Opinión en Galicia

Buscador


autor opinión

Editorial

Ver todos los editoriales »

Archivo

El amor que nos resucita

martes, 07 de marzo de 2017
Todavía resuena en la memoria de la fe la declaración hecha a los que se decían abandonados del Señor: “Yo no te olvidaré”.ç

Recordamos también las palabras de Jesús: “No estés agobiado por la vida”, porque “Dios no te olvidará”. “No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir… Vuestro Padre del cielo”, el mismo que dijo: “Yo no te olvidaré”, “ya sabe que tenéis necesidad de todo eso”.

Pero recordamos también que, entre la declaración divina de amor y la invitación que Jesús hacía a la confianza en Dios, resonaba en la asamblea dominical una severa amonestación: “No podéis servir a Dios y al dinero”.

Si a mí mismo me pregunto –y os pregunto-: ¿Crees en el amor de Dios? Seguramente que responderemos: Creo.
Pero si me pregunto: ¿A quién sirvo en mi vida?, ¿a Dios o al dinero? Puede que la respuesta ya no se me ofrezca con tanta claridad y seguridad. ¡Y se trata de la misma pregunta y la misma respuesta, sólo que formuladas con otras palabras!

El más poderoso antagonista de Dios en el corazón del hombre es el dinero.

El dios-dinero es el contra-Dios, se disfraza de Dios, suplanta a Dios, promete hacernos “como Dios”, y nos deja compuestos y desnudos en un desierto de muerte.

El dios-dinero es el padre natural de la envidia, de la arrogancia, de la violencia, de la injusticia, de las guerras, de la muerte.

El dios-dinero ha creado la esclavitud, la opresión, la prostitución, la explotación del hombre por el hombre… El dios-dinero ha creado la exclusión, la indiferencia, el hambre, el miedo; con su palabra todopoderosa, va transformando en pozo negro los mares donde nació la vida, va reduciendo a páramos los bosques que hacían hermosa la tierra y respirable el aire, va llenando de veneno el cielo, va destruyendo la obra creadora del amor de Dios.

El dios-dinero fabrica armas, destruye naciones, se ensaña con los pobres en las fronteras de los ricos, ahoga en el Mediterráneo a miles de desplazados, condena a muerte cada día a millones de personas.

¡El árbol del dinero, siempre apetitoso, siempre atrayente, siempre mortal!

No habrá para nosotros Pascua con Cristo resucitado si no hay Cuaresma con
Cristo, si no entramos con Cristo en su camino de desapropiación de toda pretensión de poder. Él aprendió sufriendo a obedecer. Él, siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza. Él, el Hijo, nos enseñó a vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios.

El dolor de los pobres se me vuelve peso insoportable en la conciencia. Ese dolor tiene que ver conmigo, con el dinero, con el poder, con mi ambición homicida de ser como Dios.

Ese dolor se me hace grito en los labios y compañero en el camino que lleva a la Pascua con Cristo: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa… crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro… no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu”.

Entonces, en la noche de los pobres y en la mía vuelve a resonar la declaración del amor que nos resucita: “Yo no te olvidaré”.

(Santiago Agrelo es Arzobispo de Tánger)
Agrelo, Santiago
Agrelo, Santiago


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


PUBLICIDAD
ACTUALIDAD GALICIADIGITAL
Blog de GaliciaDigital
PROMOCIÓN
PUBLICACIONES
Publicaciones
Publicaciones Amencer
Revista Egap
Obradoiro de Artesania