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Del trabajo (1)

viernes, 07 de abril de 2017
Debemos reflexionar un poco sobre el mundo del trabajo en general, al menos el que es legal y es moral. Porque en muchos ambientes el trabajo está muy despreciado. Por lo cual, cada uno con su oficio y profesión, puede contribuir enormemente al bien propio, al bien de los demás, al bien de la humanidad, al bien del Estado, y si se es creyente una forma de dar culto y adoración y alabanza al Ser Supremo.

1. Hay errores teóricos y prácticos sobre el trabajo, incluso errores metafísicos y filosóficos, y desde luego desde otros puntos o aspectos de la realidad, que se analizan desde distinto saberes.

Existen concepciones metafísicas que piensan que el mundo no es totalmente bueno, por lo cual, casi siempre, se puede caer en un pesimismo sobre el mundo, sobre el ser humano, sobre el trabajo.

Sin negar los aspectos positivos y negativos del mundo y de todo lo que contenga, sin negar, que posiblemente, existan más cosas buenas y positivas que negativas, sin negar todo ello y todos los aspectos, el trabajo, siempre que sea moral y legal y racional, es un modo de perfeccionar el mundo, el mismo ser humano, la sociedad, etc. Es fácil la demostración comparado el mundo de hoy con hace cinco siglos o tres o diez.

2. Trabajar es colaborar por y con el bien propio, con el bien de los más cercanos o familiares, con el bien de la sociedad y de todos los hombres, colaborar con el perfeccionamiento incluso de la naturaleza, o hacer disminuir diríamos los aspectos negativos que la sociedad tenga frente a nosotros, por ejemplo, terremotos, y colaborar, si existe con el Ser Supremo, que desea, que nos perfeccionemos nosotros mismos, que desea que perfeccionemos, diríamos, la tierra.

3. El trabajo no es una maldición, ni un castigo, sino que es una bendición para el ser humano, siempre que sea legal y moral y racional, y en el trabajo el ser humano pueda perfeccionar y perfeccionarse en la naturaleza.

Por otro lado, el ser humano en y con el trabajo, puede ir buscando o encontrando el trabajo que considere más apto para sus capacidades, sus deseos, su vocación, su situación, etc...

4. No podemos negar que algunos trabajos, son inmorales, algunos son ilegales además de inmorales, algunos no son racionales, y algunos el ser humano expone su propia vida sin necesidad. Por tanto, el trabajo, no todo trabajo es bueno, ni para el sujeto que lo realiza, ni para el resto de seres humanos.

No se puede aceptar trabajos que sean inmorales o altamente no éticos, contra uno mismo, o con otras personas.

5. Hay que sentirse orgulloso, del trabajo que es bueno en sí, que es moral en sí, que es legal, y que permite que la persona que lo realice, sea un trabajo de mucho prestigio o de menos prestigio, el trabajo sirve para que la sociedad-humanidad siga caminando.

Cada ser humano debe sentirse que con su pequeña colaboración, su pequeño lugar en la tierra, siendo una pequeña tuerca en todo el engranaje del mundo, colabora para el bien de la sociedad y de la humanidad… Aquella leyenda, por una herradura, el caballo no pudo andar, y al final, por esa herradura perdió el reino…

6. El ser humano, todo ser humano, que haga un trabajo legal y que sea moral y sea necesario para el ser humano y la sociedad, tenga dicho trabajo mucho prestigio o tenga menos, debe sentirse orgulloso porque está colaborando de multitud de formas y maneras para el bien de la sociedad y de la humanidad. Eso no quita, que esa persona se esfuerce, con estudios y enseñanza y trabajo en ir buscando nuevos trabajos que vayan más conforme a su vocación, incluso que obtenga más dividendos económicos.

7. No podemos negar que el trabajo supone esfuerzo, supone dedicación intelectual y tiempo, supone a veces, exposición de la existencia. Por eso, hay que intentar realizar un trabajo lo mejor posible, para el bien propio y para el bien de los demás. Ser consciente también que con nuestro pequeño trabajo, colaboramos con el bien de la sociedad y de la humanidad. No pondré ejemplos, pero cada uno debe examinar y examinarse y observar, que su trabajo, siempre que sea legal y moral y racional y necesario, es un bien para la sociedad y la humanidad, para el presente e incluso para el futuro.

8. Somos demasiados pesimistas, y creemos, al final, nos convencemos, de que nuestro trabajo, modesto y humilde, que no obtenemos demasiado beneficios, que incluso socialmente, no está suficientemente valorado, no tiene importancia.

A eso se le añade, que otras personas, que dicen estar o están en otros estratos sociales más elevados, te miran o crees tú o manifiestamente con cierta prepotencia o superioridad. Al final, tú mismo te convences, entre que quizás económicamente, no obtienes demasiados beneficios o plusvalías, que siempre te medio falta o estás a medias, y encima, la sociedad, no valora tu trabajo o no lo suficiente, al final, tú mismo te crees que tu trabajo y tu mismo no tiene importancia…

Sin negar que toda persona deba aspirar a un trabajo mejor, mejor según su vocación, mejor según niveles de formación, mejor según situaciones laborales y económicas, mejor según otros parámetros, siempre que sean legales y morales y racionales, sin negar todo ello. Toda persona debe sentirse orgullosa y contenta consigo misma, porque colabora, sin saberlo bien, sin darse cuenta muchas veces, con el bien y para el bien de si mismo, de su familia, de su sociedad, de la humanidad, y colabora incluso con los planes de Dios. Aunque aparentemente su trabajo no tenga ese lustre social, que otros disponen…

9. No podemos negar, esa bivalencia que el trabajo tiene, por un lado, es bueno y positivo, pero por otro lado, es tomado por el ser humano, como malo y negativo y penoso y no suficiente remunerado, y expuesto a docenas de vicisitudes.

Por otro lado, hay personas, que están en tu mismo trabajo, que no hacen que la misma labor sea más fácil, sino que complican la situación, complican, por decirlo de forma suave, el mismo trabajo, etc...

10. Quizás, para terminar debería cada ser humano, examinar su propio trabajo, y analizar, que cosas positivas, con dicho trabajo se realizan, para uno mismo, para los demás, para la sociedad, incluso si ese trabajo estaría en el plan de Dios, de existir Dios. Y de se modo, sin negar que toda persona deba buscar nuevos trabajos, según sus intereses y sus vocaciones, sin negar esa realidad, sentirse y realizar el propio trabajo lo mejor posible, porque de ese modo se colabora con el bien de la sociedad, incluso das el testigo a las futuras generaciones…
Caminero, Jmm
Caminero, Jmm


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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