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¿Por qué el Ayuntamiento prima el empleo de peor calidad?

martes, 17 de enero de 2017
Hoy vamos a retomar el tema de las subvenciones a empresas y otras entidades para creación de empleo. Ya sé que con este asunto voy lento, pero oigan yo no tengo más medios que un ordenador y paciencia, así que no nos aceleremos. Recuerden el cuento de la liebre y la tortuga, que no sé si viene al caso pero suena bien.

Vamos al lío. Hoy trataremos una cuestión muy llamativa: el hecho de que las subvenciones municipales priman la precariedad en el empleo sobre las ofertas de trabajo más estables y completas. Contradictorio con los supuestos objetivos de mejorar el empleo ¿no creen?

Las bases de las ayudas del “ConTrato Feito!” municipal establecen ciertas limitaciones para la subvención. La más llamativa, es que restringe a uno el número de trabajadores por entidad, lo que es peculiar porque si la intención es crear empleo parece poco adecuado que se confine tanto. Quizá la explicación bienintencionada es que se intenta repartir entre más entidades, eso no es necesariamente malo, pero como ya demostramos el otro día hay algunos expertos en recibir ayudas a punta pala, con lo que ese apartado no parece ser demasiado efectivo para evitar concentración de subvenciones.

Lo malo de esa limitación es que como efecto colateral se crea una paradoja bastante extravagante. Supongan que una empresa se ofrece a contratar a dos personas a jornada completa por un periodo de tres años (36 meses) y otra solo quiere contratar a un empleado por el tiempo mínimo estricto y tan solo 4 horas diarias para obtener la subvención (12 meses), ¿no sería más acorde con los objetivos de crear empleo de cierta calidad que la primera pudiera acceder a las ayudas para dos trabajadores? Es decir, ¿no se debería primar la calidad del empleo? Pues se ve que no, que es mejor “repartir”.

El ejemplo no es inventado, es real. Existe una empresa que recibe una subvención de un total de 8.804,54 euros para contratar a una comercial durante 12 meses a media jornada, mientras que otra empleará a una agente comercial 36 meses a jornada completa y solamente recibe 10.827,26 euros. Si hacen el cómputo de la ayuda por hora, verán que el Ayuntamiento subvencionará a la primera, que crea un empleo de peor calidad, con 8,47 euros por hora (tomando 52 semanas, y 20 horas semanales al ser media jornada) mientras a la otra, que se compromete por tres años, le otorga únicamente 1,74 euros por hora. Es decir que se subvenciona a la hora de trabajo de la primera un 487,91% respecto a la segunda, a pesar de que el trabajo es mucho más precario. No parece razonable que se prime tener al empleado en peores condiciones, ¿no les parece?

Con las asociaciones pasa lo mismo. Ahí hay menos margen de diferencia porque la que más se atreve a contratar en lo que a duración se refiere lo hace por 15 meses, muy lejos de los 36 que oferta alguna empresa. Eso demuestra, principalmente, que estas ayudas no servirán para crear empleo que se mantenga en el tiempo, ya que una vez se extingan los fondos públicos también lo harán los trabajos contratados.

E incluso la asociación que se atreve a ofrecer un contrato tres meses más largo y a jornada completa también sale perjudicada. Por ejemplo, esa asociación, que contratará a una persona con discapacidad, mayor de 45 años y desempleado de larga duración a jornada completa durante 15 meses recibirá una subvención de 12.190,68 euros, lo que sale a 4,69 euros por hora. Simultáneamente otra entidad que contratará por el mínimo de 12 meses y tan solo a media jornada ingresará 10.069,12 euros, así que recibe una ayuda de 9,68 euros por hora, más del doble que la que contrata a alguien con mayores garantías.

Se podrá alegar el tema de las categorías profesionales, pero de eso ya hablaremos, que también tiene tela que cortar.

Personalmente me parece una vergüenza. Lo normal sería que las bases establezcan una puntuación base con unos requisitos mínimos (eso se hace) y que a partir de ahí se prime que las empresas y entidades creen empleo estable, que permanezca tras la finalización de las ayudas públicas. Lo contrario es simplemente desviar dinero público para que algunos colegas puedan contratar a alguien unos meses.

Por cierto, me gustaría que se publicaran dentro de un año y medio cuántos de los empleos subvencionados siguen en activo. Los que no tienen dinero público, claro.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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