiene a todos sudando la gota gorda, y el día en que los restos de un tornado o lo que demonios sea nos trae vientos cálidos que expanden el fuego de la forma más terriblemente eficaz posible. Planeándolo no habría salido mejor… si es que no ha sido así.

Aldeas, pueblos y ciudades están sitiadas por el fuego, con vecinos desalojados de sus casas, y los servicios de emergencias están saturados… Un amigo que trabaja en alertas me envió una foto que me puso los pelos de punta, de su vehículo atravesando una carretera incendiada. El caos se adueña de todo porque si hay algo que aterra a cualquiera es el fuego, que lo destruye todo a su paso.

Y en medio de este desbarajuste me pasma leer que la bilis política aflora. Nada de culpar a los hijos de puta que han quemado nuestros bosques, sino largos párrafos en que se dicen falsedades como que la nueva ley de montes permite construir pisos en los terrenos quemados, o que la culpa de todo la tiene la Xunta. Ni una palabra de los incendiarios, que se ve que pasaban por allí y no tienen nada que ver con el asunto. Vamos por partes.

En el tema de la recalificación de terrenos hay que estar a lo que dice la ley. Interesadamente se ha tergiversado su texto, que en el artículo 50 dice claramente que durante 30 años no se podrá recalificar un terreno quemado con muy contadas excepciones como que ya estuviera aprobado dicho cambio o que haya razones de utilidad pública. Como esto sigue siendo España somos desconfiados por naturaleza y eso de las “razones de utilidad pública” suena fatal, pero la explicación es sencilla: imaginen que ustedes tienen un terreno por el que se anuncia que va a pasar una autovía y a su familia le hacen la puñeta… pues solo tiene que plantarle fuego y no se podría cambiar el uso durante tres décadas. De ahí esa previsión, para evitar picaresca (que nos conocemos) y no, no vale usar esa excepción para hacer pisos o centros comerciales.

En cuanto a la culpa, qué quieren que les diga, a mí me cuesta mucho trabajo responsabilizar a la administración de lo que hacen los particulares. Los violadores son los culpables de las violaciones, independientemente de la ropa que lleve la víctima o de si había o no había policías cerca. Los terroristas son los culpables de los atentados, siendo irrelevante para esa sentencia que las cámaras de seguridad funcionen o que los arcos de detección de metales cumplan su cometido. De igual forma los incendios provocados son culpa de quienes los provocan.

La cuestión no está en quién es el culpable de los incendios, que es obvio que son los terroristas, sino en si los efectos se hubieran podido paliar relativamente de estar preparados.

Evidentemente hay cuestiones de previsión, sí. Aunque con esta sequía, el viento y el calor dudo mucho que funcionase cualquier medida eso no es excusa para que no estén las cosas como deben. Es cierto que hablar de que no hay cortafuegos es una imbecilidad si tenemos en cuenta que las llamas han saltado el mismísimo río Miño, el mayor cortafuegos natural de Galicia, pero una cosa es que no hubieran funcionado y otra que no estén en estado de revista. Lo primero es una desgracia, lo segundo una negligencia.

La Xunta no ha tomado las debidas precauciones a la vista del clima. Hace unos días nos decía Feijoo que despedir cuatrocientos y pico brigadistas no influiría y miren la que hay liada. Viendo la que está cayendo lo suyo habría sido extremar las previsiones porque despedir retenes contraincendios con este clima y sabiendo que venía viento fuerte es como esas comunidades de vecinos que apagan la calefacción central en junio aunque esté helando porque está acordado en junta, una tontería. Bueno, en este caso algo más grave que una tontería. Los únicos culpables son los incendiarios (insisto) pero sí es cierto que hay una responsabilidad más amplia sobre las consecuencias de lo que ocurre.

Se puede criticar la labor del gobierno, para eso estamos los ciudadanos, pero sin caer en la política rastrera. Primero necesitamos tener claro que la culpa del incendio es del incendiario (sí, sé que me repito pero veo que hay quien no lo acaba de pillar), después hacen falta datos fiables de lo que ha pasado… y luego ya hablamos. Ahora no es el momento de hacer balance sino de arrimar el hombro si nos dicen qué podemos hacer, que tampoco es fácil porque para enfrentarse a un incendio no vale la buena voluntad, hay que saber dónde te metes.

Por último, permitan que toque otro palo, el de los bulos. Que si han visto una furgoneta negra, que si hay motoristas con bidones de gasolina… Entiendo que hay gente que difunde esto con buena voluntad, pero hay que ser muy prudentes porque se puede estar haciendo precisamente lo que los terroristas quieren, crear un estado de psicosis y de histeria colectiva. Recuerden lo de siempre, comprobar fuentes fiables, medios de comunicación de prestigio, abran las webs de La Voz de Galicia, El Progreso o la TVG (esta última para ver las novedades de Serramoura porque de los incendios ni pío en la página, aunque sí en la tele), y no difundan noticias no fiables. Por cierto, sería buena cosa que fiscalía investigue a los gilipollas que se divierten inventándoselas porque eso sí hace bastante más daño que unos tíos con guiñoles o las opiniones de cuatro descerebrados a los que se les calienta la boca.

Escribo esto de madrugada, con cenizas entrando por la ventana, y preocupado porque mi Galicia parece el infierno de Dante. Mañana veremos grandes palabras, fotos escalofriantes y declaraciones rimbombantes… pero mientras los montes sigan abandonados, las aldeas continúen desiertas, y los cabrones puedan acceder a mecheros la cosa no va a mejorar. Y eso no es cosa únicamente de un Gobierno sino de toda una Sociedad.

Se me saltan las lágrimas, literalmente, y no creo que sea por el humo. Es porque mi tierra arde a manos de terroristas.

Anexo:
Texto del artículo 50 de la vigente Ley de Montes:
«1. Las comunidades autónomas deberán garantizar las condiciones para la restauración de los terrenos forestales incendiados, y queda prohibido:
a) El cambio de uso forestal al menos durante 30 años.
b) Toda actividad incompatible con la regeneración de la cubierta vegetal, durante el periodo que determine la legislación autonómica.
Con carácter singular, las comunidades autónomas podrán acordar excepciones a estas prohibiciones siempre que, con anterioridad al incendio forestal, el cambio de uso estuviera previsto en:
a) Un instrumento de planeamiento previamente aprobado.
b) Un instrumento de planeamiento pendiente de aprobación, si ya hubiera sido objeto de evaluación ambiental favorable o, de no ser esta exigible, si ya hubiera sido sometido al trámite de información pública.
c) Una directriz de política agroforestal que contemple el uso agrario o ganadero extensivo de montes no arbolados en estado de abandono.
Asimismo, con carácter excepcional las comunidades autónomas podrán acordar el cambio de uso forestal cuando concurran razones imperiosas de interés público de primer orden que deberán ser apreciadas mediante ley, siempre que se adopten las medidas compensatorias necesarias que permitan recuperar una superficie forestal equivalente a la quemada. Tales medidas compensatorias deberán identificarse con anterioridad al cambio de uso en la propia ley junto con la procedencia del cambio de uso.
En el caso de que esas razones imperiosas de primer orden correspondan a un interés general de la Nación, será la ley estatal la que determine la necesidad del cambio de uso forestal, en los supuestos y con las condiciones indicadas en el párrafo anterior.
En ningún caso procederá apreciar esta excepción respecto de montes catalogados.»
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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