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Los niños y los días de lluvia

miércoles, 31 de mayo de 2017
Distraídos, un día, observamos a nuestros hijos, sobrinos, nietos o primos pequeños. Parecen que, a sus 7 años, hayan aprendido lo fundamental para poder sobrevivir en la sociedad. Obviamente no es así. Y hay cosas que, aunque banales para un adulto, para un niño o una niña puede ser toda una aventura. Pensemos sólo en la lluvia. Botas de agua, paraguas infantiles, impermeable… cuanta equipación para un ser tan pequeño.

Pero es así. Cuando van en el carrito, se baja el protector. No entra lluvia y se puede seguir dando un paseo o yendo al lugar de destino. Cuando son un poco más mayores, la cosa cambia. Lo primero, las botas de agua. Es importante. Los niños y niñas van directos al charco. Basta pensar en la última campaña de una marca de coche, donde se rescata el vídeo que tanto giró por las redes sociales de la niña asiática que ve por primera vez la lluvia.

Un fenómeno meteorológico al que los adultos estamos tan acostumbrados, sobre todo en comunidades donde la lluvia suele ser parte del cielo, y con el que los niños pequeños se maravillan con tanta facilidad. Por no hablar de la nieve.

Primero las botas. A veces suelen ser incómodas de llevar, por lo que habrá que intentar que sean lo más divertidas posibles para que se las quieran poner. Ahora, en estos tiempos, las botas de la Patrulla Canina o de Pepa Pig o de Frozen serán más que aceptadas. No hace falta, siquiera, que sean de dibujitos animados, pueden ser también de animales o cualquier cosa que les atraiga y les pueda facilitar su uso.

Una vez puestas las botas, podrán saltar en todos los charcos. Pero no tan rápido. Al menos el impermeable con su capucha, aunque no quieran hacer otra cosa más que quitársela. Claro, molesta al saltar.

A pesar de todas las precauciones, los niños no están libres de cogerse un buen resfriado. Las botas de agua no siempre protegen todo lo bien que debieran, sobre todo si se salta continuamente.

Claro que siempre se puede intentar que vayan tranquilos, o, al menos, cuando van siendo más mayores y sean más fáciles de convencer para que lleven un paraguas. Como las botas, se intentará siempre que sean divertidos, que les motive a usarlos, se pueden recurrir, otra vez, a animalitos, paraguas divertidos con forma de mariquita, pato o rana. O paraguas de los Superwings, clásicos como los Pitufos o la Abeja Malla, o, simplemente, con algún motivo o un dibujo que sea bonito.

Parece ser que ser padre y madre es todo un ritual. Lo es. Las cosas no son tan fáciles como creemos desde un principio y cada paso nuevo que nuestro pequeño da en la vida, va acompañado de juegos, colores y trucos para que no tengan miedo y disfruten con todo.

Y esto es sólo con la lluvia. Ahora que ya ha llegado el buen tiempo y llegan las vacaciones de verano, habrá que hablar de la playa, de la arena, el mar, el cubo y la pala. Pero eso, otro día.
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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