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Cómo está afectando la crisis de los estibadores a los precios de las viviendas en Galicia

viernes, 15 de septiembre de 2017
La crisis de la estiba se convierte en un mazazo para la economía de la zona
La economía en la zona de Vigo y alrededores ha empezado a resentirse por el conflicto de la estiba y este problema ha comenzado a afectar a la recuperación del ladrillo.

El total de operaciones en Galicia se redujo en más de un 13% en comparación con abril de 2016, lo que supone casi cinco puntos más que el 8,6% de la caída de la media estatal. Si quieres ampliar más datos sobre el mercado de compraventa de casas en Galicia y la evolución de este sector puedes ver precios en Trovimap.

La crisis en toda Galicia no ha llegado a disiparse, pero ahora los datos del Instituto Nacional de Estadística confirman que la recuperación, sobre todo del sector inmobiliario, no acaba de llegar.

Por el momento, el único dato positivo es el aumento de la compra de viviendas de segunda mano. Según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística de las 1.133 compraventas de viviendas realizadas en abril en la comunidad, solo 302 (apenas el 26%) se corresponden con inmuebles nuevos.

El origen del conflicto
El oficio de estibador es considerado un oficio tradicional. Desde antiguo el comercio marítimo siempre se ha considerado un punto estratégico para todas las naciones y siempre ha contado con personal especializado. Este personal, encargado de cargar y descargar los barcos, también se encarga de distribuir la mercancía por el barco de tal manera que se garantice un viaje seguro y ocupe el menor espacio posible.

El trabajo de los estibadores debe tener en cuenta el peso y la altura de los contenedores que transportan los barcos para colocar la carga perfectamente a fin de evitar un desplazamiento de carga que podría acarrear consecuencias fatales como un naufragio.

En el pasado, el trabajo de estibador requería de un gran esfuerzo físico para mover las cargas pero, en la actualidad, el uso de grúas y maquinaria de todo tipo facilita el proceso de carga y descarga de los barcos. A pesar de estos avances, los estibadores siguen desempeñando una importantísima labor en la cadena de suministro por vía marítima.

Según datos publicados por ElPais.com, en la actualidad España cuenta con 46 puertos en los que trabajan cerca de 6.100 estibadores, aunque la carga y descarga está muy concentrada en los puertos con mayor tráfico de mercancías.

Algeciras cuenta con 1.500 estibadores, Valencia 1.300, Barcelona cerca de 1.000 y las Palmas algo más de 450. El transporte marítimo se lleva la palma en cuanto a toneladas transportadas en nuestro país, de hecho, el año pasado los puertos españoles movieron 15 millones de contenedores, todo un récord con respecto a épocas anteriores.

El conflicto del sector arrancó cuando el Gobierno anunció la liberación del sector, una reforma pendiente desde el 2014. El Gobierno rompió el monopolio de la contratación de trabajadores y el establecimiento de empresas.

Hasta el momento, para descargar cualquier tipo de mercancía las empresas estaban obligadas a pertenecer a la SAGEP (Sociedad Anónima de Gestión de Estibadores Portuarios). Con esta nueva normativa se pretende acabar con el monopolio de la estiba dando entrada a la competencia, lo que mejoraría los precios y haría cumplir la actual y vigente normativa europea. En caso de incumplimiento, deriva en una multa millonaria diaria (tal y como se ha publicado en diferentes medios a través de la sentencia emitida por la UE al gobierno español).

La reforma de la Ley de febrero no se aprobó por el Congreso, en marzo se rechazó otra propuesta en la misma línea y, finalmente, en mayo el Gobierno con el apoyo de PNV, Ciudadanos y PDeCAT, consiguió sacar adelante su propuesta de reforma. Pero se dejaba para un acuerdo posterior los puntos más delicados de la reforma de la estiba como son los puntos referentes a la subrogación de los trabajadores que debían ser negociados entre los representantes sindicales y las empresas.

El conflicto se ha ido enquistando hasta el punto de que han comenzado los paros, en un principio en días alternos (lunes, miércoles y viernes), en franjas horarias alternas (una hora sí y otra no, en horas impares), lo que supone que, con muy poco tiempo de trabajo, se produce un alto impacto sobre la producción. Aunque en el lado contrario el Ministerio de Fomento estableció un 100% de servicios mínimos para mercancías peligrosas y perecederas y un 50% para el resto de mercancías.

El descenso de la actividad portuaria
El último mes ha sido nefasto para este sector. Por lo menos, esa ha sido la conclusión del Presidente del Puerto de Vigo, Enrique López Veiga quien presentó una estadística en la que figura el desplome en el volumen total de mercancías.

Se estima en el Puerto de Vigo una merma del 14% en el movimiento de mercancías, lo que equivale a 50.200 toneladas menos que el año pasado. El conflicto de la estiba está provocando el desvío de los barcos a Portugal y el incremento de trabas a la importación.

La causa más importante de las pérdidas viene por la conflictividad laboral. El simple hecho de anunciar un paro, provoca numerosas cancelaciones que se reflejan en un descenso de las estadísticas. Desde febrero se han ido suspendiendo escalas de las principales navieras e incluso algunas compañías han asegurado que, mientras dure la incertidumbre, no regresarán.

Si se suman los volúmenes de carga aportados por las escalas que finalmente atracaron en Oporto o Lisboa, se puede observar claramente cómo han aumentado, haciendo que el descenso de mercancías en el primer trimestre en el puerto de Vigo haya bajado, estando cercano al 2%.

Las compañías que más están sufriendo el conflicto son las que necesitan operar de una forma puntual. Las industrias de transformación requieren de agilidad en los aprovisionamientos y si se produce cualquier incidencia comienzan todo tipo de problemas, como sucede con las mercancías de China que incluso han comenzado con los vetos al puerto de Vigo.

Los contenedores con pescado procedentes de China se han reducido en el último trimestre en 3.000 toneladas, al pasar de 8.275 a 5.075. Aun así, pese a la caída de contenedores con pescado congelado, el puerto cosechó un resultado económico positivo, con un saldo económico favorable.

Pese al conflicto de los estibadores, el Puerto de Vigo tiene capacidad suficiente para generar grandes beneficios y colocarse en el puesto que merece estar.
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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