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El hábito de comprar en sex shop online: ¿Cómo se puede interpretar?

jueves, 01 de diciembre de 2016
Ya nadie se cohíbe de decir en un vagón del metro, “oye, que me he comprado unos vibradores para usarlos con mi chica”. Tampoco caminando por el parque se sonrojan al mencionar las mejores marcas y modelos de consoladores. Cuando en las postrimerías del periodo 2000 – 2005 alguien se hubiera cuestionado algo sobre los juguetes eróticos y demás artilugios para aumentar el placer sexual, a más de un oyente quizás le vinieran sensaciones de náuseas.

Eran otros tiempos, todo sea dicho, y ahora la situación obliga a que todo mundo se adapte a lo que el mercado impone, comprar en sex shop online, algo que se ha vuelto normal. Y, una de las conductas que el mercado va imponiendo, de forma progresiva pero cada vez más notoria, es la predisposición de la mayor parte de la población a comprar en tiendas de artículos eróticos.

Con un favoritismo marcado por las tiendas online, las sex shops ya no son un culto secreto y cada vez se convierten en una creencia de libre elección, y que cada vez tiene más adeptos y practicantes.

Como un despojo del peso de las inhibiciones sociales

El hábito de comprar en estas tiendas de artículos eróticos puede interpretarse fácilmente como una apertura social a las temáticas del sexo. El fenómeno de la globalización, influenciado por el uso masivo de internet, ha tenido una gran incidencia en la creación de conductas mentales cada vez más abiertas, con mayor sentido crítico en carácter activo, y no una simple contemplación – negación pasiva, como se venía produciendo en épocas anteriores.

Esta sensación de apoderamiento social de los conocimientos y contenidos, ha llevado a mucha gente a cuestionarse cada cosa, evaluar lo que es bueno, malo o regular de acuerdo a su aceptación social y a lo que eso puede proveerle a esa persona, sin importar los pensamientos de todo el mundo que le conozca. Esto se pone de manifiesto no sólo en el hábito de comprar en sex shops, sino también en otros ámbitos de la sociedad, como el uso regularizado de las drogas, la irrupción de modas vintage, hípsters y neo hippies, y demás tendencias transculturales que parecían condenadas al olvido por juzgados sociales tácitos.

Como una preocupación ascendente de tener mejor sexualidad

No. Ya no basta con abrir la entrepierna y fundirse en una noche interminable. De hecho, cada vez hay más parejas que tienen menos noches interminables. La acumulación de responsabilidades y de estrés han conducido a un campo de juego en el que mucha gente quiere hacer cosas que ya no puede, por falta de tiempo, energía, o de salud. La preocupación por tener una mejor intimidad en pareja, y hasta en solitario, ha llevado al incremento en las actitudes positivas frente a las tiendas de juguetes eróticos.

Lo que antes se consideraba malsano, como consoladores o aceites corporales, ahora se ha matizado como un instrumento para potenciar y ayudar a tener mejores relaciones sexuales, cada vez más seguidas y de mayor calidad. Este cambio de perspectiva ha supuesto una nueva motivación para muchas parejas que, por problemas de distinta concepción, no contaban ya con el sexo como una superficie para el placer, sino como un suburbio de tortura por nunca encontrar el método, los caminos, los lugares y las sensaciones propias de este acto esencial.

Como una conducta impuesta por los medios de comunicación de masas

Pero es que no todo puede ser producto de la evolución de la mente humana. El ser humano pudiera vivir, tranquilamente, en un domo gigantesco controlado por los medios de comunicación de masas. También es posible que ya se esté en ese tiempo y esta suposición sea sólo un sugerente mensaje subliminal. Sin embargo, lo real del asunto es que al menos el 15% del contenido actual de los medios de comunicación digitales tiene una propuesta y un manifiesto positivos en lo que respecta al uso de juguetes eróticos y demás complementos en la relación íntima.

Desde promociones, artículos investigativos, comentarios pro-sexshops o contra estas, pasando por casos reales de personas que ya han probado estos productos y confirman su funcionamiento y las ventajas, los medios de comunicación de masas, sobre todo en internet y específicamente en redes sociales, han tenido una influencia muy grande en las decisiones y los gustos de cada persona.

La población de entre 17 y 35 años ha sido la más influenciada por estos contenidos y muchos manifiestan animarse a probar porque lo vieron en una web informativa, y la idea molaba.

Como un incremento del poder adquisitivo general

El consumo elemental de las familias tiene que ver con los gastos fijos de un hogar, alimentación, educación o gastos para asistir al trabajo, y poco más. Ese umbral del “poco más” cada vez se ha ido expandiendo, añadiendo más y más billetes disponibles. Anteriormente, se utilizaban para ir al cine, comer un helado, y otras actividades que se consideraban placenteras. Cuando el placer se volvió hacia el hogar, producto de servicios de películas on demand, helados para llevar, y otros, cada vez el placer tenía más variantes, y más exigencias.

Fue así como comenzó el boom de maravillarse por el buen paladar sexual. El uso de artículos eróticos, destinados a las élites que podían “derrochar” en ellos, pasó a ser cada vez más extendido y, desde cierto criterio, necesario para que las relaciones fueran siempre por el buen camino. Así las cosas, los fríos helados han sido reemplazados por calientes juguetes.
O mundo de Internet
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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