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¿Existe el síndrome del fracasado?

viernes, 04 de noviembre de 2016
¿Existen personas que por circunstancias u opciones parece que casi todo lo que emprenden no tienen éxito, o lo tienen muy limitado…? ¿Nos fijamos siempre en los aspectos profesionales o vocacionales, pero también en personales, emocionales, etc.? ¿Puede ser que existan personas con menos habilidades sociales y afectivas en algunos campos, con menos conceptos e ideas adecuadas o verdaderas en esos campos y por consecuencia tienen más posibilidades de fracasar en esos temas? ¿Qué hay que hacer para mejorar esta situación? ¿Es más personas, en algunos casos de mayor grado de voluntad y de bondad y de conocimientos, tienen menos éxito que otras, que les falta algo de lo anterior, e incluso rayando en lo irracional, a veces, son más estimadas personas con menos bondad, que personas con más bondad…?

1. Se suele definir fracaso como proyecto o realidad contraria al éxito.
Todo fracaso supone una frustración que será mayor o menor, debido a circunstancias externas al individuo e internas y que tendrá distintas consecuencias.

Etimológicamente parece ser que viene del italiano “fracassare, que significa “romperse” o “estrellarse”.

Quizás, estos dos vocablos interpretativos sean muy ajustados, porque todo fracaso diríamos que es enfrentarse contra un muro, y de algún modo estrellarse, y al mismo tiempo romperse, de alguna manera, por dentro y de alguna manera por fuera.

Todo fracaso puede tener muchos ámbitos de realidad, desde los vocacionales o profesionales (desde el escolar, hasta todos los oficios y profesiones y vocaciones y proyectos socioeconómicos de todo individuo), hasta diríamos niveles personales (afectivos o sentimentales, que se pueden producir en todos los ámbitos, familiar, matrimonial, en relación padres o hijos, temas de salud, etc.), pero también en otros ámbitos fracasos sociopolíticos (rupturas sociales o políticas o económicas en mayor o menor grado, desde una horquilla que pueden ir desde periodos de crisis hasta conflictos armados).

En la sociedad actual que se caracteriza por una enorme competitividad hace que el fracaso, sea en un tema o sea en otro, tenga unas consecuencias y un precio bastante alto para el individuo que lo sufre. Además al combinar diferentes áreas y aspectos pues es difícil superarlos, porque un fracaso vocacional o profesional tiene otras variables económicas o sociales o psicológicas o de salud y, viceversa.

2. Como este es un tema tan enormemente complejo y tan extendido, porque no hay persona que no haya sentido el fracaso, alguna vez en su existencia, en algún campo de la realidad. Por lo cual deberíamos analizar algunas cuestiones:

- No olvidar que el fracaso es un árbol con muchas ramas, puede ser de un tipo o modo o medio o concepto pero después se ramifica y se combina con otros aspectos. Por lo cual, es tan difícil la superación.

- Todo fracaso supone una frustración, por lo general, grande, pero el fracaso y la frustración no son términos equivalentes, ya que el fracaso tiene como consecuencias la frustración, y no la frustración el fracaso. Antecede el fracaso y después viene la frustración de un tipo o de otro.

- Hay que analizar si el fracaso es tal fracaso, o solo es un contratiempo, si es el fracaso de un tipo o de otro, si es una combinación de factores o variables de una clase o de otra.

- Quizás, ni en el ámbito personal, ni familiar, ni en la escuela, ni en la sociedad se enseña a superar las frustraciones y los fracasos de forma correcta y adecuada. O al menos limitarlos.

- Se han creado sistemas semiteóricos para intentar superar el fracaso o los fracasos o las frustraciones, entre otras ideas, es “no exagerar el fracaso, ni la frustración”.

Recordar a Edison cuándo se le dijo que había fracasado mil veces, o mil maneras con la bombilla, y él contestó que ya sabía como no se debería hacer mil veces o mil formas de no hacerlo.

No se puede abordar lo mismo un fracaso en un negocio económico que en una cuestión afectivo sentimental o en problema vocacional o profesional o en un tema de salud física o psíquica o incluso en un tema espiritual.

Intenta dividir las diversas cabezas del fracaso, separar el factor económico, del afectivo o sentimental, de y de…, para de ese modo abordar mejor dicho fracaso.

Sé prudente y racional, a ver si un fracaso, por no ser prudente o mal consejo de ti mismo o de otros, te va a llevar a un fracaso aún mayor.

Analiza con mesura y racionalidad el fracaso, las razones o motivos o causas del fracaso, en qué aspecto de la realidad se ha podido fracasar y cuánto y de qué modo…

Antes de poner el sambenito o hacer el chivo expiatorio de alguien tendrás que escuchar todas las partes del conflicto. Muchas veces, la persona que se cree es la culpable y la mala, no es tanto. La persona que es la causante del fracaso, no es tanto la causa.

Demasiadas veces, los sacrificios que otros soportan y los males que otros soportan, que les creamos nosotros o los demás u otras personas, nosotros no seríamos capaces ni de soportar el treinta por ciento de ellos, pero encima los otros son los malos y nosotros u otros son los buenos. Por lo cual, nos creamos una frustración y por consiguiente un fracaso que es falso y erróneo.

3. ¿Qué sucede cuándo una persona se siente profundamente fracasada, se siente un fracasado, e incluso podríamos indicar que sufre una especie de “síndrome o síndrome que podríamos denominar del fracasado”?

Por consecuencia hay que analizar si este síntoma o esa realidad subjetiva es objetiva o no lo es, o dicho de otro modo, una persona puede sentirse fracasada pero no lo es tanto, puede serlo en un campo o en dos, pero no en todos.

El ser humano se mueve por el mecanismo de la comparación, y percibimos del otro y de nosotros mismos, solo algunos aspectos, pero no otros. Podemos ver que otros tienen mejor coche o más hijos o más tierras o ha ascendido más en la escala social o profesional o económica o laboral o en cualquier otro campo…, pero no podemos ver-percibir-sentir sus estados profundos emocionales y personales más íntimos…

No debemos olvidar y obviar que quizás personas con más éxito social o profesional, quizás tengan un nivel ético y moral más complicado que personas con menos éxito individual, económico, social, profesional. O dicho de otro modo, personas con más éxito en realidades que son más perceptibles, tienen más fracasos y frustración en realidades íntimas más personales, que apenas nadie ve o percibe, o incluso sufre desvirtudes o pasiones o vicios confesables o inconfensables que producen mucho sufrimiento a ellos mismos o a los cercanos…

- Se suelen indicar una serie de factores o conjuntos de factores para el fracaso, entre otros: no haber estudiado el problema o la cuestión de forma correcta. Creencias o ideas a priori no acertadas del todo. Metas o fines, o demasiado cortos o demasiado amplios o largos o altos. Erróneas decisiones teóricas o conceptuales o prácticas. Tener un concepto erróneo sobre uno mismo, por defecto o por exceso, es decir, no calcular de forma correcta tus fuerzas o tus posibilidades o tus realidades. Creer en metas imposibles en tu situación, sino que hay que buscar metas intermedias. No poner suficiente esfuerzo o voluntad en esa meta o fin o trabajo o realidad, siempre que sea legal y moral. Llevarse por impulsos demasiados irracionales y no combinarlos con realidades racionales. Se habla de no tener suficiente fuerza de voluntad o de esfuerzo, a nivel conceptual o afectivo o práctico o de acción. No tener suficientes conocimientos teóricos o, y prácticos en el tema que se va a conseguir o meta que se va a desarrollar. Quizás, no haya entorno o circunstancias, personales o familiares o ambientales suficientes para obtener ese éxito o en ese campo. No podemos olvidar que hay factores que entran dentro del azar, o razones o motivos que están muy lejos de la predicción humana.

No olvidar que en algunos campos, casi en todos, también hay un número limitado de asientos, es decir, solo existe un Premio Nóbel por año y por especialidad…

Ser conscientes que hay personas que pueden durante lustros haberse dedicado según la ley jurídica, la ley moral más correcta, esforzarse en una serie de temas o campos, y apenas haber conseguido nada, debido potencial o realmente a diversas causas. O personas que se han dedicado a un esfuerzo duro y profundo, a y en distintos niveles, y darse cuenta, veinte o cuarenta años después que vive y existe en algunos parámetros, peor ahora que en el pasado...

Tampoco olvidar que nosotros en mayor o menor medida, podemos ser los causantes del éxito o del fracaso, no solo propio, sino también de los demás. Por lo cual, hay que ser más prudente con los juicios sobre los demás, sobre uno mismo, la utilización del poder que disponemos cada uno, etc.

En algunos campos se dice que la persona no obtiene el éxito porque no tiene suficiente talento o creatividad o ingeniosidad o capacidad de innovación, etc., especialmente en las artes o en la investigación. Campos por lo general que son fuente de enormes frustraciones y fracasos o fracasos y frustraciones en una enorme cantidad de personas, que arrastran su fracaso como un enorme fardo de recuerdos, traumas, heridas, palabras, proyectos, inquinas, rencores, maledicencias, etc...

Por supuesto en la realidad, como en toda realidad, cada persona es un mundo y de alguna manera el fracaso de cada persona es diferente y similar de los demás en algunos aspectos o en otros…

4. Para terminar podríamos concluir de forma limitada tres reflexiones, primera, tener la seguridad interna, que después de toda noche viene el día; en segundo lugar, todas las ciencias sociales, deberían estudiar desde sus respectivas metodologías el problema del fracaso, para que desde los ámbitos de la ciencia nos dieran luz a este problema tan complejo y tan diverso, y por consecuencia, las personas pudiesen tomar opciones con más posibilidades de éxito, y cuándo venga el fracaso, a su vez, se pueda abordar con mayor grado de racionalidad y más fácil sea la superación posible. Y en tercer lugar, es triste el espectáculo de ver y percibir personas de mayor buena voluntad, de mayores conocimientos, de mejores intenciones que parece que tienen menos éxito en la vida, que otras personas, que al menos desde fuera, tienen peores intenciones, peor voluntad, menos virtuosos…, ¿o dicho de otro modo, personas con mayor buena voluntad parece que tienen menos éxito en la vida que personas con menos buena voluntad…? ¿O no, o sí…?

De todas formas, en todo hay grados y temáticas, no es lo mismo la frustración y el fracaso de la persona que esté viviendo en la calle de la persona que esté desempleada o de la persona que ha tenido un grave fracaso familiar o matrimonial o profesional o vocacional o económico o afectivo o incluso espiritual o religioso, campos de los que nunca se habla…
Caminero, Jmm
Caminero, Jmm


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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