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Despacito, vete por Lugo despacito...

martes, 03 de octubre de 2017
La aplicación de la limitación de velocidad a 30 kilómetros por hora en Lugo se extiende de la Ronda de la Muralla a dos vías importantes: Ramón Ferreiro y Rodríguez Mourelo (más conocida como “los tilos”).

Antes de nada hay que aclarar un error de concepto bastante común que es llamar a esto “zona 30”, lo cual es inexacto, porque en las verdaderas zonas 30 el peatón tiene preferencia. Son áreas en que se supone que se puede circular de varias formas pero en que el que va en un vehículo ha de ceder la prioridad al que va andando.

Aclarado esto, hay que decir que lo primero que llama la atención es el momento elegido para llevar a cabo esta medida. Justo cuando se monta el ferial se pinta esta limitación, quizá para que cuando se retiren los puestos de venta y las barracas haya una apariencia de “esto ya estaba así”. Es una táctica que se usa habitualmente en ciertos sectores, en que se suben precios en verano para aprovechar el tirón turístico pero también para que cuando los “habituales” regresen se los encuentren ya cambiados y les llame menos la atención.

Soy partidario de las limitaciones de velocidad, pero con las que están desarrollando me pasa como con la ley del tabaco que se aprobó en su momento en dos fases, que me pareció una tontería porque obligó a mucha gente a hacer un despilfarro de dinero: primero te gastabas una pasta en adaptar el local y al poco tiempo no valía de nada porque prohibían fumar en todas partes, lo que se tenía que haber hecho desde el primer momento. Aquí pasa un poco lo mismo, o se lleva esto a cabo a plazos para intentar lograr dar una imagen de que se hace algo para tapar la parálisis que vive Lugo en todos los sentidos desde hace ya una temporadita, o simplemente es que no tienen valor para hacer esto de una tacada. En cualquier caso es ridículo.

¿Qué lógica tiene que te obliguen a circular a 30 kilómetros por hora por vías amplias, con dos carriles, bien señalizadas y que además son arterias vitales de la ciudad mientras por auténticas corredoiras puedes ir a 50? ¿Qué sentido tiene que salgas de una limitación a 30 en la Ronda y puedas lanzarte a 50 por la calle Isaac Díaz Pardo (la que conecta Recatelo con el parque, para que me entiendan) arriesgándote a cargarte la mitad de los retrovisores de los coches mal aparcados que siempre están allí con el consentimiento municipal?

La medida tiene su sentido, pero lo pierde cuando vemos que solo se toma este asunto como una cuestión puntual, que se reduce a unas pocas calles por importantes que éstas sean. La limitación de velocidad ha de ser estudiada, pero también global. Quizá 30 no es la velocidad adecuada porque en primera el coche va muy revolucionado y en segunda demasiado suelto, pero en cualquier caso tal y como se hace es una arbitrariedad.

Para mí que, como dije antes, es para tener alguna cinta que cortar.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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