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Pilar García Castro, una dramaturga ortegana en la emigración

martes, 25 de julio de 2017
Pilar García Castro nació en 1962 en el lugar de Gaiba, en la parroquia de Devesos, aunque pasó toda su infancia y juventud en la casa de sus abuelos y tíos en O Ermo. Con solo veinte años se fue a vivir a Ginebra, donde se unió con toda su familia a la asociación cultural A Nosa Galiza en 1997. Y mientras sus dos hijas se integraron en su banda de gaitas, ella exploró diferentes actividades, como los cursos de gallego. Al año siguiente, su gran implicación la llevó a formar parte de su directiva, primero como vicepresidenta y, después como contable, durante los 3 años siguientes. Finalmente, fue el teatro, una de la actividades más dinámicas de la asociación, el que acaparó su atención, su tiempo y su esfuerzo. Este ya había montado y representado, antes de su ingreso, Os vellos non deben de namorarse, de Castelao. Sin embargo, sus componentes pronto percibieron que no estaban lo suficientemente preparados para consumar unas buenas representaciones. Fue entonces cuando la directiva de la que ella formaba parte se puso en contacto con la Xunta de Galicia para que le ayudase a contratar un profesor de arte dramático que les impartiese un curso de formación práctica. La designación del formador recayó en el autor y director teatral de la Escuela Municipal de Arte Dramático Marisa Soto Héctor Barrera.

Durante el curso, sus alumnos aprendieron, además de a desarrollar sus cualidades interpretativas, a comprender las bases del teatro para poder ejercitarse como unos verdaderos artistas del escenario. Y si para todos ellos esta fue una buena fórmula para sentirse capaces de representar cualquier obra, a Pilar le sirvió también para ver que el espacio dramático no empezaba y terminaba en la figuración, sino que esta solo era solo una parte, y que había otras que igualmente le interesaban como era la elaboración de sus textos.

El curso solo duró dos semanas, pero la entrega e ilusión con que lo desempeñaron todos sus participantes hizo que de él saliera todo un mundo de nuevas oportunidades. Una de las primeras fue la de crear ese mismo año un segundo grupo de teatro, al que le dieron el nombre de Enredos. Su primera función fue para representar la obra Pista ou Peste?, del dramaturgo gallego Manuel Daniel Varela Buxán. Desde entonces, la troupe solo representó obras de escritores gallegos en su lengua vernácula. Una decisión que fue tomada con la perspectiva divulgar su propia cultura más allá de las fronteras de su tierra a través de los autores que escriben o escribieron en su lengua vernácula. Otros de los dramaturgos seleccionados bajo este criterio fueron, entre otros, Francisco Taxes y Roberto Vidal Bolaño.

Algún tiempo después, Pilar comenzó a trasladar sus ideas al papel con el fin de crear nuevos textos dramáticos que pudiesen ser representados por sus compañeros sobre el escenario. Desde sus primeras obras, se presentó ante el mundo de las tablas con su nombre literario: Pilar Areanca. En el conjugaba su nombre de pila con el acrónimo aportado por la unión de dos de los apellidos de sus padres.

Sus tres primeras obras las completó en el año 2000. La primera llevó por título Benditos fillo. Esta es una obra que escrita desde la ironía, y que supone una crítica mordaz a un tipo de educación familiar bastante común en la actualidad, en la que los padres, debido a su permisividad y a su falta de transmisión de valores, no logran crear a sus hijos como personas independientes y socialmente maduras.

En su siguiente obrita, Que nos deixen retirar en paz, sus personajes centrales pasan ahora a ser los mayores. Unas personas a las que sus hijos no les piden consejo porque piensan que gracias a sus estudios ya lo saben todo, pero de los que, sin embargo, echan mano para suplirlos en todo aquello que les conviene sin que, por ello, tengan ningún cargo de conciencia. La última de estas tres primeras obras fue Vexo, vexo. En ella, su autora nos traslada a las andanzas y los engaños con los que una falsa vidente embauca a los demás personajes.

A pesar de las trabas que encontró entre sus propios compañeros para poner en escena sus primeros textos, finalmente el grupo Enredos acabó representando Benditos fillos. Y, para sorpresa de todos, esta tuvo una excelente acogida tanto entre el público que asistió a su estreno en Ginebra, como después, cuando fue ofrecida en diversos escenarios de Basilea y de otras localidades de Suiza. Este éxito le proporcionó a Pilar nuevos deseos de ponerse frente al papel para concebir otras obras de una mayor extensión.

Su opera prima larga fue Ti ben, e eu? Una obra coral, con 11 personajes repartidos en 5 escenas, y cuyo escenario de dramatización se desarrolla en el banco de un parque. El nexo de unión entre ellos es un personaje que, al principio, a todos les pasa desapercibido, pero, después, les resultará sorprendente, e incluso, desconcertante. Para su escenificación, Pilar no encontró ningún tipo de impedimento: su consagración ya no necesitaba de nuevos exámenes, y Enredos la montó y representó con bastante éxito.

Tras aquel primer contacto de Héctor Barrera con los miembros de A nosa Galiza, este regresó en otras dos ocasiones a Ginebra con el objetivo impartirles otros tantos cursos sobre teatro. En una de ellas, en el año 2003, tuvo la oportunidad de conocer los textos que Pilar había compuesto. Y como si acabase de encontrar una veta de oro, antes de comentarle nada a su autora, le pidió una entrevista a uno de los responsables de la Consellería de Emigración para poder concretar con él la posibilidad de que la institución pública se hiciese cargo de su edición. Las manifestaciones elogiosas sobre su calidad del director de la Escola Municipal de Silleda pronto convencieron al responsable político. Y pocas fechas después las tres piezas dramáticas de Pilar Areanca salieron de la imprenta para ser entregadas a las asociaciones gallegas repartidas por los cuatro rincones de la geografía de la emigración. La sorpresa de Areanca fue extraordinaria, se había convertido en una autora internacional gracias a la intervención de Héctor Barrera. Y desde entonces, algunas de sus obras no solo fueron leídas por los que como ella estaban lejos del terruño, sino que también fueron representadas por sus sociedades teatrales.
A lo largo de los años siguientes, Areanca continuó trabajando en otras obras, a la vez que se formaba en diferentes facetas del teatro, tanto dentro de A Nosa Galiza, como a través de diversos cursos especialización organizados por la Xunta y otras instituciones francesas y suizas. Con todo este bagaje de experiencias, Pilar Areanca decidió dar un paso más en el mundo del teatro, incorporándose a su docencia, creando y desarrollando durante los últimos años varios talleres sobre sus técnicas.
En cuanto a sus representaciones en Galicia, hay que recordar que algunas de sus obras ya fueron escenificadas en la Semana Cultural de Cira, los días 7 y 8 de junio de 2003. En aquella ocasión, su interpretación corrió a cargo de los jóvenes alumnos de la Escuela Municipal de Arte Dramático Marisa Soto, que se subieron al escenario para representar las obras de Benditos fillos y Que nos deixen retirar en paz, ambas bajo la dirección de su maestro Héctor Barrera. Posteriormente, será la Asociación de Amas de Casa de Cariño la que programe las mismas obras en el puerto de Cariño. Y, en el año 2016, vuelva a hacerlo, pero, en esta ocasión, para la función de A pedida da avoa , dentro de la trigésima octava edición de la Mostra de Teatro Galego, de su localidad. En esta, su autora trata el enamoramiento tardío de una viuda, a la que su petición de mano se le complica con unos delirantes imprevistos que le provocan situaciones entre cómicas y comprometidas.

Otros grupos de teatro aficionado que pusieron sobre las tablas de un escenario sus obras estuvieron el Disquedín Teatro, de Callobre (A Estrada), que representó A pedida da avoa, y el grupo AC Teatro do Mar, de Portonovo que la estrenó el 12 de abril do 2012.

Entre los últimos trabajos de la ortegana se cuentan títulos como Xa estamos tod@s, donde aborda las situaciones que suscitan las diferentes formas de ver la intromisión en las vidas ajenas, y A herdanza do indixente, en que trata, con mucha retranca y en clave de comedia, el tema del materialismo, poniendo en evidencia que más allá de los posibles afectos, cuando alguien muere, son los intereses económicos los que priman.

Para saber más:
Areanca, P. (2003). Teatro para todos. Xunta de Galicia, Consellería de Emigración, Dirección Xeral de Emigración.
Suárez Sandomingo, José Manuel
Suárez Sandomingo, José Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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